«Las mujeres más escondidas de la historia siempre hemos existido. Seguro que hace poco que nos conoces, quizás somos totalmente nuevas en tu mundo, pero hemos alcanzado la superficie para quedarnos. Estamos aquí. Y te he escrito un libro». Hay momentos en la vida en los que nos observamos por fin en plenitud. Es entonces cuando dejamos de cuestionarnos, nos entendemos y decidimos, sencillamente, ser. Instantes de una imponente capacidad transformadora que nos marcan porque nos definen y nos hacen libres para siempre. En la vida de nuestra protagonista, esta fotografía clarificadora y mágica se produjo, después de años de dudas íntimas sobre la identidad de género y la sexualidad, al abrir el armario de Pandora y probarse el camisón azul cielo de su pareja: «En el espejo de la habitación me veo al fin con una forma propia. He cuajado. El Tabú se resquebraja. La vida que giraba como una peonza ahora adquiere sentido». Judith Juanhuix es investigadora, doctora en física y activista trans. En este libro, de una honestidad y una belleza literaria extraordinarias, relata su paso por la miseria de la violencia, la culpa, el miedo y el desprecio de quien se cree superior «por ser más igual a todos». Pero también por todas las formas posibles de felicidad. Su trayecto vital está lleno de tropiezos y de retos para mostrarse al mundo tal y como es: una mujer que lucha contra una montaña de estigmas cómodamente instalados en nuestra sociedad. Su lucha es también la íntima lucha por tu libertad. Encontrarás a una mujer con ganas de vida. Una mujer trans. Una mujer.
El valor testimonial del libro es incalculable y las reflexiones sobre habitar el género son tan interesantes –aunque en el cuestionamiento del género se den algunas afirmaciones que me han chirriado bastantes–. En ese sentido, me parece un libro maravilloso.
Literariamente hay aspectos que no me acaban de cuadrar. El uso reiterado de algunas figuras no me apela ni me parece que aporte al desarrollo del relato, la ruptura del orden lineal que había adoptado la narración hasta el capítulo 7 me ha descolocado... El inicio del libro me costó, sobre todo por lo que he mencionado de las figuras y por el tono de los primeros capítulos que se asemeja al de los discursos políticos. Todo esto no es más que mi opinión.
Aquest és un gran llibre. I ho és perquè és veritat. Amb un estil culte però àgil, la Judith explica la seva vida, les seves raons, les seva coherència i les seves incoherències en el seu trànsit pel món de la identitat de gènere. Més que convèncer i justificar-se es presenta tal com és. I certament aconsegueix que el lector es senti partícep dels seus sentiments. I també és un llibre que fa pensar, i força, sobre la nostra societat. En resum, és un llibre que parla del respecte i de la llibertat. Llegiu-lo.
“Una dona no és només el cos que habita, sinó també la història que ha hagut de construir per poder mirar-se al mirall sense por.”
Hi ha llibres que no només expliquen una vida, sinó que també exploren el llenguatge amb què aquesta vida pot ser dita. Una dona, de Judith Juanhuix, és un d’aquests textos valents i complexos, escrits des d’un lloc de recerca interior i de precisió quasi científica.
La prosa de Juanhuix és densa, reflexiva, plena de capes. No busca la immediatesa, sinó la veritat exacta d’allò que costa de posar en paraules. Té una estructura que alterna la introspecció amb la reflexió teòrica, i aquesta combinació fa que la lectura sigui exigent però profundament gratificant. És una escriptura que vol pensar la vida, no només narrar-la.
La protagonista —la pròpia Judith— s’hi mostra amb una lucidesa que a vegades punxa: és una veu que es despulla sense sentimentalisme, que busca coherència i reconeixement. La seva manera de mirar el món té alguna cosa d’inflexible i, alhora, d’enyoradissa. Darrere la fortalesa intel·lectual hi ha una vulnerabilitat que s’intueix més que no pas s’explica, i això li dóna una bellesa continguda, una mena de tensió emocional molt literària.
Llegir Una dona és entrar en un espai on la identitat no és una etiqueta, sinó una construcció poètica i vital. És una lectura que demana temps i silenci, però que deixa empremta: la d’una dona que ha après a dir-se amb totes les seves veus.
“Una dona” és, al capdavall, una obra sobre la veritat i el llenguatge — sobre com ens expliquem per existir.
Llibre proposat pel Club de Lectura Feminista de la Biblioteca Xavier Amorós de Reus, a qui vull agrair aquesra proposta publica per @arallibres i m’ha permés descobrir… una dona: La @judithjuanhuix 💜
Me hacía mucha ilusión leer este libro y mi experiencia lectora no fue del todo buena. Intentaré ser honesta sin fijarme en correcciones políticas, pero sí respetando lo que es de respetar.
Judith es una mujer trans que comenzó su descubrimiento como varón crossdresser. Cuando estuvo con Carolina, solía salir (con el consentimiento de su esposa) de noche con otras mujeres trans para descubrirse en un espacio inhabilitado por ella hasta ese momento. Su relato explora más de 12 años en busca de su propia felicidad. Y he allí el asunto: Judith se lee como a alguien a quien “le deben algo”. En episodios complejos, apunta con el dedo el hecho de que su mujer le pida que no suba fotos travestidas en sus redes sociales, porque aún no han tenido siquiera una conversación concluyente entre elles. Y así otros momentos en los que Carolina es pintada como intolerante, ruda, manipuladora. Por mi propia historia de vida empatizo con la noción de lo abrumador que puede ser descubrir que te casaste con alguien que se desdibuja frente a tus ojos. Pese a que Judith no tiene por qué omitir sus pulsiones, lo hace de una manera torpe y egoísta.
Más allá de lo que me hace sentir la narradora (sus decisiones, momentos incómodos para sus hijos, etc.) defenderé a muerte las decisiones en temas de género y fluidez. Lo que pasa con Judith, es que nos manifiesta que ser mujer es “una herramienta” (p. 270) y ese nivel de altanería es lo que crispa los ánimos y convierte los discursos en transfóbicos. Judith es una mujer trans que decide, a ratos, expresar su género como varón y otras como mujer. Su experiencia está anclada en el privilegio blanco. Sus exploraciones han sido en Nueva York e Ibiza. Habla de la opresión cuando esta ha existido antes de su aparición. Ella misma acepta que no ha sido discriminada ni abusada. En resumen, se lee como una mujer mimada que ha llegado a una fiesta a cambiar la música.
Leer es una experiencia personal. Los libros son interpelados por nosotros de acuerdo a nuestra cosmovisión. Libros trans hay en cantidades (nunca serán suficientes), pero la estructura de este es particularmente débil: intenta saltos temporales, intercala anécdotas científicas, incurre en un tono de paper y sobre todo funciona como diario de vida. No termina de gustarme ni la forma ni el fondo. A ratos estuve hastiada y quería terminar.
Volveré a este libro cuando yo misma tenga más información sobre la autora. Del tema trans nunca dejaré de aprender.
Una lectura apassionant i una escriptura apassionada. D’aquest llibre m’ha agradat el què i el com s’explica; la transexualitat des de l’experiència vital de la pròpia autora.