3,5 ⭐
Una novela que me deja con sentimientos encontrados. ¿Me ha gustado? Sí. ¿Me ha enganchado? También, pero no hasta el punto de no poder soltarlo o buscar cualquier momento para seguir leyendo. Digamos que me ha gustado y dejado fría al mismo tiempo.
Dice la sinopsis:
El País Una serie de brutales asesinatos desconciertan a la policía. Los cadáveres presentan una extraña marca en la nuca. Y junto a ellos aparece siempre una nota con un mensaje enigma ALGUIEN TIENE QUE HACERLO. Aunque parezca imposible, un asesino en serie está ajusticiando a sus víctimas con un garrote vil, el mismo instrumento usado por los verdugos siglos atrás y considerado la máquina de matar más cruel jamás construida. ¿Por qué recurre a un método tan macabro? ¿Qué tienen en común los muertos? ¿Por qué elige lugares especiales de Barcelona para abandonar los cuerpos como si la ciudad fuera una parte importante de su mensaje? Cuando la doctora Lena Mayoral, una prestigiosa criminalista con un pasado turbulento, recibe el encargo urgente de bucear en la mente del psicópata, no puede imaginar hasta qué punto se complicará la investigación ni los peligros que a los que tendrá que enfrentarse. Mientras aumenta el número de cadáveres, y bajo una creciente presión mediática, Lena se irá obsesionando con un asesino que, cada vez más, parece estar jugando con ella una partida a vida o muerte.
Mis impresiones.
Estamos ante una novela bien escrita. La acción comienza en invierno de 2021 y discurre hasta el verano del mismo año. Paralelamente, se intercalan algunos capítulos cortos, que transcurren en 1990. Está dividida en un prólogo, cuatro partes y un epílogo. La estructura es interesante. En la primera y la cuarta parte, los capítulos toman el título del nombre de los protagonistas, Lena, Cruz y Thomas. En la segunda y la tercera, lo hacen de los correspondientes meses del año. Un narrador equisciente nos guía alo largo de la historia. El ritmo es sostenido.
La trama se construye de forma inteligente. El autor nos la desgrana poco a poco. Tiene unos cuantos giros bien colocados, algunos los vi venir, otros no. Las piezas encajan.
La ambientación en la ciudad de Barcelona es buena. Los lugares, el clima en las distintas estaciones, todo ello muy logrado. La documentación igualmente buena. Se nota que Toni Hill ha hecho los deberes, pero está bien introducida y ni se nota.
Los personajes bien trazados. No hay ni uno en blanco y negro, todos tiene luces y sombras, verdades y secretos. Cruz, es la única con la que podido empatizar, el resto, ya sean protagonistas o secundarios, aunque sólidos, me han dejado bastante fría.
El final no está mal, le pongo algunos reparos al desenlace del último capítulo, pero no descarto que sea algo subjetivo.
En conclusión. Una novela correcta y de buen desarrollo. No es el libro de Toni Hill que más me ha gustado, pero entretiene y no es mala lectura.