La trayectoria poética de Carlos Bousoño ha experimentado diversas modificaciones temáticas y estilísticas. Desde el anhelo de raíz religiosa al existencial se suceden etapas que desembocan en la de deslumbramiento esplendoroso ante el mundo y la realidad. En su selección explica esta evolución.
Precioso. Bousoño es increíble. Por primera vez comienzo a entrever lo que significa ser poeta. Su capacidad de expresar lo que siempre supe pero no supe que sabía me ha impresionado. Algunas poesías son obras de arte. Otras no me han llegado tanto,probablemente por haber pasado yo algo por alto. Pero en conjunto perfecto.
Lo terminé de leer vete tú a saber cuándo (¿un mes?) y me gustó tanto la selección léxica y el orden, que me he comprado la edición completa de la poesía de Bousoño que tiene Tusquets publicada. Sin embargo, he de decir que en ocasiones las metáforas me parecen anticlimáticas porque pareciera que no llega a terminar la imagen, pero sin llegar del todo a situarse en la fragmentación... por lo que parece que, en ocasiones, se quedan a medio camino sin que sea esto un propósito buscado.
La nota tan buena la pongo más bien analizando el cómo escribe y refleja su personalidad en el texto (sí, ya sé que esto está mal, pero y a mí qué me importa ir de crítica literaria por la vida), pues tiene un estilo que me parece que podría hacerme identificar, más o menos, según qué poema, su autoría a lo que leyese sin ver el nombre de quien lo haya escrito. Y, sorprendentemente, me da la impresión de que esta obra tiene unos toques un poco caóticos (también te digo que es una antología, aunque escogida por el propio autor y puede ser por esto), pero que simultáneamente se nota cierta influencia de la perfección formal de Cántico segurísimo (no sé si quizá por esto es el que se sume a la tendencia tan cansina de los cuarenta de escribir sobre temas religiosos, pero he de decir que estos poemas me parecen más flojos, por lo menos los de esta edición) que equilibra muy bien el asunto.
Aunque como le pasaba a Neruda, noto que a Bousoño le falta un poco de oído... Bueno, no puedo dejar de reconocer que me han fascinado algunas composiciones. Mas, esencialmente, las de juventud.