A mediados de 2004, un sacerdote chileno llegó a Roma con un dossier confidencial. Gracias al cardenal Jorge Medina, lo recibió el cardenal Joseph Ratzinger. El dossier contenía denuncias de abuso sexual contra Marcial Maciel, fundador de la Legíon de Cristo. Ratzinger prometió que tomaría medidas. Meses después. Como Benedicto XVI, lo hizo: Maciel fue apartado de su ministerio.
El episodio es una de las revelaciones de este libro, un relato periodístico con documentos inéditos y más de cien testimonios, que repasa por qué la Legión es una de las órdenes favoritas de la elite chilena. Desde su llegada en 1980 con la venia del cardenal Raúl Silva Henríquez hasta la compra de la Universidad Finis Terrae, pasando por los nexos tejidos por su recaudador y vocero, John O'Reilly, con la UDI y empresarios como Eliodoro Matte y Guillermo Luksic. Todo, bajo una máxima: influir en la sociedad de vértice a base.
No pude terminarlo leyendo con demasiado cuidado. Quizás por el nombre que incluye "en Chile" o los prólogos que hacen mención a la poca importancia que se le da a los legionarios en la literatura. Pero me sentí más bien engañado por el hecho de que apenas se hablara de chile antes de la mitad del libro.
Puede que haya sido eso o mi vida tan alejada de la religión y los colegios de elite económica-política. Pero la información del caso de la Legión en Chile ya no logró engancharme. Me aburrí con el libro. Aunque no implica eso que la investigación y la obra en sí, tiene un valor enorme a nivel académico