Jesús Marchamalo García (Madrid, 1960) es periodista y escritor, y cuenta con una amplia experiencia en medios de comunicación. Comenzó a trabajar en el diario Pueblo a principios de los ochenta, de donde pasó a Informaciones y, posteriormente, a Radio Nacional y Televisión Española, donde ha desarrollado gran parte de su carrera. Su trabajo ha merecido importantes galardones, entre ellos el Premio ÍCARO de Periodismo, 1989; Premio Internacional de Radio URTI, París 1989; Premio Internacional de Radio, Montecarlo, 1991, y Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes, 1999.En Radio Nacional trabajó durante más de una década como reportero, guionista y como director y presentador de diversos programas en Radio 3, primero, y después en Radio 1.
Ha sido profesor del Máster de Radio de RNE y coordinador técnico de los cursos de postgrado del Instituto de Comunicación Radiofónica. Ha impartido clases de narrativa y realización radiofónica en la Universidad Francisco de Vitoria, así como numerosos cursos de especialización, seminarios y conferencias en universidades públicas y privadas, en temas relacionados con el periodismo y la creación literaria. También ha realizado numerosos trabajos de investigación en el Instituto Oficial de Radiotelevisión, relacionados con medios de comunicación y sociedad. En televisión ha colaborado con algunas de las más importantes productoras –Videomedia, Zeppelin, Talent TV-, trabajando, fundamentalmente, en el campo del guión, la dirección de programas y la creación de contenidos, y como presentador. Sus últimos trabajos, en La 2 de Televisión Española, han sido Al habla, un programa dedicado a la difusión del español, emitido durante siete temporadas, donde realizó labores de guionista y presentador; y España.es, espacio emitido durante el año 2005, en el que se encargó de una sección de libros, lenguaje y actualidad cultural. Para televisión, ha realizado, también, un buen número de reportajes, programas especiales y documentales. Desde hace años se dedica, casi en exclusiva, al periodismo y la gestión cultural. Tiene una página dedicada al lenguaje en la revista Muy Interesante, y colabora asiduamente en diversas publicaciones -entre ellas ABC Cultural o el Centro Virtual del Instituto Cervantes-, en temas relacionados con libros, bibliotecas, literatura y creación literaria.
Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Técnicas de comunicación en radio (Paidós, 1994), La venganza, el placer de la justicia salvaje (Espasa, 1995), Bocadillos de delfín (Grijalbo, 1996), La tienda de palabras (Siruela, 1999), Tocar los libros (CPR Cuenca, 2004) y 39 escritores y medio (Siruela 2006).En 1982 le fue concedido el III premio Barahona de Soto por su obra de teatro infantil Un cuento encantado. Fue comisario de la exposición Cortázar y los libros, inaugurada en Madrid en octubre de 2005, y que en julio de 2007 se mostró en la sala de la Fundación Círculo de Lectores, en Barcelona. Y ha trabajado en diversos proyectos de fomento de la lectura para distintas instituciones, públicas y privadas, entre ellas la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, para la que el pasado año comisarió una exposición dedicada a la literatura infantil y juvenil. En la actualidad colabora con la Fundación Antonio Pérez, de Cuenca, como asesor en proyectos editoriales y de exposiciones, y tiene previsto publicar una recopilación de artículos, Las bibliotecas perdidas, en la editorial Renacimiento de Sevilla.
Jesús Marchamalo recopila en este libro artículos que público entre 2007/2009 en el suplemento cultural del diario ABC, en los cuales hacía un recorrido por las bibliotecas de algunos autores contemporáneos relevantes.
Aquí se nos muestran las bibliotecas particulares de 20 de estos autores y autoras y su modo de ordenarlas, de integrar nuevos títulos o por el contrario deshacerse de otros. Entre estos se encuentran Fernando sabaté Pérez-Reverte, Enrique Vila- Matas, Martín Garzo, Javier Marías, Vargas Llosa, Carmen Posadas....
Un libro muy entretenido con fotos en sepia realizadas por el propio autor que se lee de un tirón en una tarde. Para los amantes de los libros que tenemos ese punto "cotilla" y nos encanta meter el ojo en bibliotecas ajenas.
Entretenido en algunos casos y, en otros, soso. No todas las bibliotecas son igual de interesantes, pues se combinan las de autores que me llaman la atención (Savater, Vila Matas, Javier Marías, Vargas Llosa, Perez Reverte) con otros que desconozco. Algunos de estos últimos tienen alguna anécdota curiosa o una particular forma de organizar sus libros, pero poco más. Difícil preguntarle a cada autor que elija 3 ejemplares de su colección, pero sobre todo que uno de ellas sea una de sus propias obras. Concluida la lectura, confirmo que tener demasiados libros (e incluso la idea de una gran "biblioteca personal") tiene poco sentido.
- Libro leído también hace tiempo y que tenía pendiente subir la reseña 😅
- Un recorrido donde quieras que leas está lleno de libros, una lectura genial para los amantes de los libros, muy entretenida que no ha estado nada mal😍
Si eres de esas personas que no pueden evitar fijarse en el libro que están leyendo frente a ti en el metro, si disfrutas paseando por los pasillos de las librerías, si incluso en las redes sociales las fotos que te gustan tienen bibliotecas de fondo y las agrandas para poder ver los títulos, podrás pasar un buen rato echando un vistazo a las bibliotecas de distintos escritores y leyendo sobre algunas anécdotas relacionadas con ellas.
Bibliotecas imposibles, hiperbólicas, inasumibles, desbordadas, imparables, paralizantes, ávidas e hiperplásicas... Cuando uno es joven y empieza a comprar libros no sabe que, en cierto modo, casi seguro está renunciando a la posibilidad de habitar en una casa ordenada, oxigenada y cabal por el resto de sus días. Empiezas a comprar y a acumular porque piensas, erróneamente, que ya vendrán días en que no podrás comprar o bien tendrás más tiempo para leer toda esa ingente cantidad de títulos. Falso. Nunca dispones de más tiempo. Y nunca has podido dejar de comprar. Ni aun hoy puedes dejar de hacerlo. Aqunue te fuese concedido el absurdo deseo de poder leer todos los libros del mundo, tampoco lo aceptarías, pero sí tal vez gozar de su compañía.
Con los años te vas dando cuenta de que no es necesario hace leerlos todos, que vale con transitar con ellos, vivir inmeso en su diálogo secreto de páginas quietas y lomos doblegados. Tocarlos, limparlos, cambiarlos de sitio, ir picando de éste o aquél otro... Ventanas abiertas a la posibilidad de un vieje y una historia... Y no hace falta abrir una ventana, ni escapar por ella, para disfrutar su promesa de paisaje.
Quizá por eso los gatos, aunque apenas salgan a la calle, pueden pasarse horas observando a través de una ventana.
Quizá por eso los gatos lo arañan todo, menos los libros.
Tema recurrente en las lecturas: ¡libros sobre libros! A la mayoría de los lectores que conozco les encanta pasearse por los pasillos de sus librerías favoritas. Y aunque, alguno que otra lo critica -dejando flotar por ahí, un indiscreto efluvio con olor a envidia-, también nos encanta mostrar nuestras librerías y fijarse en las ajenas, aunque sea en foto o video.
De ahí el éxito de los videos de los BookTubers mostrando sus bibliotecas, y el de las secciones de dedicadas a ese fin de muchos programas televisivos alrededor del mundo, que muestran las bibliotecas de escritores, académicos o bibliómanos. Yo paso horas buscando en YouTube bibliotecas -sobre todo privadas- que conocer, y ni para qué mencionar mi búsqueda de libros que hablen sobre el tema.
Hace poco tiempo comentaba el libro de Jesús Marchamalo “Los reinos de papel”, que era la continuación de “Donde se guardan los libros”. Normal que te enteres de los libros no en el orden en que se publicaron, sino cuando te topas con ellos. Y cuando te gustan, mueves cielo, tierra y mar hasta que consigues la serie, como fue mi caso.
Editado por Siruela, “Donde se guardan los libros. Bibliotecas de escritores” nos presenta un recorrido por las bibliotecas de veinte escritores contemporáneos, que azuzados por Marchamalo, hablan sobre sus libros: “cómo están o no ordenados, la manera en que se han ido acumulando o perdiendo, y de las historias, buena parte de ellas fabulosas, que rodean a muchos de ellos”.
Fernando Savater, Javier Marías, Pérez-Reverte, Vilas-Mata, Vargas Llosa, Carmen Posadas, Soledad Puértaolas , y la lista continúa hasta completar veinte, le abrieron las puertas de sus bibliotecas a Jesús Marchamalo y nos permitió atisbar por sus estantes, decepcionado de nuevo por la calidad de las fotos color sepia, no muy buenas que digamos, tomadas por el propio autor.
Jesús Marchamalo les solicita a sus anfitriones tres menciones: un clásico de la literatura universal que lo haya conmovido, emocionado, impresionado notablemente; un libro de algún autor contemporáneo o de actualidad que recomiende, y la más complicada: el libro de su propia autoría que más presente tiene, por las razones que sean: complicaciones y/o circunstancias a la hora de escribirlo, éxito o fracaso, etc.
Las menciones de los escritores te pueden servir para ampliar tu conocimiento sobre el tema, incrementar la lista de los libros por adquirir o quizá, hasta para decepcionarte por el gusto del autor.
Lectura fácil para leer entre libros, a ratos, o sin parar, de principio a fin. Gasto prescindible en tiempos de pandemia, recomendado solo para bibliomaniáticos o para quienes tengan acceso fácil al libro y les guste el tema.
Un libro almanaque, un viaje por las bibliotecas y gustos literarios de algunos de los más destacados autores ya establecidos como referentes de la literatura española actual, en la que falta algún nombre destacado aunque todos los que aparecen son interesantes. Después de esta lectura, uno sale atufado con el olor del libro envejecido y con la redundancia de los gustos literarios, de los nombres que se repiten, así como refrescado por alguna sorpresa. Interesante entretenimiento de mirón hecho papel.
Un libro muy ameno y bien escrito sobre las bibliotecas y pasiones librescas de varios escritores. Me encantaría que este mismo ejercicio se hiciera con muchos más. El autor tiene buena pluma y buen ojo, sabe revelar la personalidad de los autores a través de sus bibliotecas. Ojalá salgan más partes de este libro. Recomendado.
Esto como un artículo en un suplemento dominical para leerlo en diagonal vale pero para un señor libro se queda bastante cojo y soso. Además en las fotos no se ven los títulos de los libros que es lo primero que uno busca en las librerías de los demás. Hace media hora que lo he terminado y ya se me ha olvidado....