En esta extraña colección de relatos de 1907, podemos comprobar que Papini se adelantó por varias décadas no sólo las situaciones entre paradójicas y metaficcionales que Borges popularizó a mediados del siglo XX, sino que fue más allá y efectuó una especie de análisis psicológico de dichas situaciones. Así, podemos encontrar a un narrador que se encuentra consigo mismo, aunque siete años más joven, es decir, en una fase pretenciosa de su vida, lo que termina sacándolo de quicio; un sujeto que le muestra a otro un texto en el que describe con toda exactitud hasta los detalles más insustanciales de la vida del segundo; un tipo que, durante todo un día, parece haber sido olvidado por todos aquellos que lo conocían; una jovencita que presta un año de su vida a un hombre que promete devolvérselo cuando ella más lo necesite... En fin, relatos que al mismo tiempo son reflexiones filosóficas que ponen en tela de juicio ciertos detalles de la existencia que muchos de nosotros pasaríamos por alto sin mayor culpabilidad.