Ya saben que soy fiel seguidora de este género y que por regla general soy muy exigente con estas historias. Y desde hace un tiempo, todas las novelas que había leído de este género no terminaban de gustarme por una u otra cosa.
Así que la pesimista de mí, pensé que me iba a pasar lo mismo con este libro. Que iba a tener algo que hiciera que no me gustara del todo, pero gran error el mío, pues este libro ha logrado regresarme la fe en este género.
- ¿Por qué sonríes? - le preguntó Tabitha. Preston bajó la mirada hacia ella y le contó la verdad.- Estoy pensando en cómo sacarte de aquí.- No seas escandaloso - lo regañó, pero a él le pareció que no le disgustaba la idea.- Escandaloso sería pedirte que te escaparas conmigo esta noche. Le susurró Preston, pero decidió no hacerlo...por muy tentador que fuera pedirle que se escabullera en la noche con él.
Por un lado tenemos a Tabitha, la respetable hija de un vicario que vive en un pueblo “maldito” donde todas las jóvenes están condenadas a quedarse solteras puesto que si se casan, la maldición dice que se volverán locas y puede que hasta lleguen a matar a sus esposos. Tabitha y sus amigas están conformes con esto y ninguna tiene planes de boda en su cabeza. En especial Tabitha, quien la sirvienta gratuita de sus terribles tíos, los cuales han sido sus tutores desde la muerte de su padre.
Pero para sorpresa de Tabitha, un tío del que nunca ha escuchado, le deja una gran herencia pero para acceder a ella, debe de casarse con un noble al que su tío ha seleccionado para ella.
Y por el otro lado, tenemos a Preston, un duque que se ha dedicado a crear una pavorosa fama y a jugar con la alta sociedad de Londres como si se tratará de su circo personal.
Preston no siempre fue así, antaño era un amado hijo y hermano que vivía en una gran y acogedora familia feliz, pero las fiebres se llevaron a su familia entera, dejándolo solo en el mundo.
Un día, el camino de Preston y Tabitha se cruzan y al principio ambos sienten un fuerte rechazo el uno por el otro, pero tras una extraña cena secreta, ambos se dan cuenta que se entienden el uno al otro mejor que nadie en el mundo. Y para asombro de Preston, no puede evitar pensar una y otra vez en la remilgada hija del vicario y cuando se entera que esta va a casarse, su yo mezquino no puede evitar salir a la luz y solo le pone las cosas más difíciles a Tabby.
Preston miró el cabello alborotado de Tabitha, sus labios hinchados, los ojos entornados con una expresión de dicha y pensó que no había ninguna duda sobre lo que había ocurrido entre los dos.
No tienen ni idea de lo mucho que disfrute de la personalidad de Tabitha y Preston.
Ella que ha crecido en un pueblito y siendo casi casi la sirvienta, no tiene miedo de poner a Preston en su lugar de una forma bastante majadera y por su parte Preston es tan arrogante, mezquino y canalla, que sí, me fue imposible no prendarme a él y morir de risa cuando su mezquindad salía a luz.
Yo pensé que solo iba hacer un dandi más que se cree todo poderoso, pero Preston tiene muchas facetas, las cuales disfrute todas y cada una de ellas.
Pero Tabby y Preston no son los únicos personajes dignos de mención, pues también están los tíos gemelos de Preston, los cuales solo son más grandes que él por unos meses y los cuales me han encantado.
También están los mejores amigos de Tabby y Preston, Harriet Hathaway y el Conde Roxley, quienes al aparecer traen una historia entre ellos (historia que obviamente muero de ganas de leer) y los cuales son parte fundamental en la relación de Tabby y Preston.
Y por si eso fuese poco, tengo que hacer una mención honorifica para el señor Muggins, el adorable perro de Tabby quien siente una terrible aversión por las plumas y que también será parte de la alianza entre su dueña y Preston.
Así que con sus personajes fuertes y divertidos, y una pluma muy ligera, Elizabeth Boyle me ha enamorado nuevamente del género romántico histórico.