A study of the rise and preservation of eight of the leading families in Guatemala, whose maintenance of control is based in part on their racist attitudes, offers a guide for understanding issues in present-day Guatemala.
Debería ser lectura obligada, revela incluso el racismo que muchos tienen e ignoran, tal vez incluso algo de "autoracismo". Es una investigación y a ratos cansa la cantidad de datos y estadísticas pero al final de cada capítulo se puede consultar el sumario y repasar lo más importante aunque faltan algunos apellidos de familias no tan famosas o que no son objeto del estudio. Eso de querer ser europeo o de tratar de buscar/inventar que se tiene algo de español/europeo, de que la gente indígena es haragana, desganada o ignorante, y muchas otras cosas más son puestas en evidencia como puntas de icebergs más peligrosos y viejos.
Este libro es una una de las obras más profundas y reveladoras sobre la formación de las élites en Guatemala y el papel que el racismo ha jugado en la construcción del poder político, económico y cultural del país, este estudio analiza las raíces históricas del racismo y cómo, a lo largo de más de cuatro siglos, ha servido como una herramienta para mantener una estructura social jerarquizada basada en el linaje, la herencia y la exclusión. En este libro se demuestra que en Guatemala el poder no ha sido algo que se gane por mérito o competencia, sino algo que se hereda. Las mismas familias que dominaron el país durante la época colonial descendientes de los conquistadores españoles, siguen teniendo poder económico y político hasta hoy. Estas familias, a las que la autora llama redes familiares oligárquicas, han logrado mantenerse unidas y fuertes gracias a un complejo sistema de alianzas, matrimonios y herencias que se extienden por generaciones.
La autora plantea que Guatemala es un ejemplo de lo que en sociología se llama una estructura de poder de larga duración, donde las relaciones de parentesco, la sangre y el apellido determinan el acceso a los recursos, la educación, la autoridad y el prestigio social. En este sentido, el concepto de linaje se vuelve central, es decir que no solo se refiere a la genealogía familiar, sino a una forma de reproducir el poder, transmitiéndolo como si fuera un bien genético o moral.
Desde la llegada de los españoles en 1524, las familias se apropiaron de las tierras, las instituciones políticas, la Iglesia y los principales comercios. Durante la Colonia, el color de piel, el origen y la “pureza de sangre” fueron criterios que definieron el valor de las personas dentro de la sociedad. Los criollos se consideraban superiores a los mestizos e indígenas, y esa percepción se mantuvo después de la independencia de 1821. El dominio criollo se transformó, pero no desapareció simplemente se adaptó a los nuevos tiempos, convirtiéndose en una élite económica moderna, aliada con capitales extranjeros y con una ideología racista profundamente arraigada.
En los primeros capítulos del libro, Marta Elena Casaús analiza cómo se formaron estas redes familiares y cómo han sobrevivido al paso del tiempo. Explica que las familias más poderosas no solo comparten sangre, sino también intereses económicos, valores culturales y visiones políticas. Por ejemplo, muchas de ellas se casan entre sí, estudian en los mismos colegios privados, se asocian en los mismos negocios y participan en los mismos partidos políticos o instituciones del Estado. Esta unión les ha permitido mantener el control sobre los recursos y las decisiones más importantes del país.
Casaús demuestra que el linaje, más que una simple relación biológica, funciona como una estructura de poder, porque a través de él se reproduce una forma de pensar, de vivir y de dominar. El apellido se vuelve un símbolo de estatus y legitimidad, quien pertenece a una de esas familias tiene acceso a educación de élite, protección económica, oportunidades laborales y prestigio social; quien no pertenece, queda marginado. En otras palabras, el linaje es un mecanismo invisible que selecciona quién puede tener éxito y quién no, sin importar el talento o el esfuerzo individual.
El otro gran tema del libro es el racismo, que la autora no presenta como un problema moral o personal, sino como una ideología estructural, es decir, una forma de pensar y organizar la sociedad que beneficia a las clases dominantes. El racismo, según Casaús, ha sido el discurso que las élites han utilizado para justificar su poder. Desde la Colonia, se estableció una jerarquía racial que colocaba a los blancos y criollos en la cima, a los mestizos en un nivel intermedio y a los indígenas en la base. Esa jerarquía no solo determinaba los derechos y deberes de las personas, sino también su valor social y político.
En este sentido, el racismo no se limita a insultos o prejuicios individuales: es un sistema de exclusión que legitima las desigualdades. Por ejemplo, en la práctica, las élites han usado la idea de que “los indígenas son atrasados” o “los mestizos no son confiables” para impedir que estos grupos accedan al poder o a posiciones de prestigio. De esta manera, el racismo se vuelve una herramienta para conservar el linaje dominante.
Marta Elena Casaús argumenta que el racismo guatemalteco se distingue por su carácter estructural y simbólico, no siempre se expresa de forma abierta o violenta, sino que está normalizado en la vida cotidiana. Se manifiesta en la educación, en los medios de comunicación, en la religión, en el lenguaje y en las relaciones sociales. Las élites reproducen sus valores racistas a través de la escuela, la familia y los espacios de socialización, reforzando la idea de que hay grupos “mejores” o “más civilizados” que otros.
La autora incluso muestra, mediante entrevistas y análisis de discursos, que muchos miembros de la clase alta guatemalteca siguen creyendo que su posición social se debe a su “superioridad cultural” o “esfuerzo”, sin reconocer que en realidad se basa en una estructura heredada. Por eso, el racismo en Guatemala no es un residuo del pasado, sino un componente activo del presente. También con estadísticas representadas gráficamente en el libro. Como respaldo muestra la unión entre familias con su árbol genealógico como respaldo, las apariciones políticas de cada uno y el desarrollo de lo que se presenta "intelectuales orgánicos" en términos gramscianos para la consolidación de su ideología desde la colonia
Sostiene que ambos conceptos se sostienen mutuamente, es decir que linaje garantiza la continuidad del poder, mientras que el racismo le da una justificación moral e ideológica. El discurso racista sirve para convencer a la sociedad y a los propios miembros de la élite de que su dominio es legítimo, porque se asume que son “los más capaces” o “los más cultos”. En cambio, los grupos indígenas y mestizos son representados como incapaces de gobernarse a sí mismos, perpetuando así su exclusión política y económica. También señala que esta estructura de poder ha sobrevivido gracias a su capacidad de adaptación. A lo largo de la historia, las familias oligárquicas han sabido transformarse, pasaron del control de la tierra al control de la banca y las empresas, se modernizaron, se internacionalizaron, pero nunca perdieron su posición dominante. Incluso en tiempos de cambios políticos, como revoluciones o dictaduras, estas familias mantuvieron su influencia gracias a sus redes y a su dominio sobre la economía. El racismo y el linaje son las bases sobre las cuales se ha construido la nación guatemalteca. No son fenómenos aislados, sino partes esenciales del sistema social y político. Por eso, para cambiar la realidad del país, no basta con hablar de igualdad o con condenar el racismo, es necesario desmontar las estructuras históricas que lo sostienen, repensar la educación, redistribuir el poder económico y construir una identidad nacional que reconozca y valore la diversidad étnica y cultural.
Como ya he mencionado la finalidad es respaldar los capítulos teorícos con la presencia social-pública que tiene cada uno de los que conforman la oligarquía, por lo que en algún momento puede llegar a ser tedioso solamente ver miles nombres con el mismo apellido, por lo que recomiendo seleccionar un capítulo y analizarlo con tiempo, créanme que puede llegar a ser muy interesante de leer. Me gustaría leer más sobre esta autora, sin duda uno de mis libro favoritos en sociología!
La mayoría de Chapines negamos la verdad del racismo con el que actuamos, todos somos iguales y todos valemos lo mismo, hasta que un indígena de alguna manera entra en nuestras vidas. Este es un tema que saca ampollas en una sociedad de muchas apariencias, no podremos lograr la concordia mientras no integremos lo que verdaderamente somos con raza y cultura.
Un libro espectacular porque revela cómo está estructurada y estratificada la sociedad guatemalteca, además muestra los pensamientos racistas de la clase dominante hacia las personas indígenas.
El racismo atraviesa a la estructura y las grandes brechas sociales en Guatemala. El libro está dividido en dos partes que describo como: 1. Estrategias para evitar la contaminación de sangre oligarca, europea, principalmente Vasca. 2. Descripción de las consecuencias de pensamientos y acciones que va teniendo la parte 1 a lo largo de la historia.
Es un libro que me costó leer porque no solo son datos, si no que me fui dando cuenta de la evolución que ha tenido la conquista y que la falta de oportunidades, saqueos de tierra, falta de educación, de salud, etc. Ha sido una estrategia para mantener al indígena con necesidades que le obligan a servir a este linaje que ha obtenido el poder bajo estatutos de opresión y desacreditación de los pueblos nativos. Insertando en la sociedad la idea de los pueblos indígenas como una raza genéticamente inferior, asignadas a la mano de obra sobre todo agrícola, principalmente al trabajo pesado, pero irónicamente calificados como personas perezosas y que no aportan a la cadena económica del país. Llegando al punto de disminuir salarios y pagos haciendoles creer a la población que en todo caso debían ser agradecidos porque les daban trabajo. Y no hablemos del deseo de mejorar la raza o eliminarla ¿hubo genocidio?
El racismo se ha mermado tan bien en la sociedad, que les compramos la idea y todos los sectores, pero principalmente ladinos preferimos que nos asocien a esta oligarquía que a la población indígena. Hemos estado dispuestos seguirles el juego e ir en contra de los pueblos originarios, cuando somos considerados "sangre sucia" para estas élites, logrando la división, la reproducibilidad de estos patrones y perpetuando estas brechas económicas.
Este libro es un estudio que no sólo describe el comportamiento de Guatemala, si no también tiene mucho en común con el resto de latinoamérica. En mi opinión, este estudio debería tener continuidad y ser leído por la población Guatemalteca. Este estudio me ha empoderado de cierta forma, y me ha frustrado a la vez. Pienso que muchas de las oportunidades que no tiene el pueblo de Guatemala en general, no es que no senpuedan tener, es que se nos han arrebatado y claro, es una lucha larga y desgastante, pero no lo creo imposible, considerando que la idealización por la élite se ha ido perdiendo en el inicio del siglo XXI.
Uno de los mejores trabajos antropologicos que se han escrito en Guatemala y en mi opinión el mejor que se a escrito con el enfoque de las oligarquias. Y es que en este tema el libro es simplemente magnifico, realizando una gran y minuciosa investigación citando archivos historicos y varios trabajos de la materia además de valerse de los contactos que le valia ser miembro cercano de estas familias. La autora reconstruye en este libro el origen de estás familias: de donde vinieron, como forjaron su riqueza, los metodos y acciones que usaron y aun usan para mantenerse aferrados en el poder y como, aunque actualmente lo hagan de manera disimulada, se han encargado de crear un ambiente profundo de desigualdad social y racismo solo para mantener un supuesto estatus que creen tener. Obra recomendada para todo aquel que quiera saber más de la realidad social que vivio y actualmente vive Guatemala y quienes son los principales culpables de está. Exponiendonos todo un entramado de familias que han movido desde las sombras el destino del país y como han saboteado a proposito el desarrollo de este para preservar sus privilegios mientras se esconden detras de la mascara de simples empresarios.
Una investigación de nivel excepcional que nos muestra cómo están conformadas las élites de poder de Guatemala y cuál es su estrategia para mantenerse vigentes, estables y fortalecidas.
La mayoría de las investigaciones serias sobre Guatemala son realizadas por extranjeros, por ellos el valor de la obra es todavía mayor. Siendo una autocrítica de la autora a su propia clase, le da el matiz adecuado y es la «voz» autorizada para llevarnos a través del tema.
El racismo programado e institucionalizado, para que creamos que es lo correcto. Nos da las razones que necesitamos para justificar nuestra forma de pensar y actuar con respecto a lo que no entendemos y nos acomodamos para aprovecharnos de él.
Un libro para reflexionar, para estudiar. Algunas veces puede ser un poco repetitivo y al ser una lectura densa y de análisis, no será una lectura rápida. Pero vale la pena, para entender porqué Guatemala es como es.
Lectura pesada pero bastante reveladora. Fundamental a mi parecer, para acercarnos a estar en un mismo contexto y que sepamos contribuir en la búsqueda de un cambio radical y necesario para nuestro país.