Exquis Dévoré en quelques jours J’ai aimé ce style qui était différent pour moi, des Anglais s’exile en Australie. Très intéressant à lire! Belle histoire d’amour tout au long de ma lecture 5/5
La liebre blanca ha sido mi primera incursión en las llamadas novelas landscape, historias transcurridas en lugares exóticos como Australia, África o Asia. Tras esta lectura puedo decir que he disfrutado de una historia intensa con unos personajes bien perfilados y una pluma cuidada que me ha dejado con ganas de más.
Al tratarse de una saga familiar, el punto fuerte de esta novela es sin duda la variedad de personajes y, por tanto, de historias que se desarrollan simultáneamente. El amor no cobra importancia hasta bien entrada la mitad del libro, pues la autora introduce temas en la lectura como el trato a los aborígenes, la vida en las minas o las diferencias entre las clases sociales, así como un amplio recorrido por los anhelos y experiencias de los personajes desde la niñez hasta la edad adulta. La tragedia marca sus vidas y el pasado les perseguirá hasta Australia, donde años más tarde los hermanos Collins se distanciarán cada vez más para cumplir sus propios sueños, aunque para ello deberán de sufrir y recorrer un largo camino.
Lo que más me ha gustado de la historia ha sido el romance entre Con y Meggan que, a pesar de no tener verdadero protagonismo hasta la última parte de la novela, resulta muy auténtica y especial. Los momentos que comparten son enternecedores y llenos de sentimiento, con el encanto de una relación que va creciendo poco a poco y que se ve obligada a tomar decisiones difíciles debido a las circunstancias que les afectan.
La liebre blanca es una historia sobre amor y amistad, sobre perseguir sueños, sobre seguir adelante a pesar de las adversidades. Le acompañan una ambientación exquisita y un ritmo ágil que me ha mantenido atrapada a sus páginas. La variedad de personajes es, en mi opinión, el punto fuerte de la novela, aunque también provoca que muchos acontecimientos sean tratados de manera más superficial. Con y Meggan me han parecido unos personajes muy buenos, bien perfilados y con carácter, aunque me hubiera gustado que la historia se centrase un poco más en ellos, así que espero que la autora nos deleite con más en la segunda entrega de la saga, sobre todo después de ese final que me ha dejado un sabor agridulce.