"Südekum y Heine, Sembat y Vaillant, Bissolati y Mussolini, Chjeídze y Plejánov aceptan el parlamentarismo. Aceptan asimismo el parlamentarismo nuestros camaradas de la minoría obrera socialdemócrata de Rusia, así como los camaradas búlgaros e italianos que han roto con los chovinistas. Hay parlamentarismo y parlamentarismo. Unos utilizan la tribuna parlamentaria para hacer méritos ante sus gobiernos o, en el mejor de los casos, para lavarse las manos, como la minoría de Chjeídze. Otros utilizan el parlamentarismo para ser revolucionarios hasta el fin, para cumplir su deber de socialistas e internacionalistas incluso en las circunstancias más difíciles. La actividad parlamentaria de los unos conduce a los sillones ministeriales; la actividad parlamentaria de los otros conduce a la cárcel, al destierro, a trabajos forzados. Los unos sirven a la burguesía; los otros, al proletariado. Los unos son socialimperialistas. Los otros, marxistas revolucionarios."
"Y consideramos que la tarea principal de la oposición socialdemócrata en los momentos actuales consiste en alzar la bandera del marxismo revolucionario, en decir con firmeza y claridad a los obreros cuál es nuestro criterio de las guerras imperialistas, en lanzar la consigna de acciones revolucionarias de masas, es decir, la consigna de transformar la época de guerras imperialistas en el comienzo de una época de guerras civiles."