El submarino ARA San Juan zarpó desde la Base Naval de Mar del Plata el 25 de octubre de 2017 y arribó a Ushuaia el 4 de noviembre, donde permaneció durante cuatro días. Al mediodía del 8 de noviembre, con 44 tripulantes a bordo, inició la que sería, trágicamente, la última navegación de su historia. Mientras tanto, en tierra, aferrada a la esperanza y a la posibilidad cada día más lejana de un rescate inminente, María Eugenia, prometida del Teniente de Fragata Renzo David Martín Silva, confiaba en su regreso…
“Hay poca señal, mi gorda. Ya salimos. Te amo. Te amo hasta el infinito. Nos vemos a la vuelta, mi amor. Gracias por tu compañía y tu dulzura”.
Teniente de Fragata Renzo David Martín Silva Ushuaia, 08 de noviembre de 2017, 11:24
El lector de "Hoy es el día" emprende un viaje sin retorno a las profundidades del Mar Argentino. Esta crónica íntima en primera persona está compuesta por fragmentos fechados a modo de diario y traza un itinerario desamparado cuyo final ya conocemos pero deseamos que fuese distinto. La autora corre el velo del silencio para contar una verdad que nos llena de impotencia porque llega tarde. "La Armada no deja a sus hombres atrás" es una frase que la narradora se repite como un mantra, para no perder la fe ni la confianza en quienes están a cargo de la búsqueda del Submarino ARA San Juan en el que viajaba su prometido. Pero a medida que la narración avanza y las posibilidades de un milagro se reducen, la frase mostrará su lado irónico abriendo la puerta a una crítica profunda.
Leí este libro con un nudo en la garganta, nudo que no aflojó a lo largo de toda la lectura. Esta es una historia real, con protagonistas reales, y con una carga emocional tremenda. Me indigné en igual medida que lo disfruté, porque aunque es personal, relata un trozo de nuestra historia.
María Eugenia escribió un libro descarnado y real que nos lleva a revivir con ella los últimos momentos antes de la desaparición del Submarino ARA San Juan y todo lo que aconteció luego de ello. Es un relato que por momentos te deja en carne viva y en otros te hace hervir la sangre de furia e impotencia. La admiro profundamente por haberse animado a transformar un dolor tan inmenso como la pérdida de su prometido, en un libro que nos habla del amor infinito, de la fortaleza y de la fe. Un diario intimo que conmueve, interpela y demanda del lector un compromiso de no olvidar. De honrar por siempre la memoria de estos 43 hombres y una mujer que hoy duermen custodiando por siempre nuestro mar. Hoy es el día en que volvemos a oír su voz. Hoy es el día, María Eugenia.