Ángeles que han perdido sus alas blancas para convertirse en tentación de los seres humanos, pasan desapercibidos entre la gente desempeñando una ingrata labor vital. Viven resignados a un destino, a una condena en apariencia satisfactoria si el amor no interfiere.
Caliel, uno de estos ángeles caídos, conoce bien sus obligaciones y las lleva a cabo con obediente resignación hasta que la darcángel que le sentenció a cargar con sus alas negras, aparece de nuevo en su vida, pero con una terrible condena que congela su corazón.
Resentimiento, venganza… rendición, entrega y lucha trazarán el camino de la tortuosa historia de amor del darcángel y Kristel. Con el apoyo de su mejor amigo Maikel y las cuestionables intenciones de Amy, este romance dará pie a la rebelión de los darcángeles con la libertad como leit motiv.
Para empezar, poner un adjetivo delante de todos y cada uno de los nombres no te hace escritora. Es pretencioso e inútil y no hace bonito el texto. Normalmente, el adjetivo no tiene el mismo significado antes y después del sustantivo y muchas veces resulta forzado. En el libro, en la mayor parte de los casos, lo que ponía escrito simplemente no concordaba con el significado que ella quería darle. Escribir significa unir palabras para que el conjunto resulte armonioso, no decorarlo a lo barroco haciendo pesado el mensaje y perdiendo el significado global de la frase. No todos los autores se pueden permitir el lujo de presentar un estilo cargado de imágenes y sensaciones, y esta autora se ha arriesgado y no lo ha conseguido. Es mala escritora.
Segundo, la historia de amor es tan sosa, y tan exageradamente dramática que más que congoja me produce hastío. Dos ángeles oscuros que antes eran de los "buenos", ahora se dedican a tentar a los mortales. La historia de dos peones condenados por sus errores o traiciones. Ella cayó en el pecado y dedica su eternidad a hacer caer a otros, entre ellos al protagonista. No entiendo por qué se enamoran y no entiendo por qué luchan por su amor. Ella no puede amar y no sentí ninguna pena, ni siquiera por él, que no se rinde nunca. Es mala relatora.
Mira que el libro es corto y que hay mucho espacio entre líneas, pero sinceramente, me costó acabarlo. Aún no puedo olvidar la escena en la cual . En ese momento no recuerdo si me reí, cerré el libro de golpe o qué, pero me pareció tan ridículo y absurdo que me dieron ganas de que se estrellasen contra una farola. Indignadísima acabé y hasta los mismísimos de tanta fantasía en un libro que se jactaba de serlo.
El hilo conductor de la historia no tiene sentido. Está clarísimo que el cliffhanger sirve para darte ganas de comprar el segundo libro, porque, sinceramente, no se resuelve NADA. Ni en la esfera romántica, ni en la de salvar el fin del mundo, y nada en absoluto. Me siento estafada.
"El templo del caído" es un libro que para ser una primera parte ha cumplido más que expectativas, con unos personajes bien caracterizados y diferentes, con una trama bien desarrollada, un lenguaje sencillo y un ritmo ágil y entretenido.