La historia es bonita, tiene un final bastante inesperado, aunque en mi caso ha sido predecible, y que deja algunos cabos sueltos sin explicar. La primera parte, la de cuando son adolescentes, me ha exasperado bastante, los pensamientos recurrentes de ambos, y los de Héctor en particular, se me han hecho pesados, sin llegar a ningún lado y muchas veces sin aportar demasiado. De mayores, me han gustado más, aunque hay algunas inocencias que me han despistado, sobre todo con el cambio de Héctor de un día para otro.
Jimena me ha parecido una protagonista con una trayectoria interesante, su forma de vencer la timidez me parece loable, pero la verdad es que para aceptar ese cambio tan drástico, necesitaría palpar más su pasado, ver su paso por Londres, su proceso, sus momentos. Me ha gustado la mujer en la que se ha convertido, su forma de ser, su ilusión, sus pensamientos y cómo ama por encima de todo.
Héctor... Hay momentos en los que lo he odiado, otros me ha gustado. Es un hombre oscuro con un gran corazón. Tiene sus momentos, es compasivo a pesar de no parecerlo, ama por encima de todo, sin embargo, no he acabado de conectar con algunas de sus decisiones.