Hay pocos textos que sinteticen con mayor lucidez la condición del individuo en la sociedad de consumo del siglo XXI que estas páginas escritas por Zygmunt Bauman. En ellas se delimitan con precisión los contornos de un estado de cosas en el que los individuos, convertidos en consumidores, han perdido contacto con todas las referencias ideológicas, sociales y de comportamiento que habían determinado su actuación en siglos anteriores.
En este orden nuevo la vida «se acelera» por la necesidad, casi obligación, de aprovechar tantas oportunidades de felicidad como sea posible, cosa que nos permite ser «alguien nuevo» a cada momento. La identidad se construye por medio de accesorios comprados, que aparecen en el mercado en número que se multiplica hasta hacerse incontrolable, al igual que la oferta de información con que nuestro criterio es bombardeado desde todas partes. Ello tiene influencia sobre nuestra manera de relacionarnos con el saber, el trabajo y la vida en general: la educación, en la época de la modernidad líquida, ha abandonado la noción de conocimiento de la verdad útil para toda la vida y la ha sustituido por la del conocimiento «de usar y tirar», válido mientras no se diga lo contrario y de utilidad pasajera.
Sin embargo, para Bauman, la formación continuada no debería dedicarse exclusivamente al fomento de las habilidades técnicas y a la educación centrada en el trabajo, sino, sobre todo, a formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos, pues un ciudadano ignorante de las circunstancias políticas y sociales en las que vive será totalmente incapaz de controlar el futuro de éstas y el suyo propio.
Zygmunt Bauman was a world-renowned Polish sociologist and philosopher, and Emeritus Professor of Sociology at the University of Leeds. He was one of the world's most eminent social theorists, writing on issues as diverse as modernity and the Holocaust, postmodern consumerism and liquid modernity and one of the creators of the concept of “postmodernism”.
Llama la atención un libro escrito en 2005 que habla de la impermanencia, la fluidez y la constante mutación y sin embargo sigue siendo actual. Se adelantó a fenómenos que hoy están mucho más intensificados. Comenta varios conceptos interesantes pero es tan cortito… que no profundiza, simplemte se comentan algunas ideas potentes. Más que un libro parece un panfleto… entiendo que es el resumen de una conferencia.
Me l'he llegit obligatòriament perquè ens ho demanaven al màster. Està bé, fa reflexions interessants. Això sí, m'ha semblat una mica repetitiu. Potser és que l'he llegit massa ràpid.
Pequeño ensayo que deja reflexiones interesantes pero que no desarrolla en profundidad por la extensión del mismo. Entre ellas destaco: 1) la paradoja de que hoy en día desenvolvemos una multiplicidad de identidades superficiales, las cuales se quedan en eso, con el fin de obtener una identidad verdadera que nunca llega. 2) la buena descripción de la educación como mercancía y que, como tal, su destino es perder valor de mercado velozmente para ser reemplazada por otras versiones (como todos los productos). 3) El mundo parece más un artefacto proyectado para olvidar que un lugar para el aprendizaje. 4) La salvación está en la velocidad (como en una pista de hielo) para los que están buscando su salvación, siendo un consejo de mucho valor moverse con rapidez suficiente como para no ponerse en riesgo esperando demasiado tiempo la resistencia del hielo. 5) Lo que parece a día de hoy misterioso, salvaje y aterrador es la información.
Los retos de hoy para luchar contra la sobreinformación es, primero, categorizarla en rangos para darle prioridad y, segundo, aprender a vivir en la saturación, cosa que todavía no hemos hecho, para poder educar a las nuevas generaciones.
Bastante corto pero muy reflexivo, si tiene un lenguaje que al menos para mí, no fue tan comprensible a la primera pero a pesar de ello, aprendí bastante y me dejó muchas inquietudes. Es bastante bueno Bauman, no tienen que escribir tanto para darte su punto de vista, es concreto, conciso y acertado.
«[...] todo está aquí, accesible ahora y al alcance de la mano y, sin embargo, insolente y enloquecedoramente distante, obstinadamente ajeno, más allá de toda esperanza de ser comprendido cabalmente alguna vez.»
Li agafaria un cobriment de cor, si veiés com ha derivat tot plegat.
Aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de información y, más especialmente, preparar a las próximas generaciones para vivir en semejante mundo.
Muy buen libro aún en su brevedad despierta la observación real del tipo de sociedad en la que vivímos y como el conocimiento y la cultura se ha convertido en algo de usar y tirar. Leerlo te abre los ojos a lo que es una realidad del día a dia. La portada define perfectamente el contenido, nos dice: "procurar no acostumbrarse a ninguna práctica provisional; no dejarse encadenar al legado del pasado; llevar puesta la identidad como quien viste camisas que se pueden cambiar en cuanto pasan de moda; burlarse de las lecciones aprendidas y desdeñar aquello que sabías hacer sin inhibiciones ni remordimientos; todas estas actitudes se están convirtiendo en los rasgos distintivos de la línea de conducta de la modernidad líquida, y en los atributos de la racionalidad que caracteriza esta época. La cultura de la modernidad líquida ya no fomenta el afán de apernder y acumular, como las culturas descritas en las crónicas de historiadores y etnógrafos. Más bien parece una cultura del distanciamiento, de la continuidad y del olvido." ... excelente.
Realmente no entiendo si este libro es la versión resumida de "Sobre la educación en un mundo líquido", puesto que el sitio los fusionó aunque la diferencia en el número de páginas es muy notoria y este no es una entrevista, como el otro. Aunque la propuesta teórica del autor es impresionantemente aplicable a nuestros tiempos, no dejo de que pensar que le hace falta un poco de organización a sus trabajos: darle orden, ser más puntual... Es que escribe de forma vaga y hay que ir y volver a través de la obra para armar la teoría completa.
Reflexions interessants sobre l'educació que, personalment, m'han resultat fàcils d'integrar per conèixer el pensament de Bauman. És un llibret molt primet amb molts aclariments i reformulacions.
Es un libro muy breve de casi 50 páginas, se amplia el concepto de la modernidad líquida, esta vez enfocado a la educación.
El problema es que la evolución de la sociedad ha destruido el concepto de individuo y en su lugar nos hemos convertido en una sociedad de consumo. Para empeorar más la situación el capitalismo actual vive en un mundo de recursos finitos, como si fuesen infinitos.
Hemos perdido contacto con referencias ideológicas, sociales y de comportamiento, para ello sólo basta con ver las celebraciones, hoy en día es más importante el trasfondo mercantil que la propia celebración.
El tiempo se ha convertido en una desventaja, vivimos en un mundo acelerado, lleno de impulsos, quienes vivimos en los años 90s nunca habíamos recordado una época tan llena de información. A cada rato somos bombardeados con mini historias de menos de 8 segundos. Este material se multiplica y se hace incontrolable. Se sustituye el conocimiento en la educación por el de lo efímero, lo momentáneo y lo descartable. Usar y tirar.
Las personas son cada vez más ignorantes en beneficio del capital, y lo que deberíamos enfocarnos es en recuperar el diálogo y los espacios públicos. Volver a transmitir cultura. Pero los humanos cada vez quieren ser más consumistas y compulsivos. Es normal ver en redes sociales como estos se convierten en los ideales de los jóvenes.
Los jóvenes se convierten en consumidores, y cada vez se enchufan a más pantallas y fuentes de información. Recuerdo haber leído que cada generación gana la capacidad de atender más pantallas de manera simultánea. La misma educación se ha convertido en un producto y ahora es más importante saber la universidad en la que se graduó una persona, que ese conocimiento adquirido que le acompañara y expandirá con el tiempo.
Los estadounidenses consideran que el progreso se basa en lo instantáneo, todos esos portillos que encuentran para que lo cotidiano reduzca el tiempo. Y así enfocarse más en el disfrute y la sensación de placer. Bauman comparte su preocupación por el modelo educativo y como ha cambiado este en relación a siglos anteriores.
Niños cada vez más conformistas que prefieren tomar sumo de fruta, antes que comer una manzana o pelar una naranja. Incluso prácticas mundanas como tomar directamente de la botella en lugar de servir la bebida en un vaso.
Innovar se basa en reducir esos tiempos de carga. Ahora entiendo porque el Xbox Series X y la Playstation 5 se enfocan en algo tan efímero como reducir los tiempos de carga para jugar varios juegos a la vez. No se puede esperar porque el sólo hecho de reducir el tiempo es casi un atentado a los derechos humanos. Bauman cree que esto es más un "Síndrome de impaciencia".
Todo es más acelerado, el tiempo es un recurso unánime, abominable, injustificable e intolerable. Demorarse en los tiempos actuales significa un sinónimo de debilidad.
La educación es hoy en día un producto y no un proceso educativo. Uno puede mirar incluso las ofertas de según que carreras, se preocupan más por las técnicas a la vanguardia que remplazarán en los próximos meses. Ya no es tan importante el conocimiento acumulado porque se cuestiona todo tipo de conocimiento. Es por eso que en los últimos años se han vuelto tan populares los gurús de la autoayuda, porque hablan de todo y son expertos en nada. Se presentan como gurús que podrán abrir el camino a donde otros no han podido encontrar esa llave de la verdad.
Bauman plantea algunas soluciones, pero casi siempre son pensamientos negativos, porque la falsa verdad esta tan asentada, que intentar cambiar el modelo sería como apagar un incendio forestal con una pistola de agua.
El libro de Bauman me resultó interesante, y quedé impresionado por la agudeza de su análisis en los temas de la inmediatez y el consumismo, así como por la forma en que estas dinámicas se relacionan y afectan a la educación. El autor define el aprendizaje como un producto más, lo que nos ofrece una visión penetrante sobre en qué se ha convertido la educación, y el hecho de que está sujeta a las mismas leyes del mercado es preocupante. Sin embargo, considero que Bauman se enfoca principalmente en los aspectos negativos, a pesar de que hay cosas positivas como el fácil acceso a la información. Claramente, concuerdo con el hecho de que la cantidad no es igual a la calidad y que la información debe ser contrastada. Finalmente, este libro nos ofrece una visión crítica de los retos de la educación en la sociedad actual, pero considero que es necesario incluir aspectos positivos.
En un mundo volátil como el de la modernidad líquida, en el cual casi ninguna estructura conserva su forma el tiempo suficiente como para garantizar alguna confianza y cristalizarse en una responsabilidad a largo plazo. ZYGMUNT BAUMAN
Totalmente de acuerdo con todas estas ideas. Más claro no se podría explicar la situación en la que estamos.
La educación es uno de los pilares de la vida, todo ser humano es afectado por la educación, así que todo lo que afecta a la educación afecta al ser humano. Las enseñanzas que nos brindan en la escuela han sido pensadas y preparadas para que nos ayuden durante nuestro camino por este mundo, ¿pero qué pasa cuando el mundo cambia más rápido que lo que duramos aprendiendo algo?
Necesitamos seguir trabajando en ello para que en un futuro dejen de ser retos estas cuestiones que nos presenta Zygmunt en este ensayo, pero claramente lo primero es entender lo que está pasando.
Creo que es un ensayo que todo aspirante a docente o a trabajar en cualquier rama de la educacion. No será una obra maestra que revele los secretos del mundo, pero si que ayuda a que muchas cosas encajen en su sitio.
Leí este libro como parte de una asignación de un curso de Maestría. No es el mejor texto para conocer la propuesta de este sociólogo, filósofo y ensayista polaco. Sin embargo, su obra y su propuesta de una modernidad líquida en la que las instituciones no tienen tiempo para solidificarse y los sujetos deben hacer proyectos de corto plazo, huyendo del compromiso (porque da miedo y porque tampoco se sabe bien a qué comprometerse), en una sociedad llena de miedos y fronteras para controlarlos; debe ser leída con especial detalle, más aún ahora en estos tiempos de pandemia. Parece que lo único que nos podría salvar es la solidaridad.
El texto de Bauman explora una serie de problemas que se tienen frente a la información, la memoria y la educación en tiempos contemporáneos. lo evalúa desde el macro tópico de la modernidad líquida y desde el paradigma del consumo y el consumismo como elementos que han transformado la perspectiva de formación y de concepción de la educación en sí misma. De paso, hace un abrebocas sobre una sociedad sobresaturada información, carente de memoria y de estructuras sólidas que constituyen referentes.
El único problema que le vi es el corto desarrollo de las conclusiones, donde todos los postulados tratados no quedaron condensados ni se realizó una propuesta operativa.
Gairebé un pamfletet de 48 pàgines que analitza de quina manera permea la «liquiditat» en un dels pilars fonamentals que sostenen la nostra societat: l’educació. Malgrat que alguns aspectes d’aquesta obra encara mantenen una certa vigència, pense que en aquests quasi 20 anys les teories pedagògiques i sociològiques més recents han intentat donar resposta a aquesta problemàtica concreta i tracten d’assolir els reptes que aquesta era de la immediatesa ens posa al davant.
En resum, Bauman va estirar prou del fil de la modernitat líquida però, xico, ja està.
un libro agudo que aborda de manera breve pero bastante lúcida cómo la base económica del sistema es el fundamento sobre el cual se construye la superestructura (en este caso concreto se centra en las instituciones educativas). de todas formas, hablar tan solo de los retos de la educación en este tiempo acelerado, destacando la incertidumbre y la velocidad de los cambios, me ha deprimido un poco y el final me ha dejado aún más fría con eso de que debemos aprender a preparar a las próximas generaciones para vivir en semejante mundo... es una conclusión que huele bastante a resignación.
Plantea lo efímero caótico y poco estable de la información los aprendizajes necesarios para un mundo del consumo y el descarte permanente y continuo a las actuales y futuras generaciones. El desafío de adaptarse a lo pasajero y estar siempre actualizado creativamenye.
A la estantería de "libros que leí para mi clase de Teoría Social I del Doctorado (algunos buenos algunos no tanto)". Se incluye con la playlist "canciones que canta mi maestro en las clases".
Me l’he llegit per al màster. M’agrada perquè t’obri portes sobre les que pensar, també a l’educació. Aquest tema de liquidesa el tinc molt present en la vida en general. M’agradaria que haguera aprofundit un poc més o perspectives per fer-hi front.
Anticipa muchas cosas que ya hoy en día nos son más evidentes, no deja de ser interesante el análisis que presenta. Eché en falta sin embargo propuestas de soluciones, no que sólo arroja duda.
El que ve sent fer-li el llit a la lògica neoliberal. Una diagnosi líquida sobre la modernitat líquida. Zero propostes sòlides. I, a més a més, antimarxista. Bauman: entre vanitós i pretensiós.
"Hoy el conocimiento es una mercancía; al menos se ha fundido en el molde de la mercancía y se incita a seguir formándose en concordancia con el modelo de la mercancía".
Como analista de cultura política formado en la tradición de la teoría crítica, la obra tardía de Bauman sobre educación en la modernidad líquida me obligó a repensar radicalmente los fundamentos sociopolíticos de la formación ciudadana. Este texto –menos citado que sus trabajos sobre la liquidez social– constituye en realidad una clave hermenéutica para comprender la crisis de legitimidad que atraviesan las democracias contemporáneas.
Bauman trasplanta su célebre metáfora de la liquidez al terreno pedagógico, revelando cómo la educación ha dejado de ser un dispositivo de construcción de ciudadanía para convertirse en un mercado de competencias efímeras. Lo que en mis investigaciones sobre desafección política identifico como crisis de adhesión a lo público, Bauman lo diagnostica como el triunfo del ethos consumista sobre el ideal ilustrado de la escuela. Cuando los estudiantes –y sus familias– conciben el conocimiento como un producto de consumo inmediato (cuyo valor se mide por su tasa de retorno laboral), se erosiona la función republicana de la educación como espacio de formación deliberativa.
El análisis baumaniano adquiere especial agudeza al describir la paradoja central de nuestra época: nunca hubo más acceso a información, y nunca fue más difícil construir conocimiento. Esto explica, desde mi perspectiva como estudioso de la opinión pública, por qué las sociedades hiperconectadas muestran tal vulnerabilidad a la posverdad. Cuando la educación renuncia a su rol de filtro crítico –argumenta Bauman– abdica ante el flujo indiscriminado de datos, dejando a los ciudadanos inermes frente a los algoritmos y los influencers políticos.
Donde el sociólogo polaco resulta más provocador es en su crítica a la pedagogía light: esa obsesión contemporánea por hacer el aprendizaje divertido y sin fricciones, que en mis trabajos de campo identifico como correlato educativo del populismo emocional. Su advertencia –"sin esfuerzo no hay formación del carácter"– debería grabarse en los proyectos curriculares que confunden inclusión con mediocridad estandarizada.
Desde mi enfoque en cultura política, rescato especialmente su capítulo sobre educación y desigualdad, donde anticipa lo que hoy llamamos brecha cognitiva: mientras las élites cultivan el pensamiento crítico en circuitos educativos exclusivos, las mayorías reciben formación instrumental para consumir democracia sin capacidad de intervención sustantiva. Esto explica, según mis investigaciones, por qué el capital cultural se ha convertido en el principal marcador de desigualdad política en el siglo XXI.
Bauman peca quizás de un exceso de nostalgia cuando idealiza el modelo ilustrado de educación –olvidando su carácter excluyente–, pero su diagnóstico sobre la privatización de las expectativas educativas resulta estremecedoramente preciso. En mis estudios sobre jóvenes y participación política, constato diariamente cómo la lógica del portafolio personal (que él describe) ha reemplazado al ideal de bien común.
Para los politólogos, este libro ofrece tres claves indispensables:
La crisis de la educación como crisis de la temporalidad democrática: cuando todo es inmediato, se vuelve imposible proyectar futuros colectivos. El aula como espacio de resistencia contra la política espectáculo: última trinchera para cultivar el pensamiento complejo. El docente como intelectual fronterizo: figura clave para mediar entre globalización y arraigo comunitario.
Recomiendo leer esta obra junto con los análisis de Byung-Chul Han sobre el infocapitalismo y los estudios de Pierre Rosanvallon sobre contrademocracia. Juntos forman un mapa para navegar lo que en mis trabajos defino como la gran desconexión entre sistemas educativos y contratos sociales.
1. Síndrome de la impaciencia: La educación como servicio, "terminado". 2. Conocimento: ¿Conocimiento por etapas sin recrearse? 3. Cambio contemporáneo: ¿Quiénes son líderes y por qué? Uno y una es buena por su "último éxito", no por las construcciones de décadas o períodos extensos de tiempos. Y las autoridades universitarias determinan el valor de lo que ofrecen, o mejor dicho VENDEN|VENDERÁN. Bauman, si conocer la UNAH.. la describió por completo, no solo a la institución sino que a su población.