Me parece que es la primera novela que leo que no está concluida y por lo mismo deja una cierta sensación de vacío. El desarrollo y los personajes de este relato contienen todas las características que han hecho de este autor uno de los más leídos, por lo menos por mí.
La trayectoria como escritor de Stefan Zweig (1881-1942) es conocida por su gran talento literario, por su prosa directa, sencilla, lúcida, envuelta por cierto encanto; así como por sus decididos ideales humanistas que supo reflejar en sus obras. Desde 1925 ningún otro autor vendía tantos libros como él, ni siquiera el gran Thomas Mann.
Como es sabido el autor Vienés incursionó en muchos géneros: novela, memorias, biografías, correspondencia, ensayos. En esta ocasión nos regala otra novela corta en la cual nos deja ver su pensamiento humanista, su posición política, sus interesantes descripciones psicológicas y su conocimiento acerca del comportamiento humano, sobre todo el de la mujer.
La novela se desarrolla en varias ciudades de Europa durante la Primera Guerra Mundial y se extiende un poco más allá del final de esta guerra. A través de los personajes, Zweig nos deja ver cómo diversos factores condicionan de manera determinante la vida de Clarissa: el valor, el honor, el patriotismo, el poder de los nacionalismos, la conciencia que Occidente ha desarrollado, el concepto de amor y fidelidad e incluso el socialismo.
Zweig inicia tejiendo su trama en la relación que existe entre Clarissa y su padre que representa el deber ser, el trabajo como finalidad de la vida, el honor y el amor a la patria, todo esto encarnado en su actividad que es el ejército de aquel glorioso Imperio Austro-Húngaro.
El argumento principal de la novela gira en torno a un romance en pleno estallido de la Primera Guerra Mundial y de esta manera surgen diversos cuestionamientos y el autor nos expone las posturas que adopta cada personaje ante las encrucijadas que les pone esa catástrofe mundial, en especial el entredicho en que son puestos Clarissa y su amante, Leonard, ya que la guerra los pone como enemigos.
Otros personajes importantes son: Marion que representa la amistad, el doctor Silberstein que representa el humanismo y el amor a una Europa unida, tal y como el propio Zweig siempre lo deseó.
Leonard, el amigo, el amante y el padre del hijo de Clarissa y del cual no sabremos nada más ya que se perdió durante la guerra y seguramente iba a aparecer en el final pero….Leonard se muestra como un hombre bueno, intelectual, amante de la humanidad, ávido lector de Montaigne quien fue uno de los tutores espirituales de Zweig.
Finalmente podemos destacar a Brancoric, un personaje enigmático, poco transparente, deshonesto y que tiene un papel lleno de contradicciones hacia Clarissa.
La novela es un retrato psicológico de la mente y del corazón humano, de sus afanes y empeños. Es un pequeño drama pero de grandes implicaciones, inscrito en un contexto histórico extremo que lo hace más conmovedor. En el fondo, reside la pregunta de cómo hacer posible un mundo en el que las diferencias de clase, de raza o de religión no sean un obstáculo para una convivencia sana y armónica.
Esta novela inconclusa nos deja con una especie de hueco, con la interrogante de cómo hubiera resuelto Stefan Zweig toda la trama que plantea y desarrolla. ¿Lo tendría pensado ya? De no ser así, es una buena oportunidad para echar a volar la imaginación para concebir y hasta escribir un final apegado a los valores, estilo y pensamiento del gran escritor Vienés.