Las profecías Primera Profecía: Un hombre tocado por los dioses helenos será vuestro enemigo; la naturaleza estará con él. La Atlántida caerá Amón- Ra, Oasis de Siwa
Segunda Profecía: Una mujer será su gran amor; su pérdida le transformará en un demonio, un asesino, un violador de mujeres. Adivina de Mégara.
Tercera Profecía. Zeus y Hera le vigilan. Sufrirá una metamorfosis cual mariposa. Apolo, Oráculo de Delfos.
Cuando compré este libro (y su continuación), reconozco que hice una compra algo arriesgada, ya que sabía más bien poco de su historia. Sólo sabía que me atraía todo lo que tuviera que ver con la Grecia Antigua y, por supuesto, los Juegos de Olimpia. A veces estas compras compulsivas no han tenido buen resultado (me pasó con la saga de Traición, que tras leer el primero corrí a comprar los dos siguientes y… bueno, digamos que el último libro me sentó como una patada), pero en este caso, no ha sido del todo negativo.
Dejando de enrollarme, la novela nos narra la historia de Dorian, un chico de clase media aunque algo acaudalado, que por una serie de, en un principio, casualidades, acaba siendo un instrumento de los dioses helenos, que intentan por todos los medios destruir a los falsos dioses, aquellos seres casi divinos que habitan en la Atlántida.
Quiero empezar antes por las cosas que no me han gustado, que he de reconocer que han sido más de las que me esperaba. Eso sí, antes de pasar a ellas, y aun anticipándome a la nota final, quiero recalcar que la novela me ha gustado (estoy impaciente por leer la continuación), pero que sí que es cierto que tiene bastantes puntos flacos… al menos en mi opinión.
Lo primero, a la novela le falta más de una corrección. Esto es algo que me ha sorprendido por parte de Nowe, porque es cierto que todas las cosas que he leído de ellos (que son bastantes) estaban muy bien corregidas. No sé si se debe a que fuera una de sus primeras novelas, o a que quizás el estilo del autor no estaba tan depurado como el de otros, pero hay errores de ortografía, puntuación y tiempos verbales confusos (en algunas frases es como si las rescribieran pero dejaran parte de la oración anterior). También hay bastantes reiteraciones, y palabras que creo que se usan demasiado, como “bisoñez”, que no se adecúa del todo al significado que se le quiere dar en algunos momentos. Estas cosas hicieron que en algunos momentos me sintiera un tanto confusa, pero si no os resultan tan evidentes este tipo de errores como a mí, probablemente pasarán desapercibidos en vuestra lectura.
El ritmo de la novela es algo irregular. No me ha pasado muchas veces que una lectura me resultara lenta y a la vez rápida. Hay mucha descripción, lo que en un principio me encanta, pero que tiende a repetirse en algunas ocasiones. Esto hace la lectura algo más lenta, y choca mucho con la historia en sí, que en los momentos críticos es narrada con mucha rapidez. Digamos que las preparaciones son lentas y muy trabajadas, mientras que los pasajes de acción (pese a ser muy visuales), no mantienen del todo ese ritmo.
En cuanto a la última cosa que no me ha gustado, es el trabajo con algunos personajes. Cada uno tiene su rol y su importancia en el relato, pero hay algunos que creo que no son muy fieles a sí mismos (como cierto líder en las últimas páginas) o que no se comportan de una forma muy real (como algunas de las reacciones del propio Dorian al principio… volvemos a lo lento-rápido).
Paso a las cosas que me han gustado:
Primero, la historia. Es un relato en el que se nota mucho la influencia de los mitos griegos, como el de Heracles, o las obras de Homero. Es una historia muy parecida a ellas, con muchas similitudes entre el héroe (Íroas) de Jordi Nogués y aquellos de la edad antigua. Es una novela llena de fantasía al más puro estilo mitológico, con recursos que en ella son más que necesarios, pero que en otro tipo de historias resultarían muy deus ex machina.
Otra cosa que se merece una especial mención es la ambientación. Está muy bien conseguida hasta el más mínimo detalle. Las vestimentas, la sociedad, las conversaciones e incluso las medidas. Se nota mucho que hubo mucha investigación y que el autor es amante de la historia antigua (o eso parece, desde luego).
Y sobre todo, me ha gustado Dorian. Está muy trabajado, aunque al principio parezca que no (por lo comentado del ritmo lento-rápido que a veces descoloca). Su evolución desde un adolescente normal hasta convertirse en un Íroas, tras su paso por Olimpia (que es una de mis partes favoritas) y por otras vicisitudes, será el principal argumento de la novela. Un personaje muy interesante, que estoy segura de que en el siguiente libro nos sorprenderá muchísimo más.
En resumen: Temo que la reseña parezca demasiado negativa, por eso quiero recalcar, Tres profecías tiene una historia más que atrapante, aderezada con una de las mejores ambientaciones que he leído. Tengo muchísimas ganas de ponerme con Éter, porque estoy segura de que el relato habrá evolucionado y con toda probabilidad, también el estilo y la edición. Si os pica la curiosidad, espero que le deis una oportunidad.