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El sello de los sellos

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En este tratado Bruno parece tratar de inspirar mecanismos de memorización basados en la asociación y apoyados en imágenes (sellos), de moda en la época. En efecto los sellos en su calidad de icono gráfico, constituyen una especie de mandalas racionales de propiedades curativas, por cuanto en su interpretación el individuo pone en juego su capacidad de relacionar conceptos con la libre asociación de la intuición (interrelación de ambos hemisferios cerebrales). Estos sellos son el antecesor directo y perfeccionado de los actuales mapas conceptuales, que con limitaciones dan fe de los recorridos de nuestra mente analógica. Pero la analogía es sólo uno de los mecanismos de los que el cerebro se vale a la hora de memorizar y almacenar. En una era aún presidida en el campo intelectual y sobre todo científico por el imperio de lo digital, de la razón y las luces (acaso cegada por ellas), el recuerdo de las teorías para el fomento de la memoria resulta a veces infantilista, sobre todo si se piensa en la infinitud de modernos aparatos ¿mecánicos, eléctricos y electrónicos¿ que se han creado para ello. No obstante, el sistema educativo lanza evidencias de una creciente incapacidad para comprender estructuras textuales y de una falta de criterio para discernir informaciones relevantes, que parece tener su raíz y su causa no sólo en los métodos que han desprestigiado y abolido paulatinamente la memorización como método de estudio, sino además en el no cultivo del pensamiento crítico, verdadero manufactor de ideas y de relaciones conceptuales. Los sellos de Bruno resucitan el arte de la memoria porque lo aglutinan con el de atención y la relevancia, factores claves en todo acto de comunicación que se tilde de exitoso (en el que efectivamente el mensaje emitido haya llegado y se haya interpretado correctamente por parte del receptor). Alicia Silvestre

178 pages, Paperback

First published January 1, 1583

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Giordano Bruno

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Giordano Bruno (1548 – February 17, 1600), born Filippo Bruno, was an Italian Dominican friar, philosopher, mathematician and astronomer, who is best known as a proponent of the infinity of the universe. His cosmological theories went beyond the Copernican model in identifying the Sun as just one of an infinite number of independently moving heavenly bodies: he is the first European man to have conceptualized the universe as a continuum where the stars we see at night are identical in nature to the Sun. He was burned at the stake by authorities in 1600 after the Roman Inquisition found him guilty of heresy. After his death he gained considerable fame; in the 19th and early 20th centuries, commentators focusing on his astronomical beliefs regarded him as a martyr for free thought and modern scientific ideas. Recent assessments suggest that his ideas about the universe played a smaller role in his trial than his pantheist beliefs, which differed from the interpretations and scope of God held by Catholicism.[1][2] In addition to his cosmological writings, Bruno also wrote extensive works on the art of memory, a loosely organized group of mnemonic techniques and principles. More recent assessments, beginning with the pioneering work of Frances Yates, suggest that Bruno was deeply influenced by the astronomical facts of the universe inherited from Arab astrology, Neoplatonism and Renaissance Hermeticism.[3] Other recent studies of Bruno have focused on his qualitative approach to mathematics and his application of the spatial paradigms of geometry to language.[4]

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Profile Image for Luis Javier Román Sánchez.
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May 10, 2019
Por supuesto que las estrellas van en base a la edición, y no al texto en sí, el cual tratándose de Bruno ya sabemos que toda su obra es imprescindible (5/5, por decirlo de algún modo). Al no tener ni idea de Latín, no puedo entrar a valorar la traducción, pero sí el trato que se le da a la obra en la Introducción y las Notas. Sólo por el hecho de ser la única edición decente que existe en castellano ya debería tener 5 estrellas, pero a día de hoy estamos poco avanzados en la materia de comprender a Bruno en su totalidad, porque con Bruno no se trata del típico filósofo que se apoya sólo en la dialéctica de la razón, sino que nos encontramos ante un filósofo que aúna la mística y la lógica, como el buen Raimundo Lulio hizo. Donde unos ven sólo la mente como eje del conocimiento, Bruno ve alma, mente y cuerpo, y las contracciones por las que subimos y bajamos por la escala de oro que sostiene la Unidad tienen que ver más con hacerse vaso de la divinidad que en pretender conocer a la divinidad. El cuerpo se somete a disposiciones que lo hacen viajar, experimentar la Unidad en el Todo. Y hablamos de una experiencia, de las imágenes vividas que enseñan los frutos de Dios. La premisa de Epicuro de despreciar el dolor, no sufrirlo, sino despreciarlo, es una de las claves para entrar en la cámara de los elegidos, donde podemos observar la danza plural en la Unidad.

Alicia Silvestre, la encargada de la edición, hace un recorrido sintético de las facetas más importantes de Bruno en la Introducción. Apoyada en los estudios previos de Frances Yates y Miguel Ángel Granada sobre Giordano Bruno, es de agradecer como desentraña algunos entresijos de orden matemático de esta críptica obra llama El sello de los Sellos, que forma parte de la obra mnemotécnica de Bruno, destinada a la creación de una mente artificial que va mucho más allá de los métodos de la mnemónica clásica y medieval. Se entiende que un hereje como Bruno estaba revelando mucho más de lo que se quiere que se sepa, y para ello recurrió a la verdadera religión, que sólo puede ser la religión de la Unidad que enseña el Neoplatonismo y el Hermetismo. Esto está muy bien explicado en pocas hojas por Silvestre.

Llegados a este punto, ¿queremos ir más lejos? La respuesta es como siempre una puerta entrecerrada o entreabierta. Se supone que el que está preparado para ir más allá ya tiene la base para hacerlo. La disposición matemática de los lugares de la memoria de Bruno es de orden astrológico, ya que se basan en el 4 y el 12. En esos loci se alberga el entremado lógico combinatorio en el cual todas las cosas dependen de todas las cosas, y por tanto conforman la Unidad a través de un círculo infinito. Reiterar que Bruno habla sobre la movilización de los afectos del alma. No vivimos exteriormente el conocimiento, sino que sufrimos las consecuencias de estar inmersos en el mundo, que es donde brota el mar del conocimiento. No vivimos ni ascendemos al conocimiento a través de entelequias kantianas.
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