Leer unas obras completas de 120 páginas es contraintuitivo. Es una pena que lo único que nos quede de Epicuro sean algunas cartas (que son resúmenes muy comprimidos de su filosofía) y unas decenas de aforismos. Tanto la información biográfica como las cartas que componen las Obras completas de Epicuro, al parecer, provienen del clásico Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres de Diógenes Laercio. Frente a autores casi contemporáneos a Epicuro, como Platón, Aristóteles o Diógenes de Sínope, Epicuro fue de los pocos que se preocupó de escribir sobre su pensamiento, con casi 300 libros escritos, pero se han perdido todos.
Creo que Epicuro hace su filosofía desde el individuo debido al momento histórico complejo en que vivió, el helenismo. Vivió en por lo menos 5 lugares a lo largo de su vida hasta fundar su famoso Jardín a las afueras de Atenas. De cara a su pensamiento, creo que es importante señalar que empezó en el platonismo a los 14 años de la mano de Pánfilo, al tiempo que su familia tuvo que mudarse de ciudad por causas políticas. Quizá no se sentía tan arraigado a la polis como Platón y Aristóteles, cuyo pensamiento, en última instancia, es político, entendiendo al hombre como "animal político" (zoon politikon). Epicuro desecha por completo la política, en tanto que abogaba por una vida retirada de los asuntos públicos (lathe biosas). Se parece más a Sócrates en tanto que sustituye la faceta social, como dice José Vara, "por la reflexión y convivencia entre amigos".
Si Platón y Aristóteles son como los chefs que hacen recetas complejas con ingredientes raros, Epicuro es ese amigo que te recuerda que unas patatas fritas con los colegas son todo lo que necesitas.
Epicuro se distancia de Platón en tanto a que ve innecesaria toda su metafísica y abstracción. Epicuro rechazaba categóricamente la teoría platónica de las Formas o Ideas, considerando que esta concepción metafísica era inútil y no correspondía con la realidad observable. Se oponía al racionalismo platónico, que privilegiaba el conocimiento a priori y la anamnesis, proponiendo en su lugar una epistemología empirista basada en las sensaciones (aisthesis) como criterio primario de verdad. Criticaba la visión platónica del placer como algo potencialmente negativo que requiere control externo, argumentando que el placer, entendido como ausencia de dolor (ataraxia), es el bien supremo.
Aunque comparte cierto empirismo con Aristóteles, Epicuro también le mete caña, ya que no ve la naturaleza como una película con guión divino, sino más bien como un documental caótico donde cada quien se las arregla como puede. Descartaba el teleologismo aristotélico, que atribuía causas finales a los fenómenos naturales, proponiendo en su lugar una visión materialista y atomista del universo donde el humano tiene algo que decir. Mientras Aristóteles consideraba necesarios ciertos bienes exteriores para la felicidad (eudaimonia), Epicuro argumentaba que la felicidad depende únicamente del placer, entendido como ausencia de perturbación. Aunque menos radical que su crítica a Platón, Epicuro se alejó de la abstracción aristotélica como fuente primaria de conocimiento, enfatizando el papel de la experiencia sensorial. A nivel más personal, frente al carácter exclusivo del Liceo aristotélico, que excluía a esclavos y mujeres, Epicuro promovió una filosofía más inclusiva y accesible en su Jardín.
Los referentes de Epicuro se encuentran más bien en Demócrito, Leucipo, Empédocles y Anaxágoras. De ellos, cada uno lo suyo, toma la teoría general del átomo, las nociones de cuerpo y vacío, la sensación como fuente de conocimiento, la visión mecánica de la realidad y la infinitud de la materia y el universo. A todo ello le da coherencia y sentido ético.
En concreto, Epicuro encuentra en la idea de átomo de Demócrito un sustento físico para su pensamiento filosófico. No olvidemos que, de la misma forma que la I Guerra Mundial era la Gran Guerra en el periodo de entreguerras, el pensamiento para los griegos no se especializaba exclusivamente en filosofía, biología o física, sino que era una especie de pack. El pensamiento de Epicuro parte de una física que hoy podríamos ver como una protofísica cuántica (hay un vídeo muy chulo de Javier Santaolalla a este respecto) para llegar a la ética.
Siendo sincero, no estoy 100% seguro del paso de su física al resto de su filosofía, pero más o menos se sigue así. La comprensión de la realidad física nos hace ver que somos agrupaciones de átomos que sienten. Esa capacidad de percepción, nacida del alma, diría un dualismo materialista de la mente, permite discernir entre placeres beneficiosos y perjudiciales. Por tanto, el humano busca ser feliz a través de la ausencia del dolor, estado de máxima felicidad, eliminando temores irracionales a la muerte y a los dioses
Así, para comprender el mundo, Epicuro parte de la percepción, "base para la interpretación no solo de los cuerpos compuestos, sino también para los más sutiles". Como dice José Vara, la "investigación parcial no cuaja en interpretaciones absolutas y globales, y tiene escasa incidencia sobre el bienestar humano y contribuye bien poco a la liberación y salvación del hombre de las dos clases de males de que adolece, como el propio Epicuro reitera aquí y allá". Se refiere a los padecimientos materiales y espirituales. Para Epicuro, los objetos se proyectan como son, pudiendo el sujeto recibirlas a través de sensaciones, sentimientos e imágenes. Esto es válido tanto aquí como en la Luna.
La epistemología de Epicuro, donde la experiencia sensorial es la fuente primaria de conocimiento, es bastante limitada. La tesis de que todas las sensaciones son verdaderas es difícil de sostener frente a fenómenos como las ilusiones ópticas o las alucinaciones. Además, la dependencia exclusiva de la experiencia sensorial como base del conocimiento limita la capacidad de explicar conceptos abstractos o matemáticos.
En cualquier caso, Epicuro crea una física que sustenta su ética. He de reconocer que las Cartas a Heródoto y Pítocles, más centradas en su física, no me han interesado mucho y no son textos precisamente fáciles, pero son fundamentales para entender verdaderamente el pensamiento de Epicuro. Parece que se equivocó en su teoría de la gravedad, el comportamiento de los átomos y el magnetismo. En cambio, sí parece haber acertado en el atomismo, la enormidad del universo, la indeterminación del comportamiento de los átomos y la conservación de la materia. Aunque Epicuro cometió errores en su física, estos no socavan los fundamentos de su ética. Su Carta a Meneceo, de apenas 5 páginas, me ha maravillado, pero he necesitado ver lo anterior para comprender por qué Epicuro concibe la felicidad a su manera. De su física, he de reconocer que me ha gustado la propuesta de multiverso infito a lo Marvel.
La física de Epicuro se basa en el atomismo, postulando que la realidad está compuesta únicamente de átomos y vacío infinitos. Los átomos son partículas indivisibles, eternas e inmutables que se mueven constantemente en el vacío, chocando y combinándose para formar los objetos del mundo. Epicuro introdujo la idea de aleatoriedad (clinamen), una desviación espontánea en el movimiento de los átomos que explica la formación de compuestos y el libre albedrío. Esta visión materialista del universo excluye la intervención divina y busca explicar todos los fenómenos naturales a través de interacciones atómicas, aunque sí que hay un Dios que vendría siendo el ser imperturbable por excelencia.
En base a esta física nace su ética. No nos debemos preocupar por la muerte ni por los dioses, porque es simplemente no sentir. "El sabio ni rehúsa vivir ni teme no vivir, pues ni le ofende el vivir ni se imagina que es un mal el no vivir". Algo parecido dice Bertrand Russell en su Historia de la Filosofía Occidental, que no entiende genuinamente por qué es malo no vivir. Para Epicuro, solamente debemos ser felices, como muestra la imagen que tenemos dentro de nosotros, que significa estar en estado de imperturbabilidad. Y todos podemos serlo. "No hay nadie que no haya alcanzado ni a quien se le haya pasado el momento para la salud del alma".
La felicidad, por tanto, se basa en un hedonismo con sentidiño. "El pan y el agua procuran la más alta satisfacción cuando uno que está necesitado de estos elementos los logra". El momento es ahora, sin miedo a cagarla. "Es mejor errar por atenerse a la razón que acertar por no atenerse a la razón". "El futuro ni es nuestro totalmente ni totalmente no nuestro, para que ni lo aguardemos como que inexorablemente llegará ni desesperemos de él como que inexorablemente no llegará".
Todo bien, salvo por el hecho de que el amor no encaja en esta ecuación, el eros de arrojarse al otro, como diría Han, y la imagen que yo tengo es que el amor es el centro de la ética. Epicuro, con su búsqueda de la tranquilidad y su insistencia en evitar el dolor, parece esquivar las aristas más agudas del amor, esas que duelen y consumen pero también nos transforman. Para mí, el ser humano es una tensión perpetua, queramos o no.
¿Cómo reconciliar la ataraxia con el caos que el amor inevitablemente trae? Tal vez aquí radica la mayor crítica a su sistema: en su afán de protegernos del sufrimiento, termina limitando nuestra capacidad de lanzarnos a lo que nos hace más humanos. El amor no solo es placer o dolor, es un salto al vacío que no puede explicarse solo con átomos y vacío. Parece difícil reconciliar esta idea. Quizá podría redefinirse el amor como un placer equilibrado, reconocer el componente materialista del amor, tener al amor como elección racional o como motor de la comunidad. Sin embargo, el epicureísmo, con su énfasis en la ataraxia y en el control racional de las pasiones, se enfrenta a ciertas incompatibilidades con el carácter disruptivo y trascendente del amor como lo plantea Han. La insistencia en la autarquía es opuesta a la vulnerabilidad que exige el amor.
El problema general de Epicuro es que hay cierta circularidad en su argumentación. En ocasiones, Epicuro parece usar conclusiones éticas para justificar premisas físicas, y viceversa, lo que puede llevar a razonamientos circulares. Un ejemplo de la circularidad argumentativa en la filosofía de Epicuro se puede observar en la relación entre su física atomista y su ética hedonista. Epicuro argumenta que la realidad está compuesta únicamente de átomos y vacío, y que todo fenómeno puede explicarse a través de interacciones atómicas. Basándose en esta física, sostiene que las sensaciones son el resultado de interacciones atómicas y, por lo tanto, son siempre verdaderas y confiables. Luego, utiliza la confiabilidad de las sensaciones para justificar su ética hedonista, argumentando que el placer y el dolor, siendo sensaciones, son los criterios fundamentales para determinar lo bueno y lo malo. Finalmente, Epicuro usa su ética hedonista para reforzar la importancia de su física atomista, sosteniendo que el conocimiento de la naturaleza atómica de la realidad es necesario para alcanzar la felicidad y la tranquilidad del alma (ataraxia). En este círculo argumentativo, Epicuro usa conclusiones éticas (la búsqueda del placer y la evitación del dolor) para justificar premisas físicas (la importancia de estudiar la naturaleza atómica), y viceversa, creando así un razonamiento circular que se refuerza a sí mismo pero que carece de una base lógica sólida independiente.
Si bien no soy muy fan del estoicismo, menos aún de cómo se entiende a día de hoy, tampoco creo que el epicureísmo no sea apático. Según el encargado de la edición, José Vara, "tanto el cinismo como el estoicismo renunciaban a la lucha, aun reconociendo la gravedad de los males que ellos pretendían curar con su pasiva aceptación (...). Bien se vio que tales intentos de solución de aquellos males no encajaban con la idiosincrasia de la tradición griega, pues lo más peculiar del alma helenística no fue la apatía". Parece que Epicuro no se resigna únicamente a tomar lo que venga, como el cinismo o estoicismo, pero tampoco es una filosofía realmente combativa. Para Epicuro, la felicidad es el gozo, sino la ausencia de dolor o imperturbabilidad. La amistad, de hecho, me parece más una estrategia para que no te molesten que una expresión genuina de amor.
En todo caso, seguiré transitando la senda de Epicuro y el epicureísmo porque merece realmente la pena. Ya tengo bicheados varios libros (De Rerum Natura; La relación de la filosofía de Epicuro con la de Demócrito, Oxford Handbook of Epicurus and Epicureanism; Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres), pero cualquier recomendación es siempre bienvenida y atentamente valorada :]
Es una lástima que gran parte de su obra de allá perdido, pero al menos tememos parte su esencia sintetizada de una forma bastante sencilla y amable y poco densa. Sus pequeñas enseñanzas suman mucho sobre el dolor y aprender a ser feliz teniendo en cuenta que no es perpetuo.
Obra clave para entender el pensamiento epicureo (obviamente), contiene perlas que son muy útiles para entender la vida y la ataraxia según esta filosofía