Kevin es un joven de 20 años embarcado en un proyecto que lo definirá como periodista y como ser liderar una investigación sobre el mayor violador y asesino en serie de niños en la historia. Ahora, al joven periodista lo conocen como «La biblia del terror».
Vía telefónica, logra que Luis Alfredo Garavito acceda a concederle una entrevista exclusiva en la cárcel de La Tramacúa. Casi sin pretenderlo, el reportero descubre aspectos nunca antes conocidos de Garavito y revela que es el mismo hombre que aterrorizó a Colombia durante los noventa. Esta es la «crónica novelada» que magistralmente ha confeccionado Cristian Valencia en este libro
…En un solo segundo se le cayó el andamiaje a pedazos; la posibilidad de manipular la realidad para crear un mundo donde él es la victima. Es suficiente, señor Garavito. Aunque sea una utopía inocente, el mundo que todos queremos es distinto. Un mundo en el que existan de nuevo los amaneceres y los parques para los niños; un mundo en donde regresen los juegos y las rondas infantiles. Un mundo sin miedo. Un mundo sin usted, señor Luis Alfredo Garavito. - Cristian Valencia, Tras la Sombra de Garavito (pagina 143)
Para cualquier Colombiano, el apellido Garavito se volvió sinónimo de maldad y depravación sexual hacia los vulnerables desde su aprehensión en Abril de 1999. Mucha tinta ha corrido desde entonces, se le han dedicado documentales tanto colombianos, como extranjeros, y sigue siendo un tópico jugoso para podcast y Youtubers cuyo nicho es el contenido perturbador y real. Ha sido tanto el boom mediático y su caso es tan citado cuando algún político de turno desea aumentar su popularidad promoviendo medidas del tipo populismo punitivo, que casi parece imposible sospechar que hasta muy poco antes de su captura, durante su periodo de actividad mientras solo se acumulaban los cuerpos, fue todo lo contrario.
Uno podría pensar que no habría a estas alturas algo novedoso que ofrecer o analizar sobre este caso. Pero el equipo de Testigo Directo (cuyo trabajo periodístico me parece encomiable), junto al joven periodista Kevin Pinzón, nos muestran en esta crónica novelada que aún queda verdad y versiones de las victimas por escuchar. Qué el país aún no ha sanado y la recuperación de las heridas, es tarea pendiente.
Conocemos los pormenores del actuar de Garavito, su terrible infancia, su origen en la miserable pobreza y la forma en que actuaba junto a sus "razones" esotéricas para hacerlo (influjo demoniaco según él mismo). Sabemos cifras, su conversión al cristianismo, y hasta el nombre de algunos sobrevivientes que decidieron dar el paso al ojo publico. No es poco lo que hemos demandado consumir de este caso, especialmente en esta época en donde este safari de los grotesco que es el True Crime , abunda y es más rentable que nunca. Sin embargo ¿Eso es todo? No.
A esta historia aún le hace falta una parte y es precisamente aquella parte que no suele ser profundizada cuando el interés es eclipsado por la figura del asesino, que aun esta por tratarse y Cristian Valencia intenta describir aquí. ¿Qué sigue luego de ser victima de un depredador sexual? ¿Qué ha sido de la vida de las familias que lidiaron con las consecuencias de crímenes ajenos?¿Como lidias con el hecho de que tu pareja y padrastro es un asesino prolífico? ¿En que se convirtió la vida de quienes entre lagrimas aparecen en TV recordando una y otra vez lo que mató su infancia para siempre? Esta crónica decide cambiar y poner el énfasis en las victimas. En las conocidas y las que aún están por conocer.
Lo que vemos por parte de las victimas es original como atroz. Un recordatorio, entre muchos que hay y hubo en la historia, de que la justicia divina/karma no existen (ni cualquier magufada parecida que intente nutrirse de ese deseo humano de obtener retribución por los actos, de ver una luz al final del túnel que recompense lo sufrido y premie la virtud de una vida). Madres que sucumbieron a la locura y optaron por desaparecer como un escape a una dolorosa cordura demasiado pesada para soportar; matrimonios acabados, victimas cuya supervivencia a Garavito no significo sino el inicio de una agónica muerte en vida que acabaría oficializándose en forma de suicidios o siendo victimas del conflicto armado.
Destinos truncados, caminos escolares interrumpidos; miradas vacías, perdida completa de la facultad para pensar en un futuro, todo ello mientras en el ambiente flota la crudeza de la marginalidad social y la pobreza económica. Esto último no es accesorio sino que juega un papel importante. En todos estos casos de crímenes seriales suele haber un componente de clase que hace de los más vulnerables, de los menos capaces de influir en instituciones y medios, de los "nadies", el objetivo ideal para un depredador. Gary Ridgway, lo sabía cuando se le ocurrió que asesinando prostitutas callejeras , pobres y socialmente estigmatizadas de la puritana sensibilidad publica gringa e incluso de un sector importante del movimiento que supuestamente hablaría por ellas (Feminismo abolicionista), encontraría la forma más segura de saciar su sed de sangre sin levantar escandalo. Algo similar puede decirse de Andréi Chikatilo, o Jeffrey Dahmer al elegir afroamericanos gays en barrios pobres como su principal coto de caza.
Garavito lo sabía, se iba a la periferia, a las zonas de mayor exclusión social. Aprovechó el mediático rastro de sangre que generaba el conflicto armado y la poca atención que se reservaba en los debates públicos y noticieros a otra cosa que no fuera negociaciones de paz, escándalos del narcotráfico o guerra de carteles. Lo que llegase a filtrarse a la prensa, sería prematuramente explicado por nuestra versión criolla y católica del pánico satánico.
Como puntos negativo, debo resaltar el molesto tono "sobrenatural" que Cristian Valencia ansiosamente desea imprimir a la obra, quizá como forma de darle más "intriga" al horror de su crónica novelada, quizá para hacer lucir a Kevin más como un héroe o justiciero de almas atormentadas que como un joven periodista competente, quizá por alguna otra razón que no me explico. Pero resultan ridículas las partes en donde pretenden atribuirle a Kevin la capacidad de tener revelaciones en sueños de crímenes que la justicia aún no conoce (y Garavito ni siquiera recuerda), o cuando la prosa dota al cuerpo de Kevin de la habilidad de ser poseído en las noches por almas de victimas no conocidas para escribir cartas que Kevin no recuerda haber escrito la mañana siguiente, así como distintos poltergeist cuando visitan un área de recurrentes ataques y Kevin afirma ser "llevado" por manitas fantasmas etc. En más de una ocasión sentí que Cristian Valencia se dejaba llevar tanto por el entusiasmo que se aburría de la escabrosa realidad, para optar por descripciones y momentos más dignos de la medium Elise Rainier en la Saga Insidious, que de un Truman Capote estudiando a Perry Smith y Richard Hickock en la prisión de Kansas.
La historia de Garavito ha conmocionado a los colombianos desde hace décadas. Impensable pensar en un monstruo que violó, torturo y asesino a más de 200 niños inocentes quienes confiaron en él y fueron traicionados de la peor manera. Siempre existirá el morbo por querer entender que paso, que llevo a este “ser humano” a cometer tan graves delitos, pero sobretodo entender su mente, intentar entender si es un humano que luce como nosotros o si si monstruosidad se ve a leguas. Y no, no se ve a leguas, una persona normal, con características normales que se convertía de repente en un monstruo aterrador. Este libro no es una oda a “la bestia” sino a las victimas y sus familias, o lo poco que queda de ellas. Hubo algo que me hizo reflexionar mucho y es que en la época de los crímenes de Garavito, fue cuando más encrudecida estaba la guerra en Colombia entre guerrilla, paras, el estado colombiano ¿por que se demoraron tantos años en encontrar los patrones y pistas que dejaba este asesino en serie? Porque la guerra se llevó toda la atención, en un país en guerra, toda la atención y el recurso es para la guerra, a los más vulnerables ¡¡ se los llevó el pu$&@s!!
4,8 saber que Kevin, pudo entrevistar a la bestia el hombre que mato más niños en Colombia.
También saber que él tenía familia una esposa y un hijo en Pereira y no sabían nada de lo que hacía hasta q paso el suceso en la noticias la esposa no quiso saber más del Men y le hijo vivo hasta los 25 se llamaba Rodolfo y lo asesinaron se imagina el shock tan grande el saber lo del papa.
Lo más sobrenatural del caso de Kevin es que fue a donde asesinaron los niños y sentía esos ahorros cuando llegada a los lugares exactos. De los hechos es como si lo guiarán tanto así que en un sueño vio exactamente como mataron a un niño. Garavito en si es mentiroso y manipulador psicópata Antisocial y manipulador
En la maleta q le dejo a Kevin estría las revistas mapas tiquetes y era hora era porque había llegado su hora.
El Men era uno con cámara y otro fuera de cámaras se transformaba. Le daba como orgullo cuando le indicaron q tenia admiradores
Y esa parte done una madre maldijo q iba a tener una enfermedad terminal y morirá poco a poco se cumplió a cabalidad.
Además oculta muchas cosas porque dice q se convirtió a lo espiritual y esas pendejadas. En conclusión Kevin es un duro por entrevistar a ese engendro.
estuvo exquisita la entrevista, al punto de lo que se quería, además se descifro un poco del modus operando, lo recomiendo bastante, es fácil de leer y no aburre,
Vi el reportaje en youtube de como escribieron el libro y me llamó la atención. Lo empecá anoche, cuanta crueldad hace tiempo no lloraba con un libro :( Libro terminado y lo único que digo es que me gustó que se centrarán en sus víctimas, les dieron nombre, rostro. Sus familiares. Éste hombre no sólo mató esos niños, mató a sus familias.