En pleno siglo XXI, época tecnológica y supuestamente materialista, las creencias religiosas vuelven a estar en el centro del debate ideológico y político. Despiertan pasiones, conmueven a multitudes, encumbran a ciertos líderes y provocan atentados terroristas. Los partidarios de la ciencia pura y dura se escandalizan, otros en cambio consideran que algún tipo de fe sobrenatural es indispensable para soportar la vida y sobre todo la certeza de la muerte. En cualquier caso, Dios se abre paso a codazos de nuevo hasta el proscenio del teatro mundial. Este libro trata de la religión o más bien de las en qué consiste creer, en qué creemos o no creemos y que vinculación guardan estas creencias con la más importante y central de todas, el afán de inmortalidad. Pero también se habla de la verdad, de la diferencia entre credulidad y fe, de las vías no dogmáticas del espíritu, de las implicaciones políticas que tienen las ortodoxias fanáticas, del papel de la formación religiosa en la educación de las democracias laicas, etc… Y también –quizá sobre todo- de cómo puede vivirse cara a lo inevitable, sin concesiones al pánico ni excesos de esperanza. Un libro valiente sobre los espejismos y esperanzas del más allá
Born 21 June 1947, Savater is one of Spain's most popular living philosophers, as well as an essayist and celebrated author.
Born in San Sebastián, he was an Ethics professor at the University of the Basque Country for over a decade. Presently he is a Philosophy professor at the Complutense University of Madrid. He has won several accolades for his literary work, which covers issues as diverse as contemporary ethics, politics, cinema and literary studies. In 1990, Savater and columnist and publisher, Javier Pradera, founded the magazine, Claves de Razón Práctica
He defines himself as an agnostic, an anglophile and a defender of the Enlightenment in the Voltaire tradition.
Een fel pleidooi tegen alles wat religie ons brengt en gebracht heeft. Maar dan zonder de verwijtende toon van Dawkins: 'God als misvatting'. In de inleiding geeft hij aan oprecht verwonderd te zijn door het feit dat nu nog steeds ongeveer 40% van de mensen aangeeft in God te geloven. Ook mensen die hij als aardig, verstandig en slim ziet. Deze verwondering heeft hem ertoe gebracht dit boek te schrijven. Hij ziet als de centrale bestaansgrond voor de religies hun uitvinding van de onsterfelijkheid. Men geloofd niet in onsterfelijkheid, omdat men in God geloofd, maar de mens geloofd in God omdat hij ons de onsterfelijkheid belooft. De religies brengen wel veel nare bijkomende effecten mee: fanatieke bekeringsijver, intellectuele intolerantie en een absolutistisch wereldbeeld. Dit uit zich sterk in de claim op de moraal. Deze is uitsluitend gebaseerd op onderschikking aan de Goddelijke wet en ontkent zo juist de eigen verantwoordelijk van de mens om zich morele regels in wisselwerking met anderen eigen te maken én ernaar te leven. Ethiek heeft, net zoals politiek, helemaal geen religie nodig. Hij geeft 5 regels voor een seculiere samenleving: 1) normen en waarden staan altijd ter discussie en zijn herroepbaar en vormen het fundament voor de wetten die voor iedereen gelden. De scheiding van Kerk en Staat beschermt religies tegen elkaars intolerantie en burgers tegen religieuze dogma's. 2) Je hebt het recht op elke mogelijke religieuze opvatting, maar dit kan nooit een plicht voor een ander worden. 3) iedere religie kan zijn eigen zonden benoemen, maar het is aan de seculiere staat om te bepalen of iets een delict is. 4) in openbare scholen wordt alleen onderwezen wat er in de maatschappij geldig is voor iedereen en geloofsonderwijs kan nimmer verplicht worden. 5) De joods-christelijke wortels van onze beschaving horen er juist in te bestaan dat de door het Christendom bewerkstelligde ontkoppeling van het heilige en het sacrale, hier in de seculiere betekenis, wordt centraal gesteld. Een pleidooi om onze eeuwige worsteling met de dood uit de klauwen van de religie te redden en onze sterfelijkheid juist onder ogen te zien en ten volle te leven en dat als we er niet in slagen het kwaad te overwinnen, dat geen nederlaag is, maar ons moet aanzetten tot meer inzet.
Es un libro perfecto para repensar muchas de las grandes incógnitas y temas de la vida y la existencia. Y sólo de tanto en tanto, Savater me ha llevado por un pensamiento que de tan complejo y enrevesado, me ha hecho perder el foco durante un par de párrafos, para volver a meterme en el libro poco después.
Savater nos hace pensar en la idea de la vida eterna. A su estilo, lúcido, sin pelos en la lengua nos quiere hacer pensar. Ahí lo positivo del libro.
La inmortalidad es analizada desde todos los ángulos posibles. Así, se mezclan la biología, la religión, el deseo humano de no desaparecer.
Filosofando y haciendo múltiples preguntas reflexiona sobre que significa “ser” a lo largo del tiempo, si la inmortalidad es deseable o una patada en el hígado. ¿Trascendemos a través de nuestras obras o nuestros hijos? ¿Alcanza con eso para dejarnos en paz?
Luego de varias páginas entra en loop y los análisis cansan por lo repetitivo.
«¿Cuál debe ser la disposición de la persona éticamente recta, que busca una vida buena en los límites de la mortalidad, pero que está sometida al pánico y la urgencia esenciales de la muerte que llega? (...) Obrar como inmortales, es decir sin el miedo y el afán que la muerte impone, pero sabiendo que somos mortales y que por eso y solo por eso debemos comportarnos éticamente con nuestros semejantes en tal destino».
"La vera educazione di fronte alle religioni dovrebbe introdurre una sfumatura ironica in qualunque fede: il suo obiettivo dovrebbe essere quello di formare credenti capaci di sorridere quando si identificano come tali. A quanto pare, però, questo è impossibile perché, come già avvertì Cioran, «tutte le religioni sono crociate contro l’ironia»." (Appendice, Religione e delinquenza, p. 199)
Me quedo con los anexos dedicados a otros artículos sobre la necesidad de un estado laico como única alternativa a la convivencia de los creyentes en la distintas religiones. Del ensayo principal sobre la vida eterna y de como afrontar la muerte los no creyentes, no me convenció el fin de su conclusión.
Escuchar a Savater es una delicia, leerlo más. Con su suave prosa Savater puede convencer a cualquiera, muy respetuosamente, de que esos cuentos de la religión no sirven para gran cosa. Sin embargo, respetuosamente también, no te juzga (y mucho menos condena) si te acoges a una religión, sus dogmas y sus dioses. Habrá que leer más de este gran señor.
No me gustó. Tiene cosas buenas, frases y así, pero es muy repetitivo, erudito en general como todo Savater, pero este de más dificil lectura que otros, y a mi no me aportó nada nuevo.
una lúcida mirada desde la filosofía, al hecho religioso. Evidentemente desde el laicismo militante. En mi opinion una de las mejores obras de Savater, aunque no llega al nivel de "ética para amador"