El mundo futuro de Opus Dos es de algún modo la transposición del mundo actual. Las nueve partes articuladas que describen una trayectoria circular, o mejor, en espiral, muestran la inversión de un prejuicio, pero tambien y sobretodo, " los tabues, las neurosis, las angustias" que parecen estructurar la perenne identidad de la raza humana, la casi inmortalidad a la que esta sujeta a pesar o tal vez a causa de sus conflictos. desde "Preseagios de reinas y aguas muertas" hasta en "El ancho camino del regreso" los protagonistas se mueven en una órbita curiosamente familiar, que concluye en una Buenos Aires contradictoria, cruel a veces, donde el hombre descubre su inseguridad y a la vez su esperanza.
Angélica Beatriz del Rosario Arcal de Gorodischer es una multipremiada autora argentina reconocida como una de las figuras femeninas más importantes dentro de la Ciencia-Ficción y Fantasía iberoamericana, aunque ha trabajado otros géneros.
Traducida al alemán y al inglés (en este idioma la traductora fue Ursula K. Le Guin), es autora de una docena de novelas y multitud de relatos.
Primera novela publicada de la autora, si es que la podemos llamar novela. En realidad son fragmentos entrelazados que tienen en común que transcurren en el mismo universo: un Buenos Aires/una Argentina posapocalíptica en la que la sociedad se reconstruye lentamente y los negros someten racialmente a los blancos. Justamente por ser la primera novela se nota su voz en cada fragmento pero a la vez son muy esquemáticos, experimentales y la intención o idea de fondo no queda muy clara. Excepto quizá hacer un análisis sociológico de una sociedad ficticia. Para mí, parecen algo incompletos narrativamente. El pasado diciembre tuve la suerte de asistir a un homenaje a Angélica Gorodischer donde contó muchas anécdotas y dio datos sobre su trabajo creativo, además de responder preguntas del público. Con respecto a esta novela comentó que en esta época (1967) leía mucha ciencia ficción, especialmente Bradbury, Le Guin, etc. Luego perdió el interés en el género. Supongo que en este caso, como el de Le Guin, la ciencia ficción/fantasía es un género que permite explorar problemáticas sociales a través de textos como Opus Dos y The Disposessed, con bastante libertad (algo también mencionado por Alberto Manguel y otros autores jóvenes invitados a charlar previamente al homenaje, como Agustina Bazterrica). Curiosamente (o no) ambos libros están hoy descatalogados en español y son difíciles y carísimos de conseguir. Probablemente por su mirada femenina sobre ciertos temas. Nota de color: en la conferencia de diciembre, Angélica contó que el libro se llama Opus Dos porque el editor se negaba a publicar autores que no tuvieran ya una novela publicada. Ella había publicado sólo cuentos, y le dijo al editor que ésta era su segunda novela, con la esperanza de que no se diera cuenta. Efectivamente, se la publicaron y ella sarcásticamente le puso de título Opus Dos.
Opus Dos es una serie de relatos, en el que se cuentan diferentes historias, en distintas etapas de una Buenos Aires postapocalíptica, en la que el pasado que conocemos se ha perdido en ruinas a desentrañar por los arqueólogos, y en un mundo en el que la "minoría blanca" es sometida por la "mayoría negra".
Salvo un par de relatos y picos de emoción puntuales que me encantaron, en general no me atrapó, se me hizo un poquito denso, con diálogos bastante solemnes e inconclusos (para mi gusto). Este libro es un claro exponente de la 'ciencia ficción blanda', con similitudes a 'Los Desposeídos' (ojo, que este fue publicado antes), pero sin la belleza y maestría que le puso Úrsula K. Le Guin (de quien Angélica Gorodischer era muy amiga, por cierto).
A pesar de todo, si bien todavía no está acá la la voz suelta, graciosa y desfachatada de Gorodischer, me gustó porque en la historia del mundo de Opus, veo el germen de lo que años después va a ser 'Kalpa Imperial', y en el intento de crítica social veo el germen de la crítica fantástica y la ironía inteligente que años después la autora va a plasmar con suma maestría en 'Trafalgar'.
En conclusión, me emociona el hecho de haber leído una de las primeras obras de Angélica y encontrarme con una autora que está intentando encontrar su voz propia, sin saber probablemente que ese camino, la va a llevar años después a una cumbre muy muy alta. Le doy 3 nelsitos 🧒🧒🧒.
Extraña colección de relatos ubicados en un mismo universo: una Buenos Aires del futuro en el que la raza negra ha subyugado casi por completo a la blanca, convirtiéndose en la élite de la sociedad. Casi todos los textos se articulan en torno a diálogos de elevado, y a ratos intrincado, contenido intelectual que, aun así, no van en una dirección muy definida. El mejor pasaje, a mi juicio, involucra el castigo ritual de un hombre al que se le arrancan los ojos y el sexo: es lo que mejor contado está, me parece. El resto de situaciones son de lo más elusivas y difíciles de seguir. No quiere decir que estén mal escritas, pero les falta la debida consistencia para que la lectura no se antoje irregular. Con todo y con eso, ha sido una experiencia sugestiva, que me anima a darle una segunda oportunidad a la autora, una de las voces más importantes de la ciencia ficción en español, traducida por la mismísima Ursula K. Le Guin.
Los relatos que componen el entramado de esta obra plasman de manera muy efectiva la evolución de la sociedad y cómo el análisis filosófico de las situaciones hace que dicha evolución y la sociedad nacida de la misma cobren un gran sentido a los ojos del hombre. La autora sabe describir muy bien cómo el hombre tiene la capacidad de guiar su evolución a través de actos sumamente simples si realmente confía en que se puede llegar al resultado, aunque el devenir de la historia tienda a suceder en círculos.
“Era verano, tiempo de descanso, de cigarras, de noches cortas, de impulsos y de sol. ¿Por qué no hacer concesiones a lo conocido, por qué no volverse un momento desde el borde de la sima —el duende, Mozart, lo incontaminado, del otro lado del espejo y lo que Alicia vio allí, La Virgen de las Rocas, los momentos deseados e intempestivos del conocimiento—, y seguir a Hiram Schiller, un buen hombre concienzudo y feliz, y sentarse con él a una mesa, qué va a tomar, y usted, y mirar los altos vasos empañados, y decir frases y reír mientras uno siente que se desliza y sabe pero trata de no acordarse, que inevitablemente volverá a remontar la cuesta y volverá a estar de pie al borde de la sima con el duende?”
por un lado, la manera en que Gorodischer trata el racismo (pienso sobre todo en el diálogo de Hilary Aho y Dorbal Rivas con su “Yo debería sentir hacia usted una cordialidad pareja, y lo único que consigo es la apreciación intelectual de sus méritos”, en el capítulo 8) me parece bastante efectivo; por otro, sin embargo, me pregunto por qué era necesario que invierta las posiciones de las razas en cuestión (i.e., blanco y negro) para que sean los negros quienes dominen y los blancos quienes sean oprimidos. cuestión de la época en que el libro se publicó, tal vez, pero seguía incomodándome un poco.
Si esto dependiera solamente del primer relato, y éste fuese el prólogo se una historia sobre descubrir las ruinas del pasado (nuestro presente) sería un libro de cinco estrellas, porque es un cuento maravilloso.
Todos los demás relatos son pésimos, cada uno peor que el otro. Experimental, sí, experimentalmente malo. Y lo más sangrante de todo es el tema del racismo elegido, porque lo puedo entender de un autor blanco norteamericano con un profundísimo complejo por su pasado esclavista, ¿pero de una argentina? ¿Un país donde el racismo hasta el negro de raíz africana es el menor de los problemas con los que hemos lidiado?
Este es el libro del "quiero ser y no puedo". Veremos si Gorosishcer ha mejorado con el tiempo.