Se siente la atmósfera de los ochenta. Ahora todos quieren recordar los años de Juan Antonio Labra y Óscar Andrade, del Desafío Pepsi, de Mazinger Z y el Jappening, de los comerciales de jugo en polvo, las plumas de Maripepa, Aparato Raro, Sussi, La Torre 10y La Madrastra. La época en que la televisión se torna definitivamente masiva en Chile. Pero también la época de las protestas callejeras, cuando surgen expresiones alternativas y marginales, movimientos de resistencia cultural que brotan y se hacen fuertes en paralelo a la cultura oficial. Aburridos de la inanidad de 60 Minutos y de las abuelitas de Maluenda, pero también de los hippies y las peñas con vino navegado, en los ochenta los chilenos prueban peinados new wave y asisten al nacimiento del punk criollo, conocen a Los Prisioneros y los Fiskales, descubren a Griffero y el Trolley, a Vicente Ruiz y el Garage Matucana. Pero la era ochentera es más que pura nostalgia. Es una crónica de la cultura popular chilena durante la década en que se consolida el nuevo sistema económico y Pinochet gobierna solo.
Escritor y periodista chileno, ha logrado una gran repercusión en el panorama editorial de su país gracias a sus libros Siútico y La era ochentera. Contardo ha trabajado para medios como Artes y Letras, aunque ahora se dedica al periodismo freelance.
Gratamente lejos de la esperable enumeración de datos y trivia basura, el trabajo de Contardo y García ofrece un potente contexto social, económico y cultural que deshoja una década tan singular como las condiciones lo permitían. Historias de un país recluido frente a la TV, con héroes de corta duración y triunfos morales que superan lo deportivo reflejan tiempos poco comprensibles desde aquel manoseado contexto genérico que - gracias a a esta crónica - empieza deja de serlo.
Qué agrado leer algo que mira la década de los ochenta más allá de la insípida y desvergonzada nostalgia oficial, que parece contaminar todo con su tufillo descafeinado e infantil. En las crónicas nunca se olvida que estábamos en una dictadura brutal y profundamente mediocre, esa que obligaba a que "la fiebre de sábado por la noche fuese puertas adentro". Pero -cosa notable- también pone en su lugar la arrogancia y el desprecio con que algunas figuras de la oposición trataban la resistencia cultural local (por ejemplo, el trato al cine hecho en Chile en festivales de exiliados, el modo con que alguna gente cool roteaba a Los Prisioneros o la sacada de cresta a las Yeguas de Apocalipsis por parte de algunos comunistas en Santa Laura por ser gays). El único punto en contra son algunas afirmaciones imprecisas o antojadizas, como decir que Los Electrodomésticos eran un dúo o ser innecesariamente genuflexos ante sus preferencias musicales de la época.
Tal como precisa su nombre, el tema central son los años ochenta en Chile, inmersos en un dictadura sangrienta. En sus casi 260 páginas, rememora los artistas y corrientes culturales de esa época. Desde “Don Francisco” hasta “Las Yeguas del Apocalipsis”, pasando por Jorge González y todos quienes figuraron de una u otra manera durante esos años. Es como una enciclopedia para los eternos ochenteros. El contenido es muy interesante y divertido, da a conocer algunos parajes desconocidos por quienes no vivimos los ochenta y eso genera una atracción potente. Personalmente soy un seguidor de esos años y este libro me pareció buenísimo. Es de lectura fácil y su contenido lo hace más rápido de leer, muy recomendable
Excelente manera de acercarse al chile de los ochenta. Me encantó este libro de inicio a fin, la división entre algunos rasgos de los ochenta hizo que fuera muy sencillo dosificar los muchos datos contenidos en este libro, siendo alguien que no nació en Chile este libro es imprescindible para quienes quieran conocer más de Chile, de sus grandes logros y algunas de las notables derrotas.
Muy interesante el libro, dejando de lado cualquier idealización propia de revivals pasajeros pero lamentablemente tan comunes hoy en día (¿Qué mejor que vender algo probado? aunque sea malo). Genial capítulo donde comentan orígenes rock chileno y de a quien Los Prisioneros dedicaron canción "Por qué no se van".
Interesante libro que nos relata cómo era la vida nocturna en la década de los 80. Como una fuente de conocimientos y datos freak esta muy interesante, ya nos entregas pequeños antecedentes de esa década marcada por una dictadura cada vez mas cerrada y no permitía una libertad que hoy en día se tiene.