Tengo sentimientos encontrados con este libro. La ambientación de Zaragoza, tanto la actual como la pasada, me gustan mucho. Consigo imaginarme muy bien la Expo de 1908 y siendo además que trabajé en la de 2008 hace que tengo un especial interés. Por otro lado, el misterio también está muy bien traído. Pero en cambio, los diálogos me parecen muy forzados y que en muchos tramos ralentizan la historia; además algunos personajes son demasiado buenos y choca que todo lo malo les pase, podía haber rebajado tanta desgracia.