En este fascinante libro Anderson Cala con su estilo cálido y sencillo, pero puntual, abordará desde las diferentes aristas de un cristiano que vive en un mundo caído cómo por la gracia de Dios debe lucir su fe y cómo puede ser un instrumento en sus manos, no solo en el templo sino en la casa, en la calle, en el trabajo, en la universidad, en el noviazgo, en el matrimonio, en la política, en el deporte, en el arte, en fin, en todo escenario donde el Señor quiera usarlo.
Indudablemente esta obra será de instrucción, inspiración e incomodidad para todos aquellos que la lean con un espíritu apacible y deseosos de crecer en su vida espiritual en medio de un mundo real.
Teológicamente sano, un libro que te motivará a llevar tu fe más allá de los domingos, y a crecer en áreas fundamentales como el discipulado, la congregación, y el servicio.
Particularmente debido a su título tenía la expectativa de recibir *muchos* consejos prácticos para vivir una *espiritualidad práctica*, sin embargo, al terminar de leer recuerdo únicamente que se aconseja para tener comunión con otros hermanos, invitarlos a una cafetería y regalar libros (porque se repite varias veces).
A pesar de que es un libro de alrededor de 183 páginas su lectura se hizo densa por la repetición de temas.
En su primera edición el libro viene con muchas frases resaltadas en negrilla con lo que se torna cansado tener el recordatorio de, quizás, lo que era importante para el escritor o editor, y al mismo tiempo cancela la oportunidad al lector de poder destacar lo importante de su lectura personal.