115 días para desarmar la bomba: Historia intima de la última vez que se sinceró la economía: cuáles fueron las lecciones de la crisis de 2001 que la política ... no quiso aprender (Ariel)
Es un tipo de arrojo que la política argentina no suele demostrar. De hecho, la última vez que alguien se animó a sincerar la economía tuvo lugar poco
tiempo después de la crisis de 2001, y el hombre que diseñó el plan de contingencia fue el autor de este libro, en cuya introducción "Aquí
está nuestra visión de los problemas políticos, económicos y sociales que enfrentamos tras el estallido; cómo diseñamos la estrategia para revertir la crisis y volver a crecer, sin inflación ni estallido social; las fuertes presiones que debimos enfrentar; los errores políticos que nos condicionaron, y los resultados obtenidos"
Este es un libro fundamental de historia económica, la memoria íntima de uno de los momentos más complejos los últimos 100 años de la Argentina. Presenta ideas y recomendaciones para enfrentar lo que viene, a partir de las enseñanzas de la historia y de lo que han hecho y hacen los países que progresan, todo asociado a la evaluación del comportamiento de la dirigencia política y al conocimiento de cómo funciona el sistema económico.
Creo que ya lo dije por acá, pero por las dudas lo reitero: políticamente me considero un boludo alegre. Digo, sé que hay ambición y narcisismo, pero antes que nada creo que todos los políticos, de cualquier rama - salvo los asesinos, claro - trabajan por el bien de sus países y buscan lo mejor para su pueblo. Claramente hay diferentes conceptos de lo deseable y ahí está la magia de la democracia.
Remes Lenicov tuvo un trabajo similar al de los liquidadores de Chernobyl. Se metió en el reactor estallado de la convertibilidad buscando que el daño fuese el menor posible. ¿Hizo todo bien? ¿Hizo todo mal? Seguramente algo en el medio. Pero había estar ahí, eh.
Ahora, el problema que tengo con este libro es que a mí me parece que a la editorial le interesaba que él contara el backstage de esos álgidos días de enero del 2002 y al autor dar su veredicto sobre el desvío del buen camino que significaron las políticas económicas del kirchnerismo y, un poco menos, el macrismo. Entonces queda un híbrido raro. El relato de aquellos años gana cuando cuenta la cocina y pierde cuando habla de números, donde no hace ninguna autocrítica este buen hombre. Ahora el libro definitivamente pierde cuando intenta construir unas máximas de la buena administración económica en el último tercio del libro. Ahí admito que salteé algunas páginas.
Así y todo les recomiendo su lectura a todos los que estén más o menos interesados en la historia económica de la Argentina, después de todo Remes Lenicov fue uno de los coprotagonistas de una de las crisis más importantes que vivió el país.
==
Si te gustan mis reseñas tal vez también te guste mi newsletter sobre libros que se llama "No se puede leer todo". Se pueden suscribir gratis, poniendo su mail en este link: eepurl.com/hbwz7v La encuentran en Twitter como @Nosepuedeleert1, en Instagram como @Nosepuedeleertodo y en Facebook.
Esperaba bastante más. La primera sección es un relato de las principales medidas tomadas en su gestión, interesante, sobre todo cuando menciona las presiones constantes por dolarizar o por realizar medidas "demagógicas" en un contexto muy restringido, y cuando explica el sentido de cada acción. Ya mi primer reparo surge cuando busca atribuir todo el ciclo posterior de crecimiento económico 2003-2011 a las medidas que él tomó. Así, busca afirmar que el gran problema de los siguientes 20 años fue que se fue abandonando el modelo del que se atribuye paternidad (tipo de cambio real elevado, baja inflación, tarifas no atrasadas, "superávits gemelos", etc. etc.). Me parece un poco desmesurado atribuirse todo lo positivo y denostar todo lo hecho por sus sucesores. Constantemente se tira flores a sí mismo y se queja de lo irracionales que son los políticos y los ministros que lo sucedieron. Ya cuando explica el episodio de su renuncia aparece esta visión: lo querían obligar a ser menos fiscalista, y él automáticamente decidió renunciar para no convalidar esa barbaridad, todo un patriota (?). Punto a favor de Remes: es honesto intelectualmente, casi admite explícitamente que negoció con Daer la licuación de salarios del 2002, ya que para él una carrera precios y salarios luego de la maxidevaluación de ese año podía llevar a una hiper. También sostiene repetidas veces que hizo lo que tenía que hacer y que era fundamental sincerar las variables económicas para no agravar el panorama, polémico pero honesto. La segunda sección es un análisis muy superficial y esquemático de los siguientes gobiernos, período por período, donde critica duramente sobre todo a CFK, por abandonar todo lo que quedaba de "su" modelo, y es mucho más laxo con Macri, al punto de casi ni darle preponderancia al hecho de la descomunal deuda en dólares que tomó, el desmanejo total de las múltiples corridas cambiarias y el megaendeudamiento con el FMI. También es bastante confuso conceptualmente: mezcla deuda en pesos con deuda en dólares, como si fuera lo mismo, y encima la mide en dólares. No comparto esta visión absolutamente errada, ni tampoco la obsesión con el déficit fiscal, aunque me parece atinado que reconozca que en la inflación inciden otros factores, a mi juicio, más relevantes. La tercera sección es una crítica más general a la orientación económica de todos los gobiernos de los últimos 20 años: los de NK y CFK por populistas, y el de Macri por neoliberal, y una propuesta de modelo superador con algunas aristas interesantes, otras francamente ridículas. Una visión muy de técnico, en la que se critica a los políticos por cortoplacistas y demagogos, y sostiene la infalibilidad de las leyes de la economía y la necesidad de "sincerar" las variables económicas, aunque sin denostar el papel del Estado. No me disgusta esta propuesta, más allá de mis diferencias teóricas y de diagnóstico, pero me parece muy general, resulta ser más un listado de buenas intenciones y grandes objetivos que una verdadera senda hacia el desarrollo. En síntesis, es un libro que está bien para conocer la visión del ministro de Economía que afrontó la crisis más grande de los últimos 50 años, no lo lean si buscan un análisis fino y preciso sobre el 2001.
El libro está a medio camino entre una memoria y un libro de político sobre qué hacer. La parte sobre la crisis del 2001 y las políticas adoptadas está interesante, pero planteada de forma muy somera. Casi pareciera que Remes Lenicov no quiere ahondar mucho en lo que se hizo por temor a perder y aburrir al lector. En la introdución apunta qu e hay in tratamiento más detallado sobre el tema en su otro libro. Sobre la segunda parte, esa es un diagnóstico y resumen de la situación actual pero muuuy somero.
El libro esta dividió en 3 partes: La primera en donde habla de las medidas que tomo dividiendo los capítulos en base a medidas/aspectos en concretos o "Rescato al pais de la crisis y te lo muestro [MEGAPOST]", la segunda es un repaso de 2003-2022 o "Yo hice todo bien pero mis predecesores son todos negros" y por ultimo un conjunto de ideas que le parecen fundamental para el desarrollo del pais o "Como dejar de ser tan negro"
115 dias para desarmar la bomba. Escelente relato de Remes Levnicov sobre los 1eros meses del 2002. Un capitulo 3 muy bueno sobre los males de la economia argentina y como encararlos. Muy buena guia de accion
Por qué les cuesta tanto ajustar? Por no ordenar las cuentas, tenemos el gobierno que tenemos (y tuvimos). Lo de los K es para ponerlo en los libros y enseñárselo a las países emergentes para mostrarles lo que no hay que hacer!!!!
3 y 1/2. El libro se divide en tres partes: lo que hizo Remes Lenicov durante sus cuatro meses de gestión, lo que hicieron sus sucesores en el cargo y lo que habría que hacer a futuro. La primera parte es muy interesante para entender como se colocaron los cimientos para la recuperación que ocurrió en la primera década del siglo XXI y las presiones que sufrieron para tomar medidas de signo contrario. Luego vienen una serie de críticas a los ministros de economía posteriores, en las que si bien coincido en buena parte me parece que se termina volviendo un monólogo del tipo "yo soy el único que hizo las cosas bien, los otros son unos inútiles".