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Autobiografía de Rubén Darío

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La vida de Rubén Darío escrita por él mismo apareció por primera vez en el semanario argentino Caras y Caretas. Allí se publicó por entregas entre los meses de septiembre y noviembre de 1912. No fue hasta la publicación en forma de libro por el editor Manuel Maucci, en Barcelona en 1915, que apareció bajo el título de Autobiografía de Rubén Darío. El yo autobiográfico de Rubén Darío coincide con el cliché del poeta bohemio y vividor que no se preocupa por el día de mañana. Sus problemas con el alcohol y su afición a los escarceos amorosos son tratados con simpatía y sinceridad a lo largo del relato. «Pasaba, pues, mi vida bonaerense escribiendo artículos para La Nación, y versos que fueron más tarde mis Prosas profanas; y buscando, por la noche, el peligroso encanto de los paraísos artificiales.» En esta Autobiografía de Rubén Darío, el padre del modernismo es casi coloquial y sarcástico. Su franqueza es absolutra a la hora de mostrar las fronteras entre sus compromisos políticos con unas repúblicas endebles (Nicaragua entre ellas) y su vehemencia literaria. No duda en contarnos anécdotas hilarantes sobre políticos y artistas. La vida de Rubén Darío escrita por él mismo es una declaración de su identidad literaria hispánica. Al mismo tiempo nos narra la ambigua relación del autor con los poderes políticos.

124 pages, Paperback

First published January 1, 1913

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About the author

Rubén Darío

785 books267 followers
Nicaraguan poet Félix Rubén García Sarmiento initiated and epitomizes Spanish literary modernism. Dario is in all possibility the poet who has had the greatest and most lasting influence in twentieth century Spanish literature. He has been praised as the prince of Castilian letters.

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Displaying 1 - 10 of 10 reviews
Profile Image for Alejandro Teruel.
1,350 reviews257 followers
August 6, 2017
Autobiografía construida fundamentalmente a punto de anécdotas de paso y listas de encuentro de un viajero incansable y bon vivant que en su primera parte es primordialmente de interés para quienes tengan interés por la complicada y difícil situación familiar de la infancia del poeta, abandonado primero por su padre y luego por su madre al ser dejado en casa de una tía abuela materna para su crianza:
Mi primer recuerdo -debo haber sido a la sazón muy niño, pues se me cargaba a horcajadas, en los cadriles, como se usa por aquellas tierras- es el de un país montañoso: un villorrio llamado San Marcos de Colón, en tierras de Honduras, por la frontera nicaragüense; una señora delgada, de vivos y brillantes ojos negros -¿negros?... no lo puedo afirmar seguramente..., mas así lo veo ahora en mi vago y como ensoñado recuerdo- blanca, de tupidos cabellos obscuros, alerta, risueña, bella. Esa era mi madre. La acompañaba una criada india, y le enviaba de su quinta legumbres y frutas, un viejo compadre gordo, que era nombrado «el compadre Guillén». La casa era primitiva, pobre, sin ladrillos, en pleno campo.
Apenas menciona, como por obligación fragmentos como:
En un viejo armario encontré los primeros libros que leyera. Eran un Quijote, las obras de Moratín, Las Mil y una noches, la Biblia, los Oficios de Cicerón, la Corina de Madame Stäel, un tomo de comedias clásicas españolas, y una novela terrorífica, de ya no recuerdo que autor, La Caverna de Strozzi. Extraña y ardua mezcla de cosas para la cabeza de un niño.
El grueso del escrito es más para el interés de quienes sientan curiosidad por leer con quienes llegó a departir Ruben Darío en sus periplos por Latinoamérica y Europa. Por ejemplo en una de sus estancias en Argentina:
Fundé una revista literaria en unión de un joven poeta tan leído como exquisito, de origen boliviano. Ricardo Jaimes Freyre, actualmente vecino de Tucumán. Ricardo es hijo del conocido escritor, periodista y catedrático que ha publicado tan curiosas y sabrosas tradiciones desde hace largo tiempo, en su país de Bolivia, y que en Buenos Aires hizo aparecer un valioso volumen sobre el antiguo y fabuloso Potosí. Él y su hijo eran para mí excelentes amigos. Con Brocha Gorda, pseudónimo de Jaimes padre, solíamos hacer amenas excursiones teatrales, o bien por la isla de Maciel, pintoresca y alegre, o por las fondas y comedores italianos de La Boca, en donde saboreábamos pescados fritos, y pastas al jugo, regados con tintos chiantis y obscuros barolos. Quien haya conversado con Julio L. Jaimes, sabrá del señorito y del ingenio de los caballeros de antaño.

Con Ricardo no entrábamos por simbolismo y decadencias francesas, por cosas d'annunzianas, por prerrafaelismos ingleses y otras novedades de entonces, sin olvidar nuestras ancestrales Hitas y Berceos, y demás castizos autores. Fundamos, pues, la Revista de América, órgano de nuestra naciente revolución intelectual y que tuvo, como era de esperarse, vida precaria, por la escasez de nuestros fondos, la falta de suscripciones y, sobre todo, porque a los pocos números, un administrador italiano, de cuerpo bajito, de redonda cabeza calva y maneras untuosas, se escapó, llevándose los pocos dineros que habíamos podido recoger. Y así acabó nuestra entusiasta tentativa. Pero Ricardo se desquitó, dando a luz su libro de poesías Castalia Bárbara, que fue una de las mejores y más brillantes muestras de nuestros esfuerzos de renovadores. Allí se revelaba un lírico potente y delicado, sabio en técnica y elevado en numen.
Las más de las veces son pinceladas:
Un día apareció Lugones, audaz, joven, fuerte y fiero, como un cachorro de hecatónquero que viniera de una montaña sagrada. Llegaba de su Córdoba natal, con la seguridad de su triunfo y de su gloria. Nos leyó cosas que nos sedujeron y nos conquistaron.
O, en España:
Intimé con el pintor Moreno Carbonero, con periodistas como el Marqués de Valdeiglesias, Moya, López Ballesteros, Ricardo Fuentes, Castrovido, mi compañero en La Nación Ladevese, Mariano de Cavia, y tantos otros. Volví a ver a Castelar, enfermo, decaído, entristecido, una ruina, en víspera de su muerte... Me juntaba siempre con antiguos camaradas como Alejandro Sawa, y con otros nuevos, como el charmeur Jacinto Benavente, el robusto vasco Baroja, otro vasco fuerte, Ramiro de Maeztu, Ruiz Contreras, Matheu y otros cuantos más; y un núcleo de jóvenes que debían adquirir más tarde un brillante nombre, los hermanos Machado, Antonio Palomero, renombrado como poeta humorístico bajo el nombre de «Gil Parado», los hermanos González Blanco, Cristóbal de Castro, Candamo, dos líricos admirables cada cual según su manera; Francisco Villaespesa y Juan R. Jiménez, «Caramanchel», Nilo Fabra, sutil poeta de sentimiento y de arte, el hoy triunfador Marquina y tantos más […] Frecuenté a pintores y escultores. Asistí al entierro de Castelar, escribí sobre el periodismo español, sobre el teatro, sobre libreros y editores, sobre novelas y novelistas, sobre los académicos, entre los cuales tenía admiradores y abominadores; escribí de poetas y de políticos, recogí las últimas impresiones desilusionadas de Núñez de Arce. Traté al maestro Galdós, tan bueno y tan egregio, estudié la enseñanza, renovó mis coloquios con Menéndez y Pelayo.
Algunos cruces de camino impresionan, por ejemplo este llamativo encuentro en Francia:
Había un bar en los grandes boulevares que se llamaba «Calisaya». Carrillo y su amigo Ernesto Lejeunesse, me presentaron allí a un caballero un tanto robusto, afeitado, con algo de abacial, muy fino de trato y que hablaba el francés con marcado acento de ultramancha. Era el gran poeta desgraciado Óscar Wilde. Rara vez he encontrado una distinción mayor, una cultura más elegante y una urbanidad más gentil. Hacía poco que había salido de la prisión. Sus viejos amigos franceses que le habían adulado y mimado en tiempo de riqueza y de triunfo, no le hacían caso. Le quedaban apenas dos o tres fieles, de segundo orden. Él había cambiado hasta de nombre en el hotel donde vivía. Se llamaba con un nombre balzaciano, Sebastián Menmolth. En Inglaterra le habían embargado todas sus obras. Vivía de la ayuda de algunos amigos de Londres. Por razones de salud, necesitó hacer un viaje a Italia, y con todo respeto, le ofreció el dinero necesario un barman de nombre John, que es una de las curiosidades que yo enseño cuando voy con algún amigo a la «Bodega», que está en la calle de Rivoli, esquina a la de Castigliore. Unos cuantos meses después moría el pobre Wilde, y yo no pude ir a su entierro, porque cuando lo supe, ya estaba el desventurado bajo la tierra. Y ahora, en Inglaterra y en todas partes, recomienza su gloria...
Poco habla de su propia obra, por lo que constituye una rara excepción la siguiente cita:
Un soneto hay en ese libro que se puede decir ha tenido mayor suerte que todas mis otras composiciones, pues de los versos míos son los más conocidos, los que se recitan más, en tierra hispana como en nuestra América. Me refiero al soneto Margarita. Por cierto, la boga y el éxito se deben a la anécdota sentimental, a lo sencillo emotivo, y a que cada cual comprende y siente en sí el sollozo apasionado que hay en estos catorce versos. Entonces sí, ya habla caído yo en Buenos Aires en nuevas redes pasionales; y fui a ocultar mi idilio, mezclado a veces de tempestad, en el cercano pueblo de San Martín. ¿En dónde se encontrará, Dios mío, aquélla que quería ser una Margarita Gauthier, a quien no es cierto que la muerte haya deshojado, «por ver si me quería», como dice el verso, y que llegara a dominar tanto mis sentidos y potencias? ¡Quién sabe! Pero, si llegásemos a encontrarnos, es seguro que se realizaría lo que expresa la tan humana redondilla de Campoamor:
Pasan veinte años, vuelve él
y al verse, exclaman él y ella:
-¡Dios mío, y ésta es aquélla!
-¡Santo Dios, y éste es aquél!
Profile Image for Marcela Pichaud.
155 reviews6 followers
May 14, 2022
Quería leer la autobiografía del autor antes de meterme en su obra como tal pero la verdad siento que se dedico mucho a comentar sobre personas que conoció y no tanto sobre situaciones que le sucedían excepto al principio de su vida cuando era pequeño y desconocido. Igual rescato que en la edición que leí hace una pequeña explicación de sus libros que no quise ver mucho, y que quizás re visitare cuando termine alguno.
55 reviews
May 6, 2017
"masturbación intelectual" en demasiadas paginas....a veces sí que nos muestra escenas líricas con mucho ambiente. Bueno, por lo menos.
187 reviews
September 10, 2017
Más que una biografía es una enumeración de personajes "de buenas esferas" que Rubén Darío conoció durante su vida (ya llegamos ;))) . El libro, nada de especial, nada. Mejor leer su poesía.
Profile Image for Ermit.
7 reviews1 follower
December 14, 2014
Como él mismo explica al principio, se niega a escribir una autobiografía, así cuenta su vida de manera informal, y corta partes de las que ya ha escrito con anterioridad. Simplemente va colectando lo que su memoria le permite, es un paseo interesante por pasajes de su vida... de como se mantenía, con quien compartía y como creaba... de sus influencias y demás...
Me quedo con esta linea "también era precisa la base del conocimiento del arte a que uno se consagraba, una indispensable erudición y el necesario don del buen gusto"
Profile Image for motivoslobos.
106 reviews2 followers
November 3, 2021
Rubén, máximo exponente y precursor del modernismo en este libro nos plasma su sentir por su vida desde su infancia, crecimiento y etapa adulta donde crece y se reconocen sus obras.

Poco a poco nos muestra la situación social y política del país en los años de su vida, el papel de él como poeta y los intentos fallidos que tuvo para llegar a conocerse como lo fue.

Nos cuenta de sus amores, sus inspiraciones, sus miedos, sus tragedias y logros. Nos profundiza el amor a Nicaragua y conseguir nuestros propios sueños.
Profile Image for Araceli Rotaeche.
434 reviews29 followers
February 29, 2020
Es un deleite leer a Rubén Darío. Escribe con tanto placer, que cada frase, cada narración resulta deliciosa.
Interesante su vida, sus viajes y las personalidades que lo rodearon.
El contexto es fascinante...
Profile Image for Mary Thelma.
291 reviews21 followers
May 21, 2018
Según algunos, esta autobiografía fue escrita sin ganas y por encargo; aun así, resulta ser un acercamiento genuino a las circunstancias de Darío.
Displaying 1 - 10 of 10 reviews

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