Fruto de un innovador proyecto educativo, vivido en el seno de la familia y de la comunidad, esta obra explica a padres y maestros cómo crear un ambiente en el que los niños permanezcan llenos de curiosidad y crezcan seguros de sí mismos y de su entorno. Permitiéndoles que experimenten el mundo y lo transformen de un modo que tenga sentido para ellos, el adulto se compromete a un aprendizaje continuo y adaptable a las necesidades de los niños para satisfacerlas en la medida de lo posible. En lugar de imponer un plan educativo fijo y obligatorio para todos, la «escuela activa» valora el cuidado sistemático de procesos de aprendizaje capaces de renovarse.
Es paradójico puntuar una obra que rompe con esa lógica.
Si me preguntas si recomendaría su lectura? La respuesta es que sí, si buscas y aceptas lecturas que pretenden hacer un alegato en favor del respeto a las criaturas, a sus necesidades. A confiar más en los propios individuos, y en las enseñanzas que parten de un mismo. Sí si te atreves con ello.