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Paperback
First published January 1, 1935
“Anoche soñé que, por entre rendijas de las puertas y ventanas, (la niebla) se infiltraba lentamente en la casa, en mi cuarto, y esfumaba el color de las paredes, los contornos de los muebles, y se entrelazaba a mis cabellos, y se me adhería al cuerpo y lo deshacía todo, todo…”No quiero desvelarles más. Aunque la novela atesora valores literarios de sobra para disfrutar de ella, la incertidumbre que la autora mantiene durante todo el relato sobre lo que es o no realidad les mantendrá pegados a sus páginas durante el corto espacio de tiempo que precisarán para leerla.
“Tan solo con un recuerdo se puede soportar una larga vida de tedio. Y hasta repetir, día a día, sin cansancio, los mezquinos gestos cotidianos.”Para terminar, quiero manifestar mi extrañeza hacia la contradictoria personalidad de la autora, alguien que intentó matar al amante que la abandonó con la pistola que llevaba siempre en el bolso para poder suicidarse en cualquier momento (“La muerte me parece una aventura más accesible que la huida” dice en la novela), que no le interesaban los problemas sociales, la situación de la mujer, que llegó a dejar su carrera literaria por el matrimonio, y que llegara a escribir párrafos bellos y certeros como este:
“Mi amor por él es tan grande que está por encima del dolor de la ausencia. Me basta saber que existe, que siente y recuerda en algún rincón del mundo ...”
“Mañana volveremos al campo. Pasado mañana iré a oír misa al pueblo, con mi suegra. Luego, durante el almuerzo, Daniel nos hablará de los trabajos de la hacienda. En seguida visitaré el invernáculo, la pajarera, el huerto. Antes de cenar, dormitaré junto a la chimenea o leeré los periódicos locales. Después de comer me divertiré en provocar pequeñas catástrofes dentro del fuego, removiendo desatinadamente las brasas. A mi alrededor, un silencio indicará muy pronto que se ha agotado todo tema de conversación y Daniel ajustará ruidosamente las barras contra las puertas. Luego nos iremos a dormir. Y pasado mañana será lo mismo, y dentro de un año, y dentro de diez; y será lo mismo hasta que la vejez me arrebate todo derecho a amar y a desear, y hasta que mi cuerpo se marchite y mi cara se aje y tenga vergüenza de mostrarme sin artificios a la luz del sol.”