[3.0⭐] 𝙈𝙪𝙚𝙧𝙩𝙚 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙫𝙞𝙘𝙖𝙧𝙞́𝙖 es una novela de misterio escrita por Agatha Christie y publicada en 1930. La historia se centra en un asesinato y, cuando el cuerpo aparece en el despacho del vicario, se inicia una investigación que revelará secretos, traiciones y motivos ocultos entre los habitantes del lugar. Es en esta novela donde aparece por primera vez Miss Marple, la icónica anciana observadora, inteligente y de ojos atentos a cada detalle.
Como una fiel admiradora de Christie, debo confesar que este ha sido uno de los libros que menos he disfrutado de ella. No es que esté mal escrito ni que carezca de intriga(porque estamos hablando de la Reina del Crimen, al fin y al cabo), pero creo que es inevitable que, cuando una ya ha leído muchas de sus obras (como yo, que tengo este desafío personal de leerme todas sus obras), empiece a reconocer los hilos, los giros y los juegos narrativos. Todo eso, en un género como el thriller, no es precisamente bueno porque parte de la magia se pierde cuando uno ya le ve las técnicas.
Uno de los factores que influyó en mi experiencia fue, sin duda, el cambio de detective. No logro encariñarme del todo con Miss Marple y eso que me encanta su forma de ser: su sarcasmo, su sutileza, esa inteligencia camuflada bajo capas de “inocente ancianita” que tan bien juega con las expectativas sociales de la época. Sin embargo, mi corazón, mi fidelidad y todo mi cariño literario siguen y seguirán perteneciendo a Poirot. Me encanta su arrogancia, sus métodos meticulosos, su bigote tan característico y su acento. Es como cambiar de compañero de viaje cuando ya llevabas muchas aventuras con el anterior. A pesar de ello, reconozco que este libro es una gran introducción para Miss Marple: su primera aparición ya muestra lo astuta, sagaz y sensible que es a los matices humanos. Es una mujer que observa, que escucha y que no subestima ningún detalle, por más pequeño que sea.
Ahora bien, otro gran “pero” que tengo con esta novela es el asesino. Lo encontré una gran decepción porque era tan evidente que lo descarté de inmediato y ahí está el problema: me dio rabia que fuera precisamente esa persona. Christie suele jugar a despistar, a meter trampas y hacer malabares con la atención del lector, pero aquí no sentí ese juego tan afilado como otras veces. Estaba tan claro que esperaba un giro sorpresa que nunca llegó. No es una resolución satisfactoria para alguien que ya ha sido entrenado por ella misma a esperar lo inesperado.
Dicho eso, sí disfruté la manera en que se resuelve el caso. Me encantó que fuera Miss Marple quien encontrara la verdad, sobre todo en un entorno donde constantemente se le subestima por ser “vieja”, “chismosa” o “solterona”. Me parece un acto silencioso pero potente de empoderamiento femenino, sobre todo viniendo de una época en la que las mujeres no podían ser ni detectives ni policías. Me encanta que Christie haya decidido darle protagonismo a una mujer con ingenio y con mirada crítica, que no necesita uniforme ni autoridad oficial para poder resolver un crimen. Ella lo hace a su modo, desde su jardín, sus reuniones de té y sus observaciones casi invisibles. Todo eso, en sí mismo, me parece revolucionario.
Finalmente, puedo decir que 𝙈𝙪𝙚𝙧𝙩𝙚 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙫𝙞𝙘𝙖𝙧𝙞́𝙖 no es una mala novela, pero, para mí, como lectora frecuente de Christie, se sintió predecible, un poco lenta por momentos y con una resolución demasiado evidente. Sin embargo, agradezco haber leído esta historia por lo que significa: el nacimiento de Miss Marple, un personaje que merece respeto y que, con toda su sabiduría de pueblo, demuestra que la inteligencia no tiene edad, ni necesita permiso.