Felipe nos habla de su padre, con la magnífica puesta en escena a la que nos tiene acostumbrados. Muy intimista y muy bello. Recomiendo comenzar a leer a Felipe por su SOS
La exteriorización de la "terapia" es genial, dolorosa y tan expuesta que casi avergüenza entrar en un lugar tan íntimo. El dibujo y el diseño o, mejor dicho, la ausencia de viñetas, aunque entiendo su elección, no me gustaron.
Me asomé a este cómic porque el estilo de Almendros me sorprendió. La primera vez que lo vi me pareció interesantísimo, además de tener un principio muy irónico y con grandes dosis de mala leche.
Sin embargo, luego todo se convierte en una historia de autoayuda que se me hizo insoportable. El autor mismo lo describe así en la solapa porque era una obra que necesitaba hacer para purgar demonios.
El relato se me hizo muy pesado y repetitivo. Aconsejaría a todo el mundo que leyera a este autor, por original e inteligente, pero tal vez en otro cómic. No sabría decir cuál pues es el primero suyo que leo.