El descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto en 1947 es considerado el acontecimiento arqueológico más importante del siglo XX. Los documentos contienen los textos más antiguos de la Biblia hebrea y una amplia colección de escritos que describen el contexto social, político y religioso que se vivía en Jerusalén durante los orígenes del cristianismo. Desde el día en el que unos jóvenes beduinos recuperaron una cabra que se había perdido en una cueva del desierto la leyenda ha acompañado la historia de este descubrimiento. El autor, uno de los mayores expertos mundiales en la materia, mezcla el rigor del ensayo con una narración literaria, en un esfuerzo por reconstruir el día a día de lo que sucedió durante los primeros años de este importante hallazgo y la luz que proyecta hasta hoy. Meses después del descubrimiento, David Ben Gurión proclamaba la creación del Estado de Israel. Ese mismo día se iniciaba el conflicto más longevo de la historia la lucha entre palestinos y judíos por la propiedad de la tierra que comparten. El primer ministro hebreo, comprendió que los manuscritos no solo eran un importante hallazgo arqueológico si no la mejor demostración de que aquella tierra de la que habían sido expulsados, era de los judíos desde tiempos inmemoriales. Una trepidante mezcla de géneros y épocas convertida en un gran libro de historia sobre un tema todavía muy desconocido. AUTOR Es biblista teólogo y periodista, lleva más de veinticinco años estudiando los manuscritos del Mar Muerto encontrados en 1947 en el desierto de Judá. Su tesis doctoral se centra en uno de ellos, la Regla de la Comunidad. Desde entonces trabaja estos escritos imprescindibles para conocer los orígenes del cristianismo. Ha publicado una docena de libros sobre esos textos, un Diccionario de Hebreo bíblico y una Guía de la Biblia. Todo lo cual le ha convertido en uno de los mayores expertos mundiales en esa materia
Colaboración con Arzalia Ediciones a quien quiero agradecer el envío de este ejemplar dentro del programa Masa Crítica de Babelio.
Los manuscritos del Mar Muerto han ocupado miles de páginas durante los últimos 70 años en diversos libros y publicaciones, con interpretaciones que van desde la duda sobre su veracidad hasta centenares de teorías conspirativas de toda índole, así como la lucha por su propiedad. Con todos estos argumentos, el autor quería explicar la historia desde otro punto de vista: el propio descubrimiento de los rollos, paso a paso, dando voz a quienes fueron protagonistas para intentar explicar el papel de aquellos que estuvieron relacionados con ellos
La manera de trasladar esta historia de forma ágil es presentarla como un ensayo literario. Para aquellos que no estén familiarizados con este género, se trata de un ensayo escrito con la estructura y el discurso de una novela, pero sin personajes de ficción. El autor da voz a los personajes y a la historia como si él mismo la hubiera vivido, involucrando al lector en sus diálogos y pensamientos. Esto permite un texto mucho más cercano que un ensayo clásico
El libro me ha recordado a otras lecturas de hace muchos años, como «Oh, Jerusalén» (Lapierre & Collins) o «El escándalo de los manuscritos del Mar Muerto» (Baigent & Leigh), con libros o películas con aventuras arqueológicas en el desierto.
El libro no es una obra de aventuras, aunque presenta diversos grupos rastreando zonas del desierto en busca de manuscritos. Tampoco pretende ser un libro de política, aunque se adentra en los años de la creación del Estado de Israel y los conflictos asociados. No es un libro académico, aunque describe la lucha entre diversas instituciones académicas por los rollos encontrados en el desierto. Todos estos 'ingredientes' muestran la parte más humana, representada por académicos, religiosos, anticuarios, comerciantes, beduinos, políticos y militares, cada uno buscando los rollos por motivaciones que van desde el conocimiento y el interés patriótico hasta el valor económico.
El gran acierto del libro, y por eso merece un 10, es saber juntar todas estas piezas en una historia sin saltos en el tiempo. El autor selecciona a los personajes fundamentales para explicar la historia desde todos los ángulos, especialmente aquellos relacionados con el mundo académico, político y el mercado negro de antigüedades. Desde los beduinos que encontraron los primeros rollos, hasta los estudiosos que vieron en los Manuscritos un hilo que enlazaba 2000 años de historia; los académicos que querían llevar el descubrimiento al mundo; los religiosos que veían en la posesión de los rollos una salida económica para sus maltrechas comunidades; y los marchantes que veían en ellos un 'modus vivendi'. Todos encajan a la perfección, apareciendo en los momentos adecuados sin que ninguno desentone en la historia
El autor, con un relato coherente en todo momento, consigue crear una historia creíble que bien podría ser una obra de ficción. Los diálogos en diversas situaciones le dan realismo en todo momento, ya sea en un despacho oficial, en excavaciones en el desierto, o negociando el precio de los rollos. El autor transmite todo esto con facilidad, sin artificios ni forzar la historia.
El libro está escrito en capítulos que no se centran en un único personaje, sino que dentro de cada uno puede cambiar de punto de vista, dando la sensación de una lectura es como un rio, aunque nos lleve del desierto a Londres y después volver a Jerusalén. Para dar profundidad, el texto incluye transcripciones de documentos, lo que le aporta veracidad histórica sin ser abrumador ni pesado para el lector no especializado. No se trata de un libro para especialistas ni de un estudio sobre el contenido de los manuscritos encontrados, para lo cual ya existen numerosos libros. Tampoco es un análisis político. El autor se propone, y lo consigue, explicar lo sucedido en aquellos años sin emitir opiniones, limitándose a hechos históricos sin posicionamientos políticos, ideológicos o religiosos.
Todos estos elementos lo convierten en un libro fácil de leer para cualquiera que se interese por la historia o la arqueología y busque acercarse a esta historia tan controvertida, que ha llenado ríos de tinta durante más de 70 años. Para mi una lectura rápida todo, que me ha pasado volando todo y sus más de 500 excelentes páginas.
Finalmente, destaca la gran edición de este libro, con una cuidada presentación y un cuadernillo de fotografías de alta calidad en la parte central.
Creo que el enfoque de este libro es erróneo. Todo lo interesante del asunto —quiénes, cuándo, por qué, contenidos, importancia— es muy sucinto y no llega hasta el final, los dos o tres últimos capítulos. Lo anterior, denso y extremadamente largo, se reparte entre dos cuestiones muy concretas:
:: el escenario histórico en el que se descubren los primeros manuscritos (1947): fin del protectorado inglés sobre Palestina; éxodo de vuelta de los judíos tras la II GM; intrigas internacionales para la creación del estado de Israel y las disputas consecuentes que hasta hoy llegan... Temas conocidos pero magníficamente expuestos, en los que se intenta hacer ver la importancia de unos textos hebreos de siglo y pico antes de Jesucristo que justificarían documentalmente el arraigo ancestral del pueblo judío en aquellas tierras. Interesante y muy bien contado.
:: lo mollar de este Los manuscritos del Mar Muerto se concentra en el descubrimiento inicial gracias a una cabra extraviada y, a partir de ahí y de manera exhaustiva y cronológicamente, se va detallando quién los encuentra, quién los tiene, quién los lleva, quién los vende, cómo regatean, cuánto pagaron finalmente... Luego y a cuentagotas, van apareciendo más grutas, más cántaras, más restos y, de todos esos nuevos, quién los encuentra, quién los tiene, quién los lleva, quién los vende, cómo regatean, cuánto pagaron... Y así por cada uno de los hallazgos. Llegan a ser muy cansinos todos esos procesos pormenorizados y reiterativos, con un sinfín de personajes, de idas y de venidas, de relaciones internacionales, de instituciones interesadas... Muy, muy tedioso en general. El autor es teólogo biblista, no novelista, y se nota demasiado. Intenta una de Le Carré y le sale algo tan detallado e insustancial como la lista de la compra. Aburre. Mucho.
· El subtítulo es claro: La fascinante historia de su descubrimiento y disputa, pero nada más lejos de la fascinación. O por lo menos, yo no entiendo como "fascinante" seguir las peripecias —todas idénticas, sin matices apreciables— de un sinnúmero de elementos —no se dice cuántos, pero muchos— que básicamente viajan por el mundo de mano en mano al mejor postor.
· En definitiva, el trabajo historicista es apabullante y meritorio; el resultado o el interés divulgativo, aburrido y bastante pobre.
Interesante en su lectura pero tal vez un poco técnico y documentalista. Pero con él te enteras muy bien de la historia reciente de Israel. Recomendable en plan culto.