«Stendhal es prodigioso: es capaz de resumir una noche de amor en un punto y coma.»
Giuseppe Tomasi di Lampedusa
«Fue en Italia, en el siglo diecisiete, donde una aristócrata dijo cogiendo un espejo con delectación al caer la tarde de un día muy caluroso: qué pena que esto no sea pecado.»
Stendhal parecía pensar que las grandes pasiones con terribles consecuencias eran cosa de otro tiempo. En este libro, que recoge tres de sus afamadas Crónicas italianas —Los Cenci, La duquesa de Palliano y Vittoria Accoramboni—, se encuentra el Renacimento italiano en estado puro, tal como lo veía el autor: crímenes, adulterios, torturas, conspiraciones, ambición, venganza… Narrado todo con la crudeza y precisión de un proceso judicial, con la indiferencia postiza de quien ya ha visto demasiado, con la ternura infinita y el lirismo del libertino que ve morir a la más hermosa de las mujeres.
Marie-Henri Beyle, better known by his pen name Stendhal, was a 19th-century French writer. Known for his acute analysis of his characters' psychology, he is considered one of the earliest and foremost practitioners of realism in his two novels Le Rouge et le Noir (The Red and the Black, 1830) and La Chartreuse de Parme (The Charterhouse of Parma, 1839).
Gran descubrimiento para mí, que leo a Stendhal por primera vez. Increíble verosimilitud en sus historias, excelente elección de escenas y ritmo, muy ameno en la prosa. Pero además, maravillosa la edición de Impedimenta, una de mis editoriales preferidas.
«Fue en Italia y en el siglo XVII donde una princesa decía, tomando con delicia un helado la noche de un día muy caluroso: “¡Qué lástima que esto no sea pecado!”» En la edición que manejo, la obra incluye tres relatos: Los Cenci, Victoria Accoramboni y Recuerdos de un gentilhombre italiano. Los dos primeros (especialmente el primero) me cautivaron; el tercero resultó más débil en comparación. Los relatos iniciales recrean historias reales ocurridas en la Roma de los siglos XVI y XVII, que Stendhal rescata y adapta a partir de archivos judiciales y crónicas de la época. En estos textos reaparece esa cualidad inconfundible de la prosa de Stendhal: personajes que roban la escena con una vitalidad que al lector moderno puede resultarle inverosímil. Beatriz Cenci, por ejemplo, es una joven de apenas dieciséis años que despliega una determinación y una energía que hoy nos parecerían novelescas. Sin embargo, es justamente esa veracidad histórica la que Stendhal explora: la existencia real de hombres y mujeres con personalidades avasalladoras, casi épicas, que parecen extraídos de una tragedia griega. Al interesarse tanto por el alma italiana de aquel periodo y al retratarla con tal precisión y vigor, el autor nos invita a reflexionar sobre cómo la sociedad ha ido domesticando al individuo, homogenizando sus impulsos y aniquilando desde la infancia esos ímpetus que, cuando los encontramos en un personaje como Beatriz, nos fascinan irremediablemente. Esto me conduce a una reflexión final: aunque a Stendhal se le considera uno de los padres del realismo literario, sus personajes conservan un espíritu profundamente romántico. Se rebelan constantemente contra lo establecido, luchan por los valores que consideran justos, aunque estos choquen con los de la mayoría, encarnando una individualidad feroz que parece desafiarnos desde el pasado. Más allá del interés narrativo, son relatos breves que se disfrutan con intensidad, las Crónicas italianas ofrecen un atractivo histórico innegable. Henri Beyle nos transporta a una Italia de príncipes romanos, papas intrigantes y condotieros, pero también de bandoleros y asesinos: una época convulsa y fértil, de la que el autor extrae historias reales que, en sus manos, se transforman en poderosos dramas humanos.
Yo me he leído otra edición que tenía solamente Los Cenci y Vittoria Accoramboni, edición de RBA Pequeños Tesoros de la Literatura.
Es la primera vez que leo a Stendhal y estos dos capítulos de las Crónicas Italianas me han gustado a pesar de que al ser textos de mil quinientos y pico la traducción es algo rara y tienen su dificultad en la lectura.
Los Cenci nos habla de una familia en la que su padre es un tirano y quiere que todos sus hijos, sus hijas y su segunda esposa mueran... tras años de penurias y bien sabidas por todos deciden que el final sea al revés y quien fallezca sea el padre pero todo al final sale mal...
En Vittoria Accoramboni nos cuenta las desdichas que sufre esta pobre dama que pierde a su primer marido en muy extrañas circunstancias y luego se ve envuelta en conspiraciones políticas y amorosas hasta el terrible desenlace de estas...
Sip, definitivamente el señor que me vendió el libro y yo tenemos percepciones diferentes del romance 🧍🏻♀️. Sinceramente no tengo nada que decir porque no estaba interesada en la historia, bueno, es que si llama la atención del don Juan en Italia pero equis, yo no vine buscando eso, me engañaron, al igual con el título de la segunda crónica. En fin, fue un meh total.
Crónica narrada de dramas renacentistas con ahorcamientos y decapitaciones, amoríos, asedios y conspiraciones palaciegas. Lo aséptico en su escritura favorece la verosimilitud pero también el desinterés.
Si bien no he leido tantas, estas deben ser de las crónicas rojas mejor trabajadas literariamente que he leído. Si son o no todos casos reales, poco importa. Uno lee estos relatos motivado por la sensación de intimidad y espanto compartida por el narrador, quién rescata la atrocidad y los detalles más indecorosos --y llamativos-- de procesos judiciales italianos a fines del siglo xvi. una joya
No es la edición que he leído yo exactamente, pero dos de los tres relatos (Los Cenci y Vittoria Accoram boni) están aquí, así que voy a coger esta para comentar un poco mis impresiones.
Los Cenci es la crónica de la muerte de Beatriz Cenci recopilada y narrada por el autor. Francesco Cenci era un desgraciado, un tirano, que sometía a sus hijos y mujer a terribles torturas. Beatriz, su madre y uno de sus hermanos asesinaron a este hombre y fueron condenados a muerte.
Vittoria Accoramboni, por otro lado, es la desgracia de una mujer a la que, asesinado si primer marido, se casa con el asesino de este sin realmente saber si ha sido él para luego ser victima de una comfabulación por la herencia de su segundo marido.
Son ambas dos crónicas de Stendhal, lo cual si has leído alguna más (por ejemplo, La abadesa de Castro) sabes a lo que vas y cómo es: libros narrados en forma de crónica, interesantes por el contexto y la descripción de la Italia del siglo XV-XVI, sin muchos ambages ni florituras narrativas y bastante tristes en su final.