En realidad 3'5 estrellitas, pero le dejo las 4 porque me ha gustado mucho la ambientación.
Ésta serie de Nora Roberts nos lleva al pequeño pueblo de Boonsboro, en Maryland. Los protagonistas del libro son los hermanos Montgomery, unos muchachotes guapérrimos, que con una caja de herramientas son capaces de repararte un roto y un descosido.
En particular, éste libro, que inaugura la serie, es el destinado a Beckett Montgomery, el hermano menor, el arquitecto. Los Montgomery son dueños de una mansión enorme en el centro del pueblo, con más de doscientos años. Tras mucho tiempo cerrada y abandonada, los hermanos decidieron arreglarla y convertirlo en un hotel, el Hotel Boonsboro. Un lugar muy cuqui, con particulares y literarias habitaciones, y con uno de los elementos que más le gusta introducir a Nora Roberts, Lizzy, el fantasma particular del hotel.
Clare Brewster volvió a Boonsboro, su pueblo natal, cuando su marido murió en Irak. El suyo fue un corto noviazgo que acabó en un matrimonio intenso y feliz, pero más corto aún. Clint era soldado, y las pocas veces que estuvo en casa le dejó a Clare la mayor felicidad posible, sus hijos. Clare es viuda y con tres hijos varones de menos de diez años, el pequeño ni siquiera conoció a su padre.
Pero en Boonsboro, Clare intenta curar sus heridas, estar con su familia, y procurar darles a sus hijos una infancia tranquila y feliz. Ahora regenta una librería, y desde sus cristaleras, al otro lado de la calle, observa la reformas del hotel de los Montgomery a diario.
Podría decirse que Beckett y Clare se conocían o eran amigos desde siempre. De hecho, Beckett siempre estuvo enamorado de ella, pero Clint se le adelantó. La suya siempre ha sido una relación de amistad y cordialidad. Por su parte, Beckett nunca intentaría hacerle a Clare nada que no quisiera, y Clare no cree tener la suerte de volver a enamorarse.
Cuando el libro empieza, los Montgomery están de lleno con las obras, pero con unos resultados fascinantes. Beckett acude a diario a la librería de Clare a por un café, y un día la invita a ir con él a ver la reforma y enseñarle el hotel. Así, día tras otro, Clare y Beckett comenzarán a verse a menudo, estrechando la relación, hasta que ocurre; un beso, una cita, y un amor que se cocerá poco a poco.
Es verdad que Clare viene con mucho paquete, Beckett mismo no creía que fuese capaz de lidiar con Clare y sus tres críos, pero cuando empiece a hacerles de canguro, se dará cuenta de que la vida de familia le gusta mucho.
La verdad es que es un libro muy cuqui, muy del estilo de la autora, con el aditivo del hotel y una lección de decoración e interiorismo, cuando lo lees casi crees que estás en una revista del hogar. Pero en éste caso, el hotel y su fantasma es un elemento secundario pero de mucha importancia. Lo que interesa en éste libro son los protagonistas. La pareja me ha gustado mucho, ellos, su romance, su historia de ser amigos desde siempre hasta enamorarse; pero el mejor aditivo han sido los niños de Clare, son adorables y en ningún momento estorban o se sienten cansinos, al revés, le dan el toque más divertido.
Aunque no todo será un camino de rosas en el libro. Sí, habrá un conflicto, algo que le haga mucho daño a Clare, con el añadido del fantasma del hotel Boonsboro, que parece que delante de los niños sí se hace visible. Pero a pesar de todo, el libro tiene su miga.
Por mi parte lo he disfrutado muchísimo, me ha parecido un muy correcto inicio de serie, y me ha dejado con ganas de las historias de las amigas de Clare con los demás hermanos Montgomery.