Este es un libro sobre música pop. Todo aquel que no sea fan de ésta entra aquí por su cuenta y riesgoUn paseo del autor por las canciones de su vida.Las canciones son el eje alrededor del cual gira todo, y el nexo de unión entre las diversas historias (ficticias o no) que se cuentan. El libro no pretende ser ensayístico ni autobiográfico en cada uno de los caminos que va tomando, así que el autor puede permitirse incorporar narrativa, diálogos, listas, y lo que se le vaya ocurriendo graciosamente. También tienen cabida situaciones cotidianas. Estas pueden ser similares en tono y contenido a la serie de columnas que al autor realizó para La Vanguardia y Catorcephenia. Es decir, basarse en la misma línea temá la relación del autor y sus canciones con otra persona, en este caso su mujer, que aparecería regularmente en cada capítulo, incluso situando la acción en el momento de escribir el libro.
Kiko Amat (1971) nació en Sant Boi de Llobregat, en la periferia barcelonesa. Su padre era rugbista, y su madre, auxiliar del manicomio local. Abandonó los estudios a los diecisiete años para ser mod, cleptómano, disquero, cajero en McDonald’s, operario de cadena de montaje en Seat Martorell, vigilante de camping, cartero comercial y camarero de un gran hotel.
Ha publicado las novelas El día que me vaya no se lo diré a nadie (2003), Cosas que hacen BUM (2007): Rompepistas (2009), Eres el mejor, Cienfuegos (2012), Antes del huracán (2018) y Revancha (2021). También es autor de tres libros de no ficción, Mil violines (2011), Chap chap (2015) y Los enemigos (2022).
Escribe regularmente para El País y El Periódico, codirige el festival Primera Persona en el CCCB y coconduce el podcast Psycholand
Uno de los mejores libros sobre música (pop) que he leído. No sólo porque cartografía territorios poco conocidos por mí, sino por que lo hace con autenticidad, sin autocensuras y con un sentido del humor que hace sonreir por el camino (a pesar de que el autor pueda estar vertiendo toneladas de estiércol sobre el grupo o artista favorito de uno). Por si fuera poco, los desvíos/disgresiones de Amat son impagables. Ya sólo la introducción, en la que defiende cómo debe enfocarse el ejercicio crítico, es de obligada lectura por todos aquellos que se dedican a él, sea crítica musical, cinematográfica o cualquier otra.
Es una maravilla. O sea, me lo he leído en tiempo récord porque tengo Covid y todo el tiempo del mundo, de momento. Pero también porque Kiko Amat tiene algo que sólo tiene Kiko Amat y que hace que me identifique con él de forma brutal. Esa nostalgia, ese volver a los años de la adolescencia y primera juventud en los que muchas veces, desearías quedarte a vivir, aunque fuera un ratito.
Divertido, transgresor...muy honesto. Kiko Amat me parece un genio en lo que escribe y en como lo escribe. Mil violines es un compendio de grupos, de música, de colegas, de recordar tiempos jóvenes..y gamberradas He disfrutado mucho leyéndolo y he aprendido mucho sobre el tema que aborda
Este libro se lee con calma y se lee con ganas de pensar en el propio soundtrack. Se lee sólo si se siente unida a canciones, conciertos y demás. No coincido con él siempre pero diosas, por qué lo haría? Me lleva 10 años y es de una realidad bien distinta. En lo que sí coincidimos es en el amor por la música. Además me recordó a amigos y marido con el mismo tema de la música. En fin, delicioso a ratos, divertido, lleno de referencias. Muy recomendable
Este libro lo ha escrito KIko Amat, pero podría haberlo escrito yo o cualquiera de mis amigos. Y las canciones ensalzadas o rechazadas serían otras y las anécdotas diferentes y la intolerancia dirigida hacia otras cosas y las bromas distintas pero, por dios, que sería el mismo libro.
Un llibre per a melòmans que vam créixer als 80 i 90 i que hi reconeixem estils, llocs, sales, grups i concerts. Passió i mala llet farcits d'humor. Molt recomanable.
El libro trata pues de una serie de crónicas y galería de anecdotario sobre la música pop y la postura radical, original y esnob de un melómano consumado. Que no me malinterpreten, yo soy un poco de ellos, pero hay partes de la postura que despotrica demasiado sin mucho fundamento, como ese apartado donde señala que Don Diablo y American Pie son las canciones más estúpidas del pop. Lo que me lleva a deducir que el autor en sus tiempos escuchaba punk, bandas cuyos EPs eran complicados de conseguir y música "original".
Es muy similar al Songbook de Nick Hornby y de hecho en más de alguna ocasión hace referencia directa a este libro. Que, sobra decirlo, resulta mejor logrado que el intento Amat. Sin embargo biene pasajes muy bien desarrollados, en especial esos donde se dedica a compartir su punto de música sobre la música que le gusta, más que denostar el resto de lo que le resulta demasiado popular.
El pasaje sobre Inglaterra en 1995 con la batalla Oasis vs. Blur y su apología sobre REM son una belleza, y ese apartado donde enseña distintas formas de acomodar colecciones de discos. Lo vuelve amena en conjunto. Tal vez no entrañable.
Efectivamente, no es un ensayo al uso, sino una declaración de amor al pop. Y un excelente divertimento, trufado de reflexiones sobre la creación, el goce de la belleza de la música y, también, una confesión de filias y fobias sazonadas con amor, humor y un poco de mala leche, por qué no.