Desconozco, pero creo que Bourdieu tiene muchos méritos con su sociología de la escuela. El concepto de capital cultural como la otra parte de la tenaza que es el capital económico para la dominación de la sociedad es elocuente. En cualquier caso, se trata de una sociología situada. Se necesita bastante elaboración, me parece, para trasladar el análisis a otros contextos. Lo que no me gustó para nada es esa vena ficcional tan común en las ciencias sociales francesas. Hay elementos que parecen personajes de novela, que ya sabemos que son tan reales como la realidad misma, pero resultan problemáticos en el contexto de cualquier explicación con aspiración nomotética. Porque Bourdieu pretende explicar problemas de la escuela, del campo educativo, su infernal e inconsciente maquinaria productora de desigualdad e injusticia. Lo otro que no me gustó es que no hay propuestas de solución. El diagnóstico creo que es muy lúcido, está lleno de aguijones de intuición, invita al entusiasmo. El pronóstico es reservado. Tratamiento no hay. Quizás sólo se trate de una romántica resignación, erudita, afiebrada. Todo muy mayo del 68.