Con un lenguaje claro y directo, el nuevo ensayo de José Carlos Ruiz aboga por un pensamiento elegante como fármaco para los síntomas de la hipermodernidad. La elegancia, en su etimología, está emparentada con la elección ( eligĕre ), de tal manera que una persona elegante, entre otras cosas, es aquella que sabe elegir. El pensamiento elegante moldea a un sujeto que no lucha por mostrarse distinto entre la multitud sino que se eleva hacia una vida distinguida. Frente a él se posiciona un sujeto hipermoderno que ha dinamitado el valor de la discreción y el sentido del pudor a favor de una globalización sentimentalista, que se inclina por lo verosímil en detrimento de la verdad, que abraza una configuración emocional del lenguaje en menoscabo del pensamiento crítico y que practica la otrofagia convirtiendo al otro en objeto de consumo. Asistimos a la vulgarización de un individuo carente de referentes próximos que lo doten de las herramientas intelectuales para enfrentarse a una realidad compleja e hiperestimulante. La sensación de incompletud se acrecienta llevándolo por momentos a declararse indigente mental. Para este sujeto, el tiempo en el que la felicidad era una búsqueda secundaria, la consecuencia de una vida virtuosa o un encuentro afortunado parecen haber terminado. Su idea de felicidad ha sufrido una mutación que ha derivado en posfelicidad.
Sin duda recomiendo leer este libro. No le doy la máxima nota porque me parezca perfecto o esté de acuerdo con todo su contenido, sino por la importancia del análisis que hace de la vida actual. Plantea un análisis profundo de las nuevas tecnologías, especialmente internet, redes sociales, así como de la globalización y la implicación que tiene en nuestra manera de vivir. Son análisis muy críticos y no creo que la intención de José Carlos Ruiz sea rechazar toda la evolución social y tecnológica que se ha producido después de la globalización, sino darnos una buena bofetada para espabilar y reaccionar frente a muchos de los patrones que hemos asumido y que realmente han provocado una involución en nuestras vidas. Es necesario replantearnos muchas de las tendencias actuales y en ese sentido este libro es una herramienta imprescindible. Más allá del contenido, hecho en falta un poco más de sencillez en la forma. El lenguaje, especialmente la primera mitad del libro, tiende a la complejidad, hacia un tono erudito acorde con el lenguaje filosófico académico, que sinceramente no creo que beneficie en ningún sentido la precisión y concreción argumental. Podría haber empleado un lenguaje más cercano y directo al lector habitual, sin añadir ese nivel extra de complejidad léxica, algo que demuestra en la última parte del libro. En definitiva, un libro que tienes que leer sí o sí.
Desde que leí a Pinker voy siempre con mucha precaución ante los agoreros del siglo XXI: todos estos que nos quieren convencer de que vivimos en un presente cercano al apocalipsis cultural, al Armagedón moral, a la hecatombe de la civilización occidental. Y he de confesar que al comenzar a leer este libro pensé que ya estaba otra vez frente a otro profeta del desastre. Pero he de admitir que me equivoqué. Comienza, eso sí, un poco confuso el libro, pero poco a poco vas uniendo todos los retales y conformando una teoría, no demasiado positiva pero tampoco fatalista, de la forma de vida predominante en estos momentos. La multipantalla convertida en tótem se erige en el centro de nuestra vida y nos lleva hacia una actitud irreflexiva y de vorágine social, moral y cultural. La no-búsqueda de la felicidad de tiempos pasados se ha convertido, a causa del individualismo y del relativismo moral impuesto por el posmodernismo en un afán casi obsesivo de alcanzar la posfelicidad. Y no es ésta nada más que la acumulación de sensaciones que alimenten continuamente nuestras emociones, dejando cada vez menos espacio a la razón, al pensamiento y a la reflexión. Tras este planteamiento echo en falta una segunda parte del libro en que se nos ofrezcan instrumentos que nos ayuden a alcanzar un pensamiento elegante. Aunque también es verdad que el autor podría decirme: "pedazo de zoquete, ¡solo tienes que hacer lo contrario a lo que hasta aquí he expuesto!" Y no le faltaría razón. En fin, interesante libro que hace un retrato de una sociedad y de una forma de vida que las pantallas y las redes sociales han hecho cambiar demasiado deprisa, sin tiempo a adaptarnos ni a despedirnos de la anterior. Y aunque no esté de acuerdo con el autor en algunos pasajes creo que es un libro interesante que te hará reflexionar.
Un libro hipermoderno, hiperrepetitivo, en el que el autor se empeña en alejarse del lector en vez de tomar la opción de acercarse. Lo curioso es que cuando oyes sus cosas en la SER es radicalmente opuesto y perfectamente entendible.
Contiene reflexiones bien fundadas, pero, a mí juicio, poco trascendentes. Peca de un cierto abuso de prefijos como hiper- o pos- (hipermodernidad, posfelicidad), que, a mí modo de ver, terminan produciendo la sensación de que todo lo clásico era bueno, y todo lo pos –no digo ya lo híper–, malo.
He echado en falta una premisa un poco más contundente. Al final, no deja de ser un repaso de citas de otros autores, que no está mal –y probablemente no hubiera conocido de otra forma–, pero, ¿y la propuesta del autor?
Este libro me abrazó. A mí, que tantas veces he sentido que no soy suficiente, que no llego, que falto... y al mismo tiempo, que soy demasiado. José Carlos Ruiz escribe aquí para quienes han dejado de perseguir la perfección como meta, y han empezado a reconocer la incompletud como una forma de belleza. Una herida luminosa. “La falta no es carencia: es espacio para el deseo.” Me emocionó profundamente. Me hizo pensar en las mujeres que somos tantas cosas y al mismo tiempo sentimos que nunca bastamos. En la presión de serlo todo. En la ternura de no serlo. Leerlo fue como encontrar el permiso para no cerrarme, para no llegar, para no tener que explicarme siempre. La vida lo entendí no es un círculo cerrado. Es una espiral.
Obra continuista en lo expuesto anteriormente por el autor en sus anteriores libros. José Carlos nos invita a reflexionar sobre la posfelicidad y el individuo posmoderno, marcado ante todo por el narcisismo en el que vivimos en la actualidad en la que las pantallas y mostrar todo lo que hacemos sin ningún tipo de reparo son fundamentales para alimentar el ego a base de “likes” y fueguitos de Instagram. El libro está muy bien documentado. He decir que me ha parecido más complejo o indigesto (por así decirlo) que los anteriores.
Un poco al estilo de Byung Chul Han, Ruiz desarrolla conceptos clave para entender la sociedad contemporánea y sus contradicciones.
1. Ignorante mental: Se refiere a una persona que, aunque tiene acceso a una gran cantidad de información, carece de capacidad crítica y profundidad en su pensamiento. En la era digital, la sobreexposición a datos y opiniones superficiales genera individuos que creen saber mucho, pero en realidad no reflexionan ni analizan de manera profunda.
2. Posfelicidad: Describe la tendencia de la sociedad actual a buscar una felicidad inmediata, superficial y fugaz, en lugar de una felicidad más estable y reflexiva. En este contexto, la felicidad se convierte en un producto de consumo y en una exigencia constante, lo que genera ansiedad y frustración cuando no se alcanza.
3. Hipermodernidad: Es el período posterior a la modernidad, caracterizado por el exceso, la inmediatez y la individualización extrema. En la hipermodernidad, el consumo, la velocidad y la hiperconectividad dominan la vida cotidiana, lo que lleva a una sensación de vacío y precariedad en la identidad personal y colectiva.
Acabo de terminarlo, de este autor me he leído caso todo y este úlitmo es, a mi gusto, el mejor de todos. TIene un discurso elegante que se hace bonito de leer. Los temas que trata (elegancia, felicidad, intimidad...) tienen una visión muy original que te hace pensar mucho sobre que nos está ocurriendo. Especialmente interesante es el capitulo más largo de todos dedicado a la elegancia bajo todos los aspectos de la vida. LO tengo subrayado entero. Lo malo es que tengo que leerlo otra vez porque tiene muchos temas a tratar y se te olvidan muchas cosas. Muy recomendable.
Es probablemente el libro que más me ha costado leer de los tres. Tiene ideas muy buenas aunque mantiene un tono bastante crítico respecto al presente y el futuro del sujeto “hipermoderno”.
Uno de los libros más provocadores, interesantes, reflexivos que he leído recientemente. Tengo la costumbre de subrayar párrafos interesantes y deje de hacerlo para no subrayarlo entero Espectacular
Excelente comentario sobre nuestros tiempos. Maravilloso ejercicio filosófico de divulgación que potencia el pensamiento crítico de sus lectores. Recomiendo muchísimo este libro, y buscaré más libros del autor.