Ésta es la historia de un secuestro, o de varios; puede ser incluso la historia del nuestro. En un escenario kafkiano, lleno de elementos cómicos y absurdos, el personaje principal de esta novela ejerce el peculiar oficio de presentar libros comerciales por encargo. Con argumentos inverosímiles dispara discursos que convencen al público de estar siempre ante “la gran obra del año”. Contra las imposturas en las que escritores, editores y lectores imitan las costumbres propias de la farándula, el protagonista se refugia en la lectura de los clásicos. Pero una realidad atroz interviene las líneas que leemos, hasta secuestrar al personaje de su vida y a nosotros, de la trama.
Con un humor negro entre Chesterton y Beckett, Efectos secundarios es un experimento narrativo inusitado en el que Rosa Beltrán subvierte el espacio tradicional de lo literario. Esta singular obra representa un elogio al humanismo y al mismo tiempo un puente entre los diversos planos de una época nómada en la que la literatura se muestra como la única vía de escape a la extrema violencia.
No se si realmente le podamos llamar novela a este relato metamórfico donde su protagonista resulta ser tan vago como la niebla. Comienza siendo un ser de ficción —un "él" — para irse transformando en otros personajes que pueden ser escritores muertos o personajes de otros libros, hasta el final ser "ella", la misma autora en un juego que nos recuerda al Orlando de Victoria Wolf. Pasa de hablar sobre libros a hablar de nuestra realidad salvaje sin avisar agua va y regresa a la ficción de la misma manera, jugando con paralelismos entre el mundo literario y nuestra realidad infestado de violencia, muerte y narcos. Y en medio de todo ello podemos ver a la misma autora, buscando una confirmación de sí misma y de su compromiso con la realidad en sus lecturas y su escritura. Es como si quisiera justificarnos que no escribe escapismo, sino una novela comprometida con su tiempo y su mundo. A veces resulta hasta cierto punto melodramatico señalar a la literatura de autoayuda y best sellers comerciales como traidores a la realidad por el hecho de no estar comprometidos con momentos tan oscuros como estos, mientras que a obras "más literarias" —que de forma intemporal están siempre comprometidas con la realidad— como víctimas de una masa indolente que ha dejado de leer. De hecho, más que una novela es un discurso con personajes cuyo experimento es fluir de un punto a otro, de la ficción a la realidad y de ahí a la metaficción sin avisar al lector, metamorfoseando al personaje y a la situación frente a sus ojos.
Un libro que en muchas ocasiones me quedé en silencio pensando que era algo que había pensado, así es como la literatura solo viene a reafirmar lo que uno ya piensa.
"Podría hablar de secuestros por días, Hoy no se escribe de otra cosa. Están en los periódicos, en las noticias de la radio, en los libros. La violencia permea cada línea que se publica".
- Efectos secundarios, pág. 11
"Ser un animal literario es estar hecho de poco más que una pasión y un conjunto de citas. Ser apenas lo que he leído, lo que leo, es casi una forma de no ser".
- Efectos secundarios, pág. 12
"Cómo podría yo decir que antes que leer soy alguien, si leer es lo único qu eme hace fiel a mí mismo. Lo único que he sido y soy es esta loca pasión por leer. (...) leo, luego existo".
- Efectos secundarios, pág. 15
"Es imposible leer sin identificarse. (...) Leo y al leer me divido y voy dejando de ser lo que era para adoptar la vida de alguien más".
- Efectos secundarios, pág. 33
"Mi padre al morir se hubiera convertido en otra versión de sí mismo, por así decir, del original, era mejor que el original".
- Efectos secundarios, pág. 48
"Un lector es un animal que vive con la sensibilidad a flor de piel pero es, sobre todo, un detective. Aprende a leer la poesía del mundo, que tarde o temprano se convertirá en la cicatriz del paisaje".
Seré sincera al decir que no esperaba mucho de este libro. Jamás había leído a la autora y la sinopsis no me llamaba la atención. Sin embargo, me sorprendió gratamente este libro, pues me ha dejado con ganas de leer más acerca de esta autora. Es cierto que este libro al principio puede llegar a ser confuso, pero después se entiende que esa manera de narrar ayuda a que la historia pueda seguir, las referencias constantes a otros autores, novelas y hechos sociales que ocurren dentro de la trama se entretejen y crean una narración interesante que te deja pensando en las cosas que allí se exponen. Sin duda, es una historia que puede atraparte y que puedes disfrutar de una sentada si es que eres un lector experimentado y que ubica a los autores a los que se hace referencia entre las páginas, de otro modo puede que resulte confuso pero igualmente interesante.
Con un estupendo juego de transtextualidades, la escritora de esta fantástica novela nos permite acompañarla por un viaje que comienza en la agonía del odioso (y a veces doloroso) empleo cotidiano hasta varios fotogramas de una realidad actual que no puede dejarse de lado por más que uno desee hacerlo. La lectura es ágil y amena. Muy recomendado.
Un personaje que se siente atrapado en el cuerpo de alguien más nos narra la realidad que se vive en México y que muchos niegan. Kafka, Rulfo, Wilde y otros autores se presentan acompañados de sus mejores personajes literarios. Un libro donde los muertos se levantan para ser más que una estadística.
¿Se puede mezclar la protesta con la literatura? El libro contesta esa pregunta.
Una novela Kafkiana donde el protagonista es un presentador de libros, de libros que odia o que no le conmueven, Best Sellers que siempre resultan ser el libro más leído del momento. Obligado a leer libros por trabajo y no por placer, crítica el secuestro de las editoriales que saturan el mercado de malas lecturas mientras que los buenos libros dejan de editarlos.
Si me lo leí en una biblio q olía a sudor con hambre y sueño y me encantó no quiero pensar si lo hubiese leído en una pekeña playa con brochineta. La historia de un secuestro a la literatura, a los libros, de una escritura andrógina, de la violencia en México, de las madres y las hijas… tantas cosas q pensar
Soy un enorme fan del estilo narrativo de Rosa Beltrán. Soy adicto a su literatura que me puedo hacer loco con todo lo demás. No puedo soltar el libro. ¿Qué pasó? No me preguntes eso. ¿Cómo me la pasé? Muy bien, gracias.
El libro inicial algo raro/confuso pero conforme vas leyendo entiendes el por qué. Creo que refleja bastante bien como se vive en México en este tiempo...
Literatura del rencor. Literatura comprometida. Autores mexicanos que, para validar su literatura en este momento histórico, deben decir algo sobre las consecuencias de la guerra contra el narco. Escritores cuya encomienda es hacer notar que están muy enojados. La historia en la novela ya ni siquiera es relevante. Hay que quejarse, eso es todo, y si disfrazas la diatriba con un subtema literario y pretencioso, mucho mejor.
Excelente novela, que aunque algo densa, refleja de manera mordaz lo que significa vivir en una sociedad donde la realidad ha superado a la ficción de la peor manera y donde la violencia es la narrativa que impera.