Este libro es un claro ejemplo de lo maravilloso que es leer a un autor con gran capacidad de descripción narrativa. Es una oda a los olores, al sentido del olfato en sí mismo y a el arte de la elaboración de los perfumes. Por medio de una interesante, original y escalofriante historia, nos adentramos en la no tan glamurosa parte de la Francia de la época, en la que la miseria, la suciedad y la depravación parisina se contraponen a ese mundo glamuroso, artistico y sofisticado por medio de unas descripciones muy conseguidas, que (salvando las distancias), me han recordado a las de Zola. Es un libro que merece la pena leer, pues hace reflexionar como el ser humano necesita hacer todo lo posible para encajar y verse aceptado por el resto, como damos demasiada importancia a las apariencias y también sobre la importancia de la salud mental así como de crecer rodeado de gente que te quiere, apoya y protege.
Creo firmemente que en esta vida es demasiado fácil venderle el alma al diablo: traicionarnos a nosotros mismos, a nuestra personalidad, a nuestras ideas, opiniones y gustos, solo por encajar con lo que piensa, siente o prefiere la mayoría. Sin darnos cuenta, que muchas veces esa mayoría también finge, también se traiciona. Porque lo fácil —y por eso tan común— es seguir la corriente, adoptar verdades que no sentimos, actuar desde la apariencia y no desde la autenticidad. Creo que es una decisión fácil y lícita, pero a cambio de un alto precio. Los verdaderos valientes son quienes se rebelan contra esa tendencia, quienes eligen ser ellos mismos a pesar de lo que digan o hagan los demás. No es una decisión sencilla, ni un camino cómodo. Pero ofrece una recompensa inmensa e indescriptible: vivir con libertad real, con coherencia, con verdad, en definitiva, vivir una vida real.
Libro que habla de temáticas bastantes interesantes, que en inicios del texto se complementa con el contexto cultural de la epoca e historia, lo que genera más desenvolvimiento entre el lector y el libro.