Me sorprende que un libro tan original como "Marcela y el Rey: Al fin juntos" no tenga más que cinco evaluaciones: vamos, ni su portada peculiar aparece en la imagen. Quizá sea un libro olvidado por el propio Crosthwaite. Aunque debería agradecer que siquiera exista una entrada para poder comentar este libro que el azar de la biblioteca, siempre una reproducción de libros que leeré y nunca leeré, me incitó a visitar. Comento que es un libro de cuentos bastante original puesto que todas las fronteras —las del lenguaje, las geográficas, las de la ficción—se sobrepasan. El narrador reitera al lector que es él un creador de formas y personajes: personajes que no existen en su cotidianeidad, salvo en la imaginación, salvo en estructura de espíritu. Así en "Existirá Raquel" como "Incendios y demás en el edificio de enfrente" el narrador nos plantea los dilemas de la existencia como una conciencia invisible de lo real. Y en "Viernes noche frente al televisor", el mejor cuento del libro, la frivolidad de la televisión y de nuevo el asunto de lo real y lo ficcional desborda hasta llegar en una tragedia en la que no hay testigos salvo lector-narrador.
Podrán estos cuentos parecer ejercicios nimios, inútiles, chistosos, pero jamás desaparecerán de la memoria precisamente porque juegan, porque son extraños ya sea en la trama o en el estilo del escritor.
(Elvis estaba vivo, pero murió cruzando el border, sí señor, bajo reflectores de los helicópteros.)