Este volumen me dio la introspección a Mafuyu que pedía desde el volumen uno y la ejecución es decepcionante y no tiene que ver con el fondo, sino con la forma. También influye mucho que odié el tomo anterior y consideré abandonar la serie después de este, pero vi la noticia de que esta historia ya va a acabar, es decir, en el volumen 9 y solo por eso la voy a terminar. Sigo.
Entiendo completamente el temor y la ansiedad que le causa a Mafuyu pensar en que todos se están moviendo y él se queda atrás, aún más con la elección de carrera que tiene que hacer. Esa parte me llegó: evitar el boleto y el reporte hasta que es inevitable son situaciones que por supuesto pesan y causan muchísimo estrés. No culpo a Mafuyu por eso: al final, es un adolescente en una etapa crucial, aparte no ha podido sanar del todo, como se ha visto en breves escenas. Es muy difícil para las personas como Mafuyu tomar decisiones cuando se sabe que son cruciales, lo entiendo y abrazo.
Culpo a las viñetas que no dicen nada sobre eso, tomo tras tomo me queda el sabor de ¿y luego? Vuelvo, por enésima vez, a lo arrítmica que es esta historia. A lo poco que los personajes principales interactúan entre ellos. Uenoyama dice que dejará que Mafuyu decida por su cuenta si va o no al concierto y no va a preguntar sobre el otro asunto que también notó que lo tiene inquieto porque sí él insiste Mafuyu se cerrará y no dirá nada. Por una parte entiendo su frustración; por otra, pienso en que si tienen una relación debió insistir un poco más o hacerle saber que está ahí para cuando lo necesite. Tuvo que venir una compañera de Uenoyama (porque al parecer Mafuyu no tiene amigos en la escuela, no lo sé, no sé nada sobre la vida escolar de estos morros) a cuestionarlo para que Mafuyu tuviera un poco de claridad.
Que el día del concierto justo apareciera el violinista con el que Mafuyu tiene mucha afinidad se me hizo muy conveniente, la vdd, pero le dio el empujón que necesitaba y eso se agradece. A veces se necesita eso.
Respecto a Given, sigo firme con mi idea de que no van a debutar, a lo mejor quedo como payasa, ya veremos. Me sorprendió mucho que el productor le dijera a Hiroki que los esperaría sin problema cuando la industria musical me parece una muy movida en el ahora, pero no trabajo en ella así que esto no tiene fundamentos.
Como sea, me encantaría que los cuatro miembros de Given se reunieran y hablaran, bien y tendido, sobre lo que quieren y les preocupa. Porque en serio, no pueden avanzar cuando uno de sus miembros está demasiado estresado y ansioso.
Mientras leía este tomo pensé mucho en Blue Flag, en el arco final cuando Touma está lleno de dudas y su hermano habla con él y, en paralelo, su esposa habla con Itachi, no porque crea que los adultos siempre pueden solucionar los problemas de los jóvenes, sino porque les pueden proveer un poco de apoyo moral al ser externos, como hace acá el violinista.