Un canto al artista irresponsable, al hacedor de lo inútil, que practica autopsias a la vista de todos. Un canto a aquellos que ven vida en el arrebato. Un inspector de linóleos viejos se definiría a sí mismo de esta manera, con diccionario en mano: Inspector: adj. Que reconoce y examina algo. de: prep. Denota posesión o pertenencia. La casa de mi padre. La paciencia de Job. Linóleo: m. Tela fuerte e impermeable, formada por un tejido de yute cubierto con una capa muy comprimida de corcho en polvo amasado con aceite de linaza bien oxidado. Viejo: adj. Deslucido, estropeado por el uso. (Basado en hechos reales)
En los años ochenta Angélica Liddell Zoo, seudónimo de Catalina Angélica González Cano (Figueras, 1966), inicia su trayectoria artística como autora dramática. Tras cursar estudios de Sicología y Arte Dramático, forma en 1993 la compañía Atra Bilis en el entorno de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Con ella llevará a la escena sus propios textos, iniciándose así en la dirección, la escenografía y la interpretación. Su proyección hacia la creación escénica ha seguido desarrollándose desde entonces, adquiriendo, en paralelo a su producción dramática, mayor complejidad y calidad creativa. Al mismo tiempo que ha transitado por otros géneros literarios, como la narrativa y la poesía, se ha deslizado hacia el mundo del performance y la instalación, dimensiones con las que su obra teatral está estrechamente ligada. Sus diferentes desarrollos artísticos deben entenderse como expresión a distintos niveles de un mismo mundo poético y una original personalidad creadora. Tanto su escritura dramática como su poética escénica llevan un sello peculiar que las hace fácilmente distinguibles. Sin detrimento de su diversidad, puede afirmarse una vez más el tópico de que un creador es autor de una sola obra, que se constituye como variaciones sobre una serie de temas convertidos casi en obsesiones, lo que confiere a toda su producción una sorprendente unidad y coherencia estéticas.
Quería leer algo de Angelica Liddel y creo que es un buen comienzo. Aunque es muy cortito pasé por diferentes pases. Al principio me pareció que iba a ser muy repetitivo y que le iba a estar dando vueltas a la misma idea pero al avanzar en el libro esa idea se me fue y gratamente me pareció que estaba bastante bien encajado con los autores de referencia. Al comienzo también me llegó a incomodar también esa crítica constante, como una queja desmesurada que se me hace pesada, ese ensañamiento con el objetivo del libro, ¿pero es que de eso iba, no? Pero también me fue gustando cada vez más conforme se fueron incluyendo ideas nuevas.