Santiago es un publicista en decadencia, vive en un barrio deprimido y contempla con cinismo los movimientos sociales en los que participan sus amigos de clase alta. Cuando uno de ellos muere, la herencia que recibe de él -un simple sobre a su nombre- lleva a Santiago a descubrir la verdadera vida de su amigo muerto, en la que el activismo tomó una arriesgada ruta que no admitía retorno.
"Ejército enemigo" entra de lleno en algunas de las grandes cuestiones de nuestro tiempo: la intrascendencia del discurso político, la confusión entre acción social y repercusión mediática, la desaparición del enemigo a batir, todo ello al dictado de una prosa incendiaria y de una decidida exploración del malestar social.
Publicó su primera novela, A bordo del naufragio (Editorial Anagrama), en 1998. La obra resultó finalista del Premio Herralde de novela y fue considerada por la revista El Cultural entre las diez mejores ópera prima del año. Su segundo libro fue Así de loco te puedes volver, editado por Tertulia de los martes de Segovia en 1999. Durante tres años, residió en Japón, concretamente en la Prefectura de Tochigi, donde dio clases de español y de inglés, hizo crítica cinematográfica y literaria, y se inició en el mundo de los blogs. Después de este período volvió a residir en Madrid. En 2006 ganó la X edición del Premio Arte Joven de la Comunidad de Madrid con Trenes hacia Tokio (Editorial Lengua de Trapo). En 2007 apareció su obra más extensa y ambiciosa: El talento de los demás. Tatami - 畳, publicada al año siguiente, fue llevada a escena por la compañía Tanttaka Teatroa en 2009. El estatus consiguió el premio Ojo Crítico RNE de Narrativa 2009, como la mejor novela del año escrita por un autor menor de 40 años. El jurado estuvo compuesto por Javier Rodríguez Marcos, Modesta Cruz, Isaac Rosa, Pablo D'Ors, Alfredo Laín, Laura Barranchina, Julio Valverde y Nuria Azancot Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y con estudios de Filología Románica, ha colaborado con el diario El Mundo y con numerosos medios nacionales e internacionales, muchos de ellos en Internet. Desde octubre de 2007, y durante todo 2008, colaboró como columnista con el diario Público. La revista Granta en español lo eligió en 2010 como uno de los 22 mejores narradores jóvenes en castellano. Con el sobrenombre de Juan Mal-herido escribe un blog de crítica literaria que se caracteriza por su acidez y crudeza. Algunas de sus críticas se imprimieron en un libro titulado Vida y opiniones de Juan Mal-herido.1 Ejército enemigo es su última novela publicada. Fue elegida entre las novelas más destacadas de 2011 por el diario Público, las revistas QuéLeer y Tiempo, y las revistas digitales GoMag, Koult y Fantastic Plastic Mag.
Me ha decepcionado bastante este libro, tanto la temática ( esta mas centrada en internet y la facilidad que tenemos cualquiera de perder nuestra parcela de intimidad si exponemos mucho nuestra vida en las redes que en el tema de la solidaridad y los movimientos sociales, que me hubiera interesado mas y hubiera subido abismalmente la puntuacion), como en la forma que tiene el autor de escribir este libro, de verdad era necesario describir hasta como se masturba? ( da la sensacion que el autor esta un poco obsesionado con el sexo),luego esta esa forma de narrar, como si por ponerse a la altura del lector o lectora e ir de "coleguita" fuera a gustar mas su obra, a mi personalmente esa forma tan dicharachera de escribir cada vez me gusta menos. Tambien resta puntos que en muchos casos es reiterativo y repite cosas hasta el aburrimiento, lo que hace que te pierdas de la trama. Y el final...que te deja como pensando..."Ah pero ya se ha terminado esto?"quiere crear algo de misterio respecto a la muerte de Daniel, pero lo resuelve bastante mal, al final quien o quienes fueron los asesinos??? No me quedo claro...No es recomendable, a no ser no tengáis otro libro que leer
No pintaba mal. Las primeras páginas dibujaban a un tipo adoctrinado por el sistema. Del autor me gusta cómo escribe. ¿Qué podía salir mal? Todo o casi todo. La novela se va desangrando. Demasiadas páginas y demasiados temas secundarios de relleno. 6 páginas sobre la evolución que supondría en la industrial del porno el empuje (qué palabra tan bien traída) de lo amateur. Llega un momento en que llegas a la conclusión en que no es más que paja, pienso. Se ha cebado la historia para que alcance el volumen de una novela. Podría haber sido un relato pero da la sensación de ser un tipo musculoso de mentira, de ciclos y pastillas que se presenta a un concurso de culturismo. Mientras tanto una historia que podría ser inteligente, del sistema de los antisistemas va quedando cubierta bajo de paladas de insustancia y de mucha polla, sexo y lujuria.
Esta es una obra poderosa, que se alza entre la espesura y te aspira irrefrenable y te deforma hacia la alta literatura. No es una obra maestra pero sí un ejemplo de maestría del lenguaje. Aquí encuentro, por fin, un Nuevo Tifón Literario, de una plasticidad epicúrea y refinada, propia de un lúcido centauro de nuestra actualidad. Le sobra onanismo pero alcanza el clima y el vértigo.
Ejército enemigo muestra una verdad al mismo tiempo que una amargura pues si todas las masas sometidas a la misma atracción desapareciesen, la ley de la atracción no resultaría destruida, sino que quedaría sin aplicación posible. Y en esta tesitura se postula la tragedia de una sociedad desmantelada por la falaz banca y el incapacitado capitalismo.
"La solidaridad ha fracasado"
Nuestro tiempo ha caído en la confusión. ¿Cómo podemos resolver el binomio entre publicidad/solidaridad?, ¿nos ayudan realmente las nuevas tecnologías? ¿acaso estamos bien informados de lo que ocurre en otros lugares del mundo?. ¿Lograr la concienciación en muchos temas sociales ha promovido únicamente la pose y el cinismo?, ¿dónde se encuentra el enemigo a batir?, ¿ha desaparecido de nuestra visión y luchamos dando palos de ciego? Grandes temas expuestos con excelentes diálogos, astucia y desasosiego. Funciona a la perfección.
Pero yo quiero destacar el fondo que aquí subyace y que convierte la literatura de Alberto Olmos en toda una cosmovisión narrativa gracias a su diagnóstico de la intimidad. Contemplarán en esta obra uno de los modernos espectáculos de internet, la Chatroulotte o la filosofia del Next (F2). Empieza el juego. Conecta tu cámara, comienza la aventura. Miles de internautas adictos al voyeur más casual quedan unidos por azar en sus pantallas de ordenador. Observándose. La ruleta gira las habitaciones pixeladas. ¿Quién estará en el siguiente cuarto? Puedo "elegir" que lleguen por países. ¿Qué harán esta vez? ¿Cuanto tiempo me permitirán permanecer como actor–espectador? ¿seré yo quien ejecute el F2 de la indiferencia? Por cada veinte chicos aparece una chica, a veces forman parejas. ¿Podré regresar a mi mundo cotidiano o encenderá toda una convulsión de deseos y reflexiones? Sepan que esta práctica se extiende como la pólvora en todos los hogares enlazados a internet. Confieso que a mi me ha causado desazón. Otras veces repugnancia. Y otras muchas, humanidad. Tal vez es el momento de que nuestro cuerpo, la ternura, la creación, la acción y la nobleza humana recuperen su lugar en este mundo insensato en el que se nutre nuestra grandeza. En base a estos desafíos. Pero tengan muchísimo cuidado. Pueden lesionar gravemente su intimidad y la intimidad ajena. Es un juego muy arriesgado. Nadie sabe muy bien lo que hace. Cunde el rostro atónito y expectante en la Chatroulotte.
Leer esta novela o este destino, supone experimentarlo plenamente y hacer que viva lo absurdo. Contemplarlo. Si le damos la espalda, muere. Por esto mismo, sólo nos queda la rebelión, el enfrentamiento perpetuo del hombre con su propia oscuridad. Poned al mundo en tela de juicio en cada uno de sus segundos, porque puede que lo que importe no es vivir lo mejor posible sino lo más posible, con la mayor cantidad de vivencias. No sé si este mundo tiene un sentido que lo supera. Lo que sí sé es que no conozco ese sentido y que de momento me es imposible conocerlo. Sólo puedo comprender en términos de certeza, mi exigencia de hallar claridad y cohesión, el deseo de unidad, el apetito por resolver la tensión. Y Alberto Olmos ayuda como ningún otro. Tiene pericia. Es segoviano y coetáneo. Un absoluto placer. Un tránsito. ¡Blum!
"[...] la solidaridad debe iniciar el camino hacia la intimidad, [...] debe ser una acción que a uno le cueste algo, no sólo hacer clic en una de esas payasadas de red social o ir a un concierto. No se puede cambiar el mundo haciendo fiestas."
Una obra cuya temática continúa vigente (diez años hace de su publicación) gracias a los desmanes que aún sufrimos con la privacidad de internet y el crecimiento de sus redes sociales. Asimismo, hay que destacar su interesantísima disección de esa progresía burguesa que adopta la solidaridad como elemento publicitario (recordemos la actual ola del activismo Woke en el espectro político mundial), una impostura propicia para abofetear a detractores y "enemigos" en lo que el ego ensancha.
La narración es ágil y descarada, si bien guarda algunos tramos de altísima profundidad reflexiva donde la calidad de su prosa sube aún más enteros. Las crónicas de sus cuadernos, tan sintéticas, son un fiel reflejo del hastío cotidiano del personaje, a lo que contribuyen sus descripciones, las cuales saben envolver al lector en esa atmósfera opresiva donde se mueve el personaje principal: el barrio, su entorno laboral... Punto y aparte merece la frescura en el manejo del diálogo, simplemente magistral.
En cuanto al entramado argumental, partimos de la tópica premisa del protagonista investigando un asesinato (el de su amigo) para, progresivamente y casi sin darnos cuenta, ir adentrándonos en el nihilismo existencial de nuestro antihéroe: un tipo descreído al que el mundo ya le es ajeno y del que nada quiere apenas, salvo satisfacer sus curiosidades banales violando algo tan sagrado como la intimidad. Con la excusa de la "herencia" de su amigo asesinado, asistimos a una espiral autodestructiva que no sólo se centra en retratar la hipocresía del entorno del compadre muerto, sino también su propia decadencia.
En definitiva, es una novela con mayúsculas que no sólo resistirá con aplomo el efecto del tiempo, sino que se erigirá en fiel fotografía de nuestra sociedad actual, lo cual engrandecerá su figura con respecto a repercusiones futuras (se antojará útil para entender muchas cosas), aunque del mismo modo será también objeto de furibundos ataques, no me cabe duda, especialmente por motivos ideológicos más que literarios, ya que el ámbito de la modernidad no sale precisamente bien parado, ni ellos mismos como personajes ni el credo que tanto publicitan.
Novela de Alberto Olmos que, con cierta estructura detectivesca, critica de manera extraordinaria las contradicciones de la sociedad moderna en general y la mercantilización de la solidaridad en particular. A este punto de vista -a lo Easton Ellis o Houellebecq- se suma tanto que el libro está bien escrito y resulta e todo momento adictivo, como algunas ideas literarias realmente brillantes que lo van guiando. Sin embargo, eso no evita que la novela vaya claramente de más a menos. Esto se debe a algunos pasajes innecesariamente largos y a algunos personajes algo estereotipados y situaciones inverosímiles, incluso en el momento de acción de la historia. Además, como novela negra no cierra la trama todo lo bien que debería. Detalles de oficio y edición que no deben ocultar lo importante de conseguir lo más valioso: la voz, la magia, los hallazgos.
De este libro creo que destacan sobre todo sus ideas, lo cual no muchos pueden decir. Todas esas reflexiones en torno a la solidaridad como una forma de ocio de la clase media y demás. No es tanto su fuerte la construcción y resolución de la trama. Un libro que merece la pena leer.
Desgarrador, fiel y contemporáneo. Así es Alberto Olmos en Ejército Enemigo. Puede herirte o no, pero intenta acertar. Prosa y tono estupendos. El amargo despertar