Naomi y Toshiro son dos niños en Hiroshima de 1945. Unidos por el cariño y el afecto, el verano los sorprenderá con un sol estallando. Es la bomba atómica. En un acto de amor incomparable, Toshiro hará con sus manos mil grullas para salvar a su amiga.
Elsa Isabel Bornemann was an Argentine author. She wrote stories, songs, novels and theater pieces for children and young adults.
Elsa Bornemann nació el 20 de febrero de 1952 en el barrio porteño de Parque Patricios. Maestra Normal Nacional, obtuvo su título en el Normal № 11 Ricardo Levene. Se recibió de Licenciada en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, se doctoró y obtuvo varios diplomas de estudio en medicina y en idioma inglés, alemán, italiano, latín, griego clásico y hebreo. El 25 de mayo de 2013, la editorial Alfaguara infantil informó por las redes sociales su fallecimiento.
Durante la última dictadura militar que gobernó Argentina, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, su libro "Un elefante ocupa mucho espacio" fue censurado y pasó a integrar la lista de autores prohibidos. Ese mismo libro integró la Lista de Honor de IBBY (International Board on Books for Young People). Más tarde, sus libros El último mago o Bilembambudín y Disparatario fueron seleccionados para integrar la lista The White Ravens, distinción que otorga la Internationale Jugendbibliothek de Múnich, Alemania.
Ha realizado numerosos cursos y talleres sobre literatura con su profesor Manuel Kedes tanto en Argentina como en otros países de América, de Europa y Japón. Muchas de sus obras han sido reproducidas en libros de lectura para la escuela primaria, en manuales de Literatura para distintos niveles, y en antologías argentinas y del exterior.
Elsa Bornemann fue, junto con Ana María Shua, mi empuje para empezar a leer literatura argentina cuando era muy chica. Todo lo que fuera de su autoría y cayera en mis manos lo leía. Si iba a la librería era casi seguro que buscara su nombre entre los miles y miles de libros disponibles. Pero siempre me acerqué más al lado tenebroso de Elsa, y por lo tanto mis libros favoritos de ella siempre fueron los de Socorro y Queridos Monstruos.
Hoy mi profesora trajo este ejemplar al aula, en esta misma edición que estoy reseñando, a pedido de una compañera mía que dijo amar la historia. Lo empecé a leer ahí mismo en la clase, completamente hipnotizada con las hermosas ilustraciones, aun cuando mi profesora auguró que iba a precisar un paquete lleno de carilinas para terminarlo. No llegué a terminar el libro durante la clase, pero tan pronto volví a mi casa lo busqué para poder continuarlo. Y ahora puedo decir sin duda alguna que se ha convertido en uno de mis relatos favoritos, aunque me ha dejado con el corazón completamente destrozado (y con justa razón).
Me olvidé de agregar esto. Lo releí a principios de año, cuando estaba observando a los alumnos de primer año a quienes días después enseñaría como parte de mis prácticas docentes. Ahora ya lo viví desde las dos perspectivas: como estudiante, lagrimeando tras leer este cuento, y como docente, viendo los ojos también húmedos de los adolescentes al acabarlo.
Es corto, es crudo y lamentablemente es una posibilidad muy real para aquellos que vivieron o viven en el medio de una guerra que merma sus vidas.
Lo leí hoy y solo analice lo cruel que puede ser la humanidad. Sin embargo, cuando era más joven (12 años más o menos) poco de la guerra conseguí analizar de este escrito pues solo podía llorar y llorar.
Siempre una lectura que por corta que sea alimenta el alma y refuerza las ideales.
Este cuento de niña me hizo llorar, reflexionar, desarrollar una sensibilidad hacia el dolor ajeno e interesarme más por la historia. Por la realidad de miles de historias que habrán pasado pero que no las conocimos.
De esas lecturas que te forman como lector, y también como ser humano
La primera vez que leí este cuento fue en la escuela, fue en 9no grado. Lo que siempre recordé con claridad de él fue la historia y lo mucho que me había encantado. Y simplemente me dieron ganas de releerlo, es algo que se lee tan solo en minutos.
Sobre el cuento. Hay una creencia japonesa que dice que al hacer mil grullas, en la técnica tan preciosa del origami, y desplegarlas en un lugar, habitación, etc, el dueño de las mil grullas es concedido con la larga vida y felicidad. Este pequeño pero arrasador cuento nos narra la historia de Naomi y Toshiro, dos niños que viven en Hiroshima en el año 1945. Vemos en pequeñas páginas, en poquitas, los indicios del primer amor, aquel amor puro, bello y sincero. Y lamentablemente nos cruzamos con una época y un lugar cargado de una historia inolvidable: la caída de la bomba nuclear en Hiroshima. La historia es hermosa y desgarradora a la vez, como todas las historias que yo tanto amo leer. Este fue un cuento que les puedo asegurar se me quedó grabado en mi corazón, por su sencillez y su pureza. Siempre lo recomiendo como un pequeño vistazo a esa época, a ese momento tan cruel.
Mi nena se llama Naomi por este librito. Significado de Naomi: dulzura♥
Este es mi favorito de nuestra querida Elsa Bornemann.
Supongo que aparte de la locación de la historia, disfruté bastante la simplicidad con que la escritora cuenta semejante historia de amor, y de intimidad pura...
Definitivamente una de mis lecturas favoritas de este años, es una historia muy real, en la que se muestra la crueldad de la humanidad y lo que causan las guerra, en donde se pierden vidas, en la mayoría de los casos de personas inocentes que nada tienen que ver con el conflicto. A pesar de esto, entre los niños se vivió una amistad tan bonita, tan pura, desinteresada. Estoy muy descuerdo con escribir historias donde se muestre lo que sucede, que no se le oculte al niño lo que sucede en su alrededor.
«Silenciosa explota la bomba. Hierven, de repente, las aguas del río. Y medio millón de japoneses, medio millón de seres humanos, se desintegran esa mañana. Y con ellos desaparecen edificios, árboles, calles, animales, puentes y el pasado de Hiroshima. Ya ninguno de los sobrevivientes podrá volver a reflejarse en el mismo espejo, ni abrir nuevamente la puerta de su casa, ni retomar ningún camino querido. Nadie será ya quien era. Hiroshima arrasada por un hongo atómico. Hiroshima es el sol, ese 6 de agosto de 1945. Un sol estallando.»
No se si es la versión que leí en su momento. Pero lloré mucho cuando mi mamá me lo leyó por primera vez agarrándome la mano y acariciando mis trencitas antes de dormir. Era chiquita, mi hermana también lloro, estaba a mi lado, y a pesar de que ella ya era grande lo hizo como yo. Me encantaba que mi mamá me lea, me cantara y me acariciara el pelo.
Pocas páginas, pero cada una destila la inocencia de lo inesperado. Nos permite reconocer que somos marionetas manejadas por la ambición del poder. No sabemos cómo ni cuándo una amenaza letal puede destruir nuestro mundo. Hay cosas que debemos no olvidar como humanidad, esta atrocidad es una de estas.
Que cuento de mierda, la recalcada concha de la lora. No puedo creer que fuera legal que leyeramos esto EN PRIMARIA Mentira, es de las cosas más hermosas que leí en mi vida. Pocas veces lloré tanto con una historia
Uno de los libros que más disfruté leer en la primaria. Recuerdo cada una de sus palabras como si hubiera visto una película, recuerdo aquella sensación de no saber porqué aquello había ocurrido.
Lo compré en una feria del libro cuando era pequeña. Me gustó mucho el cuento, el final es crudo y realista, no lo esperaba, creía que podía cambiar siendo un libro infantil.
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