Dans la prison de Maribor, en Slovénie, est incarcéré en cet été 1975 Keber, meneur historique de la révolte de Livada (un pénitencier du Monténégro). Il se confie au narrateur avec force détails, soucieux de transcrire la chronique de ce soulèvement héroïque, déclenché lors de la retransmission d'un match de basket. Keber, qui a le sens de la légende, ne peut s'empêcher de faire un parallèle avec le siège de Massada en Judée, au Ier siècle. Durant sept mois, un millier de juifs tinrent tête à huit mille Romains qui les encerclaient dans la forteresse surplombant la mer Morte. Au terme de sept mois de siège, les Romains forcèrent l'enceinte de Massada et découvrirent le suicide collectif des rebelles juifs. À la prison de Livada, encerclée par les forces de l'ordre, la destruction, le pillage et le chaos avaient peu à peu cédé place au calme et aux pourparlers entre les insurgés. Que faire ensuite ? Se rendre, négocier ou tenter de s'enfuir ?
Drago Jančar je končal Višjo pravno šolo v Mariboru. Med študijem je bil kulturni, glavni in odgovorni urednik študentskega lista Katedra. Po študiju je bil najprej zaposlen kot novinar pri dnevniku Večer, nato je bil svobodni pisatelj, za tem dramaturg pri Viba filmu in nazadnje tajnik in urednik pri založbi Slovenska matica v Ljubljani. Študijsko je večkrat bival v tujini, v ZDA, Veliki Britaniji, Nemčiji. Od leta 2001 je redni član SAZU. Je največkrat prevajani sodobni slovenski pisatelj. Jančar je najprej začel s pisanjem pripovednih del v modernistični pripovedni tehniki in pod vplivom francoskega novega romana. V pripovednih delih obravnava spore posameznika z aktualnim družbenim okoljem (roman Petintrideset stopinj, novele O bledem hudodelcu) in pripoveduje o tragičnem spopadu med individualno človeško eksistenco in kaosom objektivnega sveta (romana Galjot, Severni sij, novele Smrt pri Mariji Snežni). V Jančarjevih pripovednih delih v osemdesetih letih dvajsetega stoletja so opazne postmodernistične prvine, pozneje pa se tem pridruži še tematski premik k intimnim eksistencialno odločilnim problemom (novele Pogled angela, roman Posmehljivo poželenje). Pisatelj je v svojih delih uporabil tudi zgodovinsko tematiko (romana Galjot, Katarina, pav in jezuit). Jančar v svojem dramskem opusu upodablja posameznika, ki v sporu s posplošujočim in neobčutljivim sistemom praviloma propade. Pri tem izbira predvsem zgodovinsko snov in jo alegorično povzdigne (Disident Arnož in njegovi, Veliki briljantni valček, Dedalus, Klementov padec, Halštat). Groteska Zalezujoč Godota je variacija besedila S. Becketta. Pomembna je tudi Jančarjeva esejistika, ki se ukvarja z eksistencialnimi in političnimi vprašanji intelektualcev v sodobnem, posebej socialističnem svetu. Drago Jančar je za svoj književni opus prejel številne nagrade: leta 1982, 1985, 1989, 1995 Grumovo narado, leta 1979 nagrado Prešernovega sklada, leta 1993, 1995 Rožančevo nagrado, leta 1993 Prešernovo nagrado, leta 1999, 2001 nagrado kresnik, leta 1994 evropsko nagrado za kratko prozo in leta 2003 Herderjevo nagrado.
Zumbidos en la cabeza es una novela que relata la rebelión en la cárcel de Livada, narrada por Kéber, uno de sus instigadores. Pero no se limita a ser una novela carcelaria; es bastante más. Kéber hace una permanente comparación con la rebelión y posterior asedio de los judíos en Masada, narrada en el siglo II por Flavio Josefo. Y también su narración incluye los momentos en que su mente escapa de la cárcel y recorre momentos de su vida antes de la prisión. Una buena novela, muy bien narrada, que no llegó a gustarme tanto por el trasfondo carcelario; pero es una cuestión de gustos y sensibilidades. Drago Jáncar (1948) es uno de los escritores más relevante de Eslovenia.
Este libro supone mi primera incursión en la literatura eslovena. Además, también se supone que es uno de los escritores más importantes de su país. Pero, a pesar de todo esto, y muy probablemente porque no esté preparado para este tipo de literatura tan abstracta, donde todo es una metáfora permanente de su pasado yugoslavo y de dictadura, la novela me ha dejado totalmente frío. No me ha gustado nada. No he conectado con ella ni con los personajes. Personajes que, además, están muy llevados al límite de sus mentes y casi son caricaturas exageradas y deformadas por la metáfora.
No sé cuál es el mensaje que se me ha querido transmitir en la novela. Hay desorden en su narración. No hay gancho y el poco interés que me ha podido enganchar apenas duraba un par de párrafos para caer en el olvido en seguida. Es una pena enorme porque al final la premisa del argumento podría haber sido muy interesante y, bien explotada, atractiva. Pero no ha sido así, y solo he tenido la sensación todo el rato durante su lectura de estar perdiendo el tiempo con este libro.
Drago Jančar nació en Yugoslavia cuando Yugoslavia era algo, y ese algo no era ni tan siquiera esa geografía del horror que se ha instalado en nuestras cabezas. Cuando todo se hizo pedazos, Jančar se quedó en ese fragmento llamado Eslovenia. En los años setenta le persiguieron, en los ochenta fue conocido por algunos y otros supieron de él, en los noventa entró en guerra y por entonces discutía con Peter Handke, que se había empeñado en defender a Serbia. Entonces, a finales de aquella década, escribió Zumbidos en la cabeza. Quizás porque él, como su protagonista, no paraba de oír ruidos en su cabeza cuando ciertas cosas chocaban entre sí. Y como él, tenía que hacer algo para acabar con ellos. Su protagonista, Keber, incendió una prisión. Él escribió un libro. Algunas veces todo es lo mismo.
Keber antes de estar en prisión ha estado por todos lados. Marinero, recuerda Odessa por una madre y una hija que le quisieron bien. Y también cuando llegó a puerto y conoció a esa camarera que luego llenó su casa de Jesusitos, Leonca. Eso es lo que recuerda él. Los demás recuerdan su tiempo en el ejército. Vietnam, dormir entre cadáveres. Más acciones heroicas, de un heroísmo de otro tiempo. Él por su parte se entrega en recordar historias del siglo I. Los judíos de Masala y su enfrentamiento con los romanos, y todo lo que ello conllevó, de intrigas y estrategias. Y como el ser humano no progresa mucho, sino que más bien solo cambia de escenarios y vestuarios, se encontrará con que todo, en cierta medida, se vuelve a repetir, y que él estará llamado a estar allí.
Un partido de baloncesto entre Eslovenia y Estados Unidos visto por un centenar de presos y con Keber en primera línea, se convierte en el principio de la revolución. Un vigilante enano y obsceno será el desencadenante de todo. El motivo. El primer paso. La televisión volará por los aires y, tras la televisión, todo el presidio. Ellos solo pedían ver el partido tranquilos, pero la tranquilidad es algo frágil, otra ilusión. Todo arde, todo se derrumba, y con ello empezará la historia de la gran revuelta de la cárcel de Livada. Como dice: Todos cultivamos nuestra propia ira, todos acumulamos razones para hacer nuestra propia guerra. Drago Jančar, recordemos que nació en un país llamado Yugoslavia, sabía de qué escribía.
La cárcel quedará parcialmente destruida y asediada. En todo caso, en manos de los presos. Tras el ímpetu de los primeros momentos, llega el momento de saber qué hacer con ese libertad recuperada que no lleva a ningún lado. Se les ocurre que hay que organizarse. Primero para defenderse y luego para pedir algo. Llega el momento del bibliotecario Mrak, escondido en su celda. Se organizará un comité y él pondrá orden. Tienen sus demandas, pero a Keber le interesa solo una, la primera: que se vuelva a jugar el partido y que se retransmita y que les dejen verlo. La utopía viste curiosos disfraces.
Pero si algo sabemos desde El señor de las moscas, de William Golding, es que si queremos que algo fracase solo hay que dejarlo en nuestras manos, niños o no. Y en la prisión de Livada no será diferente. La anarquía irá dejando paso al orden, porque todo tiene que tener un orden, el orden a la represión, la represión a nuevas prisiones dentro de una ya vieja y destruida prisión, la represión a la depravación, la depravación al caos, el caos a la muerte. Keber pasará de protagonista a testigo y pensará en sus cosas: su partido de baloncesto, la camarera Leonca y aquella sombra que vio huir, y los judíos de Masala.
Para Drago Jančar, que nació en un lugar que se llamaba Yugoslavia y era un puzle con piezas cada una de una imagen diferente pero que el comunismo pintó de blanco, para que parecieran una sola cosa, el mundo está llamado a acabar mal porque el ser humano nunca abandonó un estado primario, un gusto por el salvajismo. Frente a eso quizás solo quede pensar en otras cosas y pedir lo imposible. E insistir en ese imposible. Y soñar con otros tiempos en los que creíamos que éramos más felices, aunque solo sea un espejismo más en una vida de desiertos.
Cuenta la historia de un motín dentro de una prisión de Maribor, se compara a lo largo del libro con la rebelión de los judíos, contada por Flavio Josefo, se lee muy fácil, todo el tiempo avanza hacia algo, o nos lleva a la vida anterior de nuestro protagonista, una especie de ex-Rambo al que todos de alguna manera respetan.
Todo la historia usa de pretexto el motín para pasar revista a algunas ideas como los totalitarismos y las bien sabidas dificultades morales en situaciones límite, esto sin ser demasiado pretencioso al respecto, lo que lo convierte en una lectura ligera y de muy fácil lectura.
Aunque el trasfondo de "Zumbidos en la cabeza" es un violento motín en una cárcel, la novela va más allá y explora el comportamiento del ser humano, y la psicología que lo mueve, en momentos de extremo histerismo, cuando se desatan las más bajas pasiones. Y lo que es peor: enseña cómo el hombre, después de derribar un sistema por considerarlo inadecuado, termina erigiendo otro peor. Y es que a veces la rebeldía, en manos de determinadas personas, es un auténtico engaño y un anzuelo para tuercebotas.
“Io, tempo dopo, mi ero ritrovato in mezzo a quella folle situazione che era comunque meglio della quiete di prima; mi ero ritrovato in mezzo a una rivolta, a una rivoluzione, a una guerra, in mezzo alla guerra giudaica: era iniziato l’assedio del tempio, Tito stava marciando su Gerusalemme, dove regnava la fame. Successivamente avrebbero assediato la Masada, rifugio sicuro oltre che una delle fortezze della mia infanzia, una di quelle che ho sognato per tutti quegli anni della mia infanzia e della mia adolescenza. Quando la vidi, capii subito che si trattava della fortezza più sicura che fosse mai stata costruita. Nei miei sogni ne avevo visto di tutti i tipi, quella era però la più alta e la più sicura. Nonostante ciò venne conquistata. Qualcuno stava battendo sulla porta della mia cella. Sentii una voce lontana che si avvicinava sempre di più. Dall’altra parte della porta c’era qualcuno che parlava, mi sembrò di riconoscere la voce di Johan. Smettila di fare testate, Keber, altrimenti ti romperai la testa.”
Keber è il protagonista narratore di questo potente romanzo che, nel 1999, vinse il premio Kresnik come “miglior romanzo sloveno dell’anno”. Drago Jančar, attraverso il galeotto Keber, racconta un po’ della sua esperienza carceraria, avendo trascorso qualche mese della sua vita in galera a causa delle sue idee troppo democratiche e pertanto ostili al regime titino- erano gli anni’70. Durante la detenzione, un prigioniero gli raccontò di una rivolta che aveva condotto anni prima, e così, quell’episodio, diede origine all’immaginario carcere della Livada, in Jugoslavia, dove Keber originò e condusse una rivoluzione, che lo stesso sovrappone con la mitologica guerra della Masada: ebrei contro oppressori romani. Tra fantasia e ricordi, Storia, amori infelici e guerre, Keber ci conduce nella sua personale guerra contro la tirannia con profonde riflessioni sulla condizione dell’uomo. Jančar usa un linguaggio molto evocativo, a tratti onirico, a volte laconico mostrando una notevole capacità narrativa.
L’edizione curata da Forum è corredata da foto in b/n di Klavdij Sluban, che ritraggono momenti e dettagli di diversi carceri dell’est europeo.
4/5. Zapornik Keber je le želel s sozaporniki pogledati finale prvenstva v košarki leta 1970, a ker mu je zvenelo v glavi, je iz zapora naredil štalo oz. mini totalitarno državo. Pravzaprav je bilo njegovo "glavozvenenje" le povod, da so drugi, precej tihi, a z mnogo bolj sadističnimi in psiho-patološko-duševnimi stanji in kripto-tendencami, izpeljali popoln prevzem zapora ter ustvarili strahovladno stanje, podobno Sodomi, še bolj pa Gomori. Za sočasne šentflorjanske dneve, tedne in mesece nadvse zanimivo čtivo.
I was in high school reading this and i was not impressed or happy about this book. But I was a vivid sports watcher and impressionable youngster and our biggest prison is near, conservative naration of a prisoners revolt was a new thing to think about and a year later i read it again and really loved it. And then they made a movie, which is great. And 20 years later i watched the Orange is the new Black and their riot and I am quite proud of this literary work. It's not perfect and movie even made some things much better, but the story is fun. I think the novel could be 200 pages longer and more even, but then this would not be a true story. And writing about a prison is not easy.
I read this a couple of months ago, and all I can remember from it, is that morbid security guard touching his baton and messing up with everybody in the room, like the pig jerk he was. Still a very unique yet strange story. I'm more of and amateur reader, and still I enjoyed this.
This entire review has been hidden because of spoilers.