En mis episodios depresivos más fuertes nunca entendí por qué la gente se llegaba a quitar la vida por amor, hasta que la idea del abandono se hizo tan presente y tan insoportable que si así lo necesitaba, estaba dispuesta a doblarme en 1000 pedazos, de no hacer ruido, de convertirme en otra cosa.
Y es que además de sentir que el amor se me escurría entre los dedos; sentí el vacío, la alienación y la insuficiencia que he cargado en mis intestinos toda la vida. Es aterrador no entender como alguien puede quererte con tanta intensidad si no tienes nada que ofrecer, y que llegue día en el que piensas si por fin se ha dado cuenta que estás vacía.
Este libro me dolió en la panza y en el corazón, por que soy yo de tantas formas y en tantas facetas. Por que yo también no se donde termina el otro y en donde empiezo yo, por que yo tampoco siento que provoque nada ante los ojos de nadie, por que prefiero ser crisalida a ser fantasma, por que también pido perdón y permiso para ocupar espacio, también soy un sobre vacío, perfumado y sin remitente, al que lo consumen las ausencias de gente que no existe, que se envenena de la invisibilidad y que tiene que caminar de puntitas para no ahogarse en si mismx. Te quiero mucho Malén, este libro me duele mucho, espero no tener que dolerlo tanto.