Libro que, aparte de ser biografía, es un análisis de la obra del autor. Esto resulta interesante, porque se puede apreciar cómo Ohl va desmenuzando la vida de Dickens para poder ver desde dónde está escribiendo y el porqué de su ficción, que llegó a ser tan masivamente popular. Es un libro fascinante de leer, lleno de comentarios del propio Dickens y en donde Ohl incluso toma posiciones críticas como biógrafo, lo que llama la atención y le da un valor agregado al trabajo realizado por él (como cuando explica que no hay cómo salvar a Dickens de que se le acuse de antisemita, aunque duda que esa haya sido su verdadera intención).
Vale la pena leer, en todo caso, por dos razones. La primera, es Charles Dickens. Esto implica conocer la interesante y dura vida de un verdadero self-made man, característica tan importante para la creciente clase burguesa.
La segunda razón, es Chales Dickens (nuevamente); si ya sus novelas son un retrato fidedigno, real y cruel de la época más dura de la Revolución Industrial y sus efectos sobre la población más vulnerable, pues su vida tampoco estuvo exenta de estas penurias. Por lo que este texto deviene en una más que útil radiografía de la Inglaterra pre victoriana y victoriana. Especialmente visuales, como si se estuviera viendo una instantánea de la época, resultan los capítulos de esta biografía, lo que ayuda entender parte de las desgracias, penas y esfuerzos de una sociedad adaptándose a la modernidad y convirtiéndose, con el correr del siglo, en la capital del mundo.
Es un buen testimonio tanto literario como histórico, de una época muy interesante y dinámica. Es, además, un testimonio que habla de una realidad muy dura, como lo es la pobreza extrema y la falta de recursos y oportunidades, así como también las malas decisiones, los vicios humanos y los efectos que la irresponsabilidad puede producir en una familia (la del pequeño Dickens, en este caso). En el fondo, todos estos temas, que pueden ser muy cotidianos, son presentados de manera eficaz, con un lenguaje sencillo y cubiertos con una pátina de esperanza y momentos alegres de la vida del propio Dickens, como invitando al lector a valorar la importancia de poder acceder a una educación formal, incluso cuando todo parece adverso