"Pienso que los autos son una vía de escape perfecta para salir o para no volver. Creo que las mujeres, a diferencia de los hombres, cuando decidimos tener un auto -si lo podemos tener- lo elegimos para ser independientes. Para ir y venir. O sólo para ir y que después del polvo nadie tenga que pedirnos un taxi. Pero, sobre todo, creo que lo tenemos para dejar atrás parte del camino -aunque siempre lo sigamos relojeando por el espejo retrovisor- y recorrer, como se nos canta, kilómetros y kilómetros: de tiempo, de calles, de pija, de radio, de risa, de viajes, de ausencias, de amores. Aquí, apenas algunos."
Con su habitual desenfado, con ese estilo por demás personal que marcó no sólo una forma de hacer radio sino también de encarar el mundo, Elizabeth Vernaci recorta anécdotas y recuerdos para transformarlos en veinte historias que van a fondo y no se ca-llan nada. El resultado es Kilómetros de Negra, un libro que puede leerse como una serie de relatos que van de lo más íntimo a lo que bien podría ser pura ficción, y que entre el amor, el desamor, el humor y lo no tan divertido dejan su marca imborrable en ese asfalto sembrado de sorpresas que es la vida misma.
"Eli Vernaci se dibuja una y otra vez en sus palabras de cada día. Podríamos decir que este libro es -les juego lo que quieran- un texto romántico, porque el autor está unido a su obra." Del prólogo de Alejandro Dolina
A decir verdad la calificación de tres estrellas es medio mentirosa porque bien podrían haber sido cuatro. Pero eso es porque para quienes somos oyentes de Tarde Negra desde sus comienzos es dificil no disfrutar de un libro de estas características.
El tema es que, más allá de lo interesante que pueda ser la premisa y el contenido, le encontré algunos problemitas, principalmente dos:
Por un lado hay mucha obsesión (declarada) por lograr que el texto suene con la voz de la negra y es un objetivo para mi gusto innecesario. ¿Por qué un libro de cuentos tiene que sonar como un programa de radio? La literatura es escrita, suena distinto al habla y está bien que así sea. Esta deformación produce un texto un poco incómodo y forzado, incluso para una redacción de revista.
Por otra parte, quizás en busca de la frescura o por simple paja de La Negra que admite no ser escritora, la brevedad de algunos cuentos es pasmosa, no porque sea mala en sí, sino porque le falta información que después uno termina escuchando en la radio, en las promociones del libro. Eso es casi imperdonable.
Fuera de eso tenemos un libro light para leer y disfrutar mientras esperamos que nos atienda el dentista.
(Digan lo que digan, "kilómetros de pija" era mejor título.)
Empieza bien, promete ser interesante y explorar el deseo, una vida ajetreada y dar una serie de puntos de vista inusuales, pero en seguida se diluye, se desdibuja en anécdotas menores.
No vale la pena leerlo, porque ella misma dejó en claro que solo lo hizo porque necesitaba la plata para comprarse algo. Algunas historias brindan profundidad a la construcción del personaje radial, pero otras tantas que parecen atrapantes terminan siendo ficciones. Como autobiografía termina siendo poco creíble, y como ficción podría haber sido mucho mas pero se queda corto. Solo lo recomiendo como una guía de referencia a momentos clave de su vida (contados en la radio), como Bobby Flores abandonándola en el campo o el señor español que no la quería volver a ver por pesada.