La introducción del sermón del monte fue definida por John Stott en dos simples palabras “contracultura cristiana” apareciendo en el primer y tercer Evangelio (Mateo 5 -7 y Lucas 6), siendo una clara enseñanza de la persona de Cristo, quien lo desglosó de la siguiente manera: carácter, influencia, justicia, piedad, ambición, relación y entrega del cristiano, todos caen en este escrito. En otras palabras, fue una de las escenas más prominentes del Señor en todo su ministerio, aunque en otros sentidos, estas enseñanzas han estado dentro de las partes menos comprendidas o la menos obedecida por la iglesia. Porque la mayoría de los lectores y comentaristas tropezaron al encontrarse frente a frente con la realidad de la perversidad humana, declarando que las normas del sermón del monte no pueden alcanzarse. Sus ideales son nobles, pero no son prácticos, atraen a la imaginación, pero son imposibles de cumplir.
El carácter del cristiano (5:3-12) de este capítulo ha considerado describir “las cualidades y las bendiciones” el sermón del monte como promesa, por medio de las bienaventuranzas, y, entre ellos son: primero, personas que se describen; segundo, cualidades que se elogian y tercero, bendiciones que se prometen 1). Las ocho bienaventuranzas de las que habla Cristo describen su ideal para cada ciudadano del reino de Dios y cosechar el carácter en la esencia de la concepción espiritual en común de las bienaventuranzas 2). Cristo llama a algunos a una vida de pobreza, pero su llamado no surgió justamente en estas bienaventuranzas. Puesto que la pobreza y el hambre a las cuales se refiere en las bienaventuranzas son estados espirituales 3). La bendición gloriosa ha incluido el reinado de Dios, saboreado ahora y consumado más tarde. Estos fueron divididos en la relación con Dios y los deberes con sus congéneres.
La influencia del cristiano (5:13-16) ha impregnado la verdad como una metáfora de “la sal y la luz”. De hecho, la iglesia ha sido colocada en el mundo para desempeñar un rol doble: como sal detiene o cuando menos obstaculiza el proceso de corrupción social, y como luz disipa las tinieblas. La efectividad de la sal es condicional, porque su sazón ha expresado su carácter y ejemplificado su origen en las palabras como las obras. Por ejemplo, la iglesia debería ser completamente distinta del mundo por su atractivo. La segunda metáfora sería la luz, porque los cristianos son como una luz delante de todos y sus obras manifiestan los brillantes del testimonio del evangelio.
La justicia del cristiano (5:17-48) ha sido determinado por su importancia y no solo por su definición, por la luz que aporta a la relación entre el Antiguo y Nuevo Testamento (evangelio y ley). Cristo, desde su comienzo en el ministerio asombro con su autoridad en la ley; proveyendo la verdadera interpretación, puesto que su propósito no era cambiar la ley, sino revelar todo el significado que estaba destinada a contener. Al mismo tiempo, la aseveración que tuvo con los primeros oyentes mostrando que la justicia cristiana era mayor que los fariseos. Otro argumento propio de la justicia estuvo refrenar el enojo y la codicia. Pues, Jesús fue bastante claro en cuanto a ello elaborando la mutilación de estas aptitudes por medio de la mortificación. Asimismo, la tercera antítesis es esencialmente un llamado a la fidelidad en el matrimonio como también una honestidad a las palabras dichas. Porque esta concesión reticente hecha por Jesús tiene que verse por lo que es, es decir, una acomodación concedida por la dureza del corazón humano.
La piedad del cristiano (6:1-18) inició con las implicaciones de la vida del cristiano como acciones, mente, corazón, motivación y dominio. Todos en un grado del deber con Dios, hacia los demás y nosotros mismos. Estos en su medida son: dádiva, oración y ayuno. 1). La dádiva sería una muestra de ofrenda para los cristianos en beneficio de quien lo da. 2). La oración continua como una ofrenda perpetua en el amor a Dios. 3). El ayuno de las Escrituras sin duda era relacionado en varias formas de negación a uno mismo y la autodisciplina.
La ambición del cristiano (6:19-34) a primera mitad se describió como la vida privada y en segunda como una respuesta al mundo incrédula. De hecho, no se puede separar de las bendiciones reflexionadas anteriormente, sino que son una escala de la gloria de Cristo en todos los que profesan el sermón del monte. Por consiguiente, Jesús parece decirnos que el único valor de inversión de la más alta calidad es: visión, dignidad, ambición y la justicia del reino como búsqueda de lo primero en el propósito de Dios para su comunidad nueva y redimida.
La relación del cristiano (7:1-20) ha permeado como la parte final del sermón del monte de Jesús y se ha concentrado para dar una respuesta contracultura cristiana, puesto que la actitud de los cristianos no debería ser: “juez, hipócrita, sino más bien hermano”. Como bien aseveró el pasaje, saca primero la viga de tu propio ojo, y podrás ver con claridad. Es así como la enseñanza más temprana se manifiesta para todo adversario que quiere aludir a un amor propio de la fe cristiana y no del mundo, porque la gloria del evangelio es totalmente distinta del mundo.
La entrega del cristiano (7:21-27) es una afrenta consigo mismo, colocando en la elección radical entre la obediencia y desobediencia. Pues, las personas que se describen aquí confían en una afirmación de credo para su salvación, en lo que ellos “dicen” de o a Cristo. Básicamente, los que profesan ser cristianos. La verdad en la que insiste Jesús en estos dos párrafos finales del sermón es que ni el conocimiento intelectual o verbal deben reprimir o sustituir a la obediencia. Conformados a este mundo, como lo hacen los fariseos religiosos o los paganos irreligiosos, somos llamados por Jesús a imitar a nuestro Padre celestial “Pacificador”.