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568 pages, Paperback
First published January 1, 1637
'Llegó a tanto mi amor que me acuerdo que hice a mi adorada sombra unos versos, que si no te cansases de oírlos te los diré, que aunque son de mujer, tanto más grandeza; porque a los hombres no es justo perdonarles los yerros que hicieron en ellos, pues los están adornando y purificando con arte y estudios; mas una mujer que sólo se vale de su natural, ¿quién duda que merece disculpa en lo malo y alabanza en lo bueno?'
'—Y ¿cómo —dijo la Duquesa— sabrá ser honrada la que no sabe en qué consiste el serlo? ¿No advertís que el necio peca y no sabe en qué, y siendo discreta sabrá guardarse de las ocasiones? Mala opinión es la vuestra; que a toda ley una mujer bien entendida es gusto para no olvidarse jamás, y alguna vez os acordaréis de mi.'
Pues sufriendo no te obligo ni te obligué padeciendo. Yo gusto que tengas gustos, pero tenlos con respecto de que me llamaste tuya, o de veras o fingiendo. Cuando en tus ojos me miro en ellos miro otro dueño, pues ¿qué has menester decirme lo que yo tengo por cierto. Pues de mis desdichas el colmo veo, y en ajenos favores miro mis celos? Ingrato, si ya tus glorias no te caben en el pecho, guárdalas, que para mí son, más que gloria, veneno. Mas tú debes de gustar de verme vivir muriendo, que el querer y aborrecer en ti viene a ser estremo. Y si de matarme gustas, acaba, ¡mátame presto!
"Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis;
si con ansia sin igual solicitáis su desdén, por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal? "
”siguiendo yo su estilo, diga en la mía a lo que estamos obligadas, que es a no dejarnos engañar de las invenciones, de los hombres, o ya que, como flacas y mal entendidas, caigamos en sus engaños, saber buscar la venganza, pues la mancha del honor sólo sale con sangre del que le ofendió."
”Para que se avisen los ignorantes que condenan la discreción de las mujeres que donde falta el entendimiento no puede sobrar la virtud; y también que la que ha de ser mala no importa que sea necia; ni la buena, el ser discreta, pues siéndolo sabrá guardarse. Y adviertan los que prueban a las mujeres al peligro que se ponen.”