Saskia y Rex son una pareja de Ámsterdam, viajando por carretera recorren poblados de Francia hacia una casa de veraneo, ellos como cualquier pareja bromean, pelean y se quieren, en un momento estacionan para recargar gasolina y Saskia va a una tienda de conveniencia para comprar bebidas, nunca regresa.
A partir de este punto se difumina la figura de Saskia y nos centramos un poco en Rex han pasado 7 años, tiene una nueva novia, nunca se resolvió el caso y parece que el sigue con su vida, pero empezamos a ver pistas que hablan de la profunda herida abierta que tiene Rex, como si su vida hubiera sido suspendida el día que Saskia desapareció y por más intentos que haga, su universo no se restablecerá hasta saber que fue de ella, porque dentro de Rex y sin querer decirlo en voz alta, sabe que ella nunca regresará, que esta muerta, que nunca volverá a oír su voz o besar su rostro, pero le carcome la duda, qué pasó con ella.
A partir de qué se plantea el misterio, nos movemos a otro personaje llamado Raymond Lemorne, un profesor casado, con dos,hijas, que ha vivido una vida apacible sin mayores sobresaltos, pero atrás de ese rostro agraciado y confiable se esconde un acertijo, el cual se planteó cuando Raymond tenía 17 años y nunca quedó resuelto, ahora en sus cuarenta, un suceso aleatorio lo lleva a ese acertijo cuya solución parece ser la muerte de alguien más. A partir de este pensamiento Raymond de una manera meticulosa, constante y perseverante da todos los pasos necesarios para concretar su proyecto, y es realmente hipnotizante seguirlo, porque nos damos cuenta que no parara hasta llegar al objetivo, casi como un vendedor de puerta a puerta o uno de telemarketing, no hay obstáculo, negativa o pudor que distraiga o haga desistir a Raymond de lo que el considera es algo irremediable, matar a alguien de una manera que ya tiene concebida, sin poner en riesgo su vida y sin volver a repetirlo.
El final es redondo, se despejan todas las,dudas, pero no hay un final feliz, no hay un reconocimiento, no hay un culpable que pague, solo queda un resabio a compasión, a impotencia ante los hechos.
La,novela es corta pero con la extensión perfecta, te lleva por la mente de dos personas distintas pero al mismo tiempo conectadas por el azar, sin uno saberlo y buscado vehementemente por el otro, hay muchos guiños a una cierta fatalidad del destino, donde la víctima ya estaba marcada desde antes de que siquiera el asesino supiera que iba a matar.
Gratamente sorprendida por este libro, que me ha parecido un ejemplo perfecto de cómo debería ser una novela de misterio sin cargarla de muchos giros, personajes, tramas alternas que a la larga no suman a la historia sino que la desdibujan y la hacen tediosa.